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Dom, Ago

Inversión de Seis Años en Saneamiento de Cañadas para Mitigar Inundaciones

Nacionales
El Gobierno de Luis Abinader ha abordado el problema de las cañadas en el Gran Santo Domingo, un desafío histórico y costoso. A través de la CAASD, se han implementado programas de saneamiento que buscan reducir las inundaciones urbanas y transformar zonas de riesgo en espacios públicos seguros y recreativos. Esta iniciativa ha beneficiado a cientos de miles de habitantes, mejorando significativamente la calidad de vida y la resiliencia urbana.

El Gobierno de Luis Abinader ha puesto atención al problema de larga data que representan las cañadas, especialmente aquellas que afectan al Gran Santo Domingo. Este inconveniente siempre ha sido tema de conversación durante la temporada de huracanes o en días de precipitaciones intensas, pero pocos se habían atrevido a enfrentarlo debido a su elevado costo y complejidad. Miles de personas han ocupado terrenos y edificado viviendas o rellenado áreas que forman parte del cauce natural de estos afluentes. El saneamiento de cañadas se presenta como una de las principales respuestas gubernamentales, gestionada por la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd), para disminuir las inundaciones en áreas urbanas históricamente susceptibles del Gran Santo Domingo, donde cada período de lluvias transforma calles y residencias en zonas de alto peligro.

Las cifras oficiales evidencian la magnitud que ha alcanzado el programa. En julio de 2022, el Gobierno comunicó que había intervenido 40 kilómetros de cañadas a cielo abierto en el Gran Santo Domingo, con una inversión superior a RD$7,282 millones y un impacto estimado en 768,500 residentes. La intervención de estos cursos de agua, muchos de ellos habitados por viviendas y convertidos por décadas en vertederos de desechos y aguas residuales, busca modificar esa realidad mediante el encajonamiento de los cauces, la construcción de sistemas de drenaje y la recuperación de áreas públicas.

Uno de los ejemplos más notables es la antigua cañada de Tiradentes, hoy convertida en Cristo Park. Donde antes existía un cauce expuesto, con contaminación y riesgo de desbordamiento, se edificó un sistema de saneamiento que permitió recuperar la zona y transformarla en un parque con instalaciones deportivas y recreativas. La obra intervino cerca de 1.5 kilómetros de la antigua cañada, con una inversión de RD$560 millones, e incorporó espacios verdes y áreas para el deporte y el esparcimiento. Fue diseñada para beneficiar a más de 350,000 personas.

La CAASD, bajo la dirección del ingeniero Felipe Suberví, había anticipado que el parque incluiría canchas de baloncesto y voleibol, un anfiteatro y ciclovías. Esto implica que no se trata solo de limpiar o canalizar una cañada para prevenir inundaciones en un área, sino también de reubicar a cientos de familias que, aunque en condiciones precarias, residen sobre o en las inmediaciones de estos afluentes. La fuerza de las cañadas causa muertes, destruye propiedades, impide el libre tránsito y genera daños ambientales.

Otro punto intervenido es la cañada del Café de Herrera, en Santo Domingo Oeste, una zona identificada entre los sectores con problemas recurrentes de acumulación de agua. Su saneamiento forma parte de las acciones destinadas a mejorar la circulación de las aguas pluviales y disminuir el riesgo de desbordamientos que afectan calles y viviendas durante las lluvias torrenciales. En ese mismo municipio, las intervenciones ligadas al sistema de Guajimía, incluyendo los tramos de El Indio, El Abanico y Las Caobas, tienen un efecto directo en comunidades tradicionalmente afectadas por las crecidas. El propósito ha sido restaurar y adecuar los cauces para que las aguas puedan fluir con mayor capacidad, al mismo tiempo que se eliminan focos de contaminación y se crean nuevas áreas de uso público.

La cañada El Indio, por ejemplo, forma parte de un conjunto de intervenciones que busca beneficiar a decenas de miles de residentes de Santo Domingo Oeste. El encajonamiento y saneamiento de estos afluentes tiene como objetivo reducir la vulnerabilidad de barrios que por años sufrieron los efectos de las precipitaciones intensas. Los trabajos relacionados con Guajimía abarcan cinco grandes tramos: La Ureña, Los Olivos, Buenos Aires, El Indio y Las Caobas, con una extensión total de 5.4 kilómetros. En Las Caobas, la recuperación incluye la construcción de Caoba Park, concebido como un espacio recreativo con cancha de fútbol, ciclovía, áreas verdes, cancha de baloncesto y otras instalaciones deportivas. En abril de 2026, la CAASD confirmó que el tramo de 880 metros estaba en proceso de saneamiento y que se habilitaría un parque recreativo.

Guajimía es la cañada más extensa del Gran Santo Domingo, con aproximadamente 17.5 kilómetros de afluentes distribuidos. Actualmente, la Caasd mantiene intervenidos unos 5.4 kilómetros con los afluentes El Indio Izquierdo e Indio Derecho, La Ureña, Café de Herrera, Los Olivos y Buenos Aires, en Santo Domingo Oeste, para beneficiar a más de 350,000 personas. Antes de estos trabajos, la Caasd construyó, como parte del proyecto de saneamiento de Guajimía, 344 unidades habitacionales ubicadas en la zona de Hato Nuevo y Bayona.

El programa también ha llegado a Lotes y Servicios, en Santo Domingo Norte, otro sector donde la cañada representaba un peligro para las familias asentadas en sus riberas. La intervención incluye el saneamiento y la adecuación del sistema, con el fin de evitar que las aguas residuales y pluviales entren en las viviendas o causen desbordamientos en las vías. La lógica detrás de estas obras es clara: una cañada obstruida o a cielo abierto se convierte en un punto de riesgo durante las lluvias, mientras que una cañada saneada, encauzada y conectada a sistemas adecuados de drenaje permite mejorar el desagüe de las comunidades.

Para junio de 2023, la CAASD reportó más de 42 kilómetros de cañadas intervenidas y más de 1.2 millones de personas impactadas. Ya en abril de 2026, la institución informó que las intervenciones alcanzaban 45 kilómetros, de los cuales 19 estaban completamente saneados y 27 se encontraban en proceso de finalización. Además, anunció otros 17 kilómetros para expandir el programa. Desde 2020, el Gobierno y la CAASD han intervenido decenas de kilómetros de cañadas en el Gran Santo Domingo. Más allá de las cifras de inversión y longitud, uno de los principales resultados que persiguen estas obras es reducir los daños causados por las inundaciones urbanas.

Tiradentes, hoy Cristo Park; El Café de Herrera; El Indio; El Abanico y Lotes y Servicios son ejemplos tangibles de una política que busca transformar antiguos puntos de inundación, contaminación y peligro en sistemas de drenaje más seguros y espacios recuperados para las comunidades. En este sentido, el saneamiento de cañadas se convirtió en uno de los programas principales de transformación urbana ejecutados durante los gobiernos de Luis Abinader, con intervenciones que no solo buscan disminuir inundaciones y contaminación, sino también recuperar terrenos históricamente degradados para convertirlos en parques, canchas y áreas de recreación comunitaria.

El inventario oficial de las intervenciones incluye, en el Distrito Nacional, las cañadas Perfilado del Jardín Botánico, Bonavides, Villa Eloísa, El Arrozal, Villa Marina fase I, San Luis, Arroyo Hondo I, II y III, Jardines del Norte, La Javilla y otros tramos de Villa Marina. En San Luis, Gualey, además del saneamiento, se edificaron viviendas, se renovaron unas 50 casas y se entregó una media cancha de baloncesto. En Santo Domingo Este fueron intervenidas La Pipiota, Marañón, Cachón Oeste fase I, Cancino Adentro, San Luis, Simonico, La Gallera y Altos de Cristo Rey, en Los Tres Brazos. En Santo Domingo Norte, las obras abarcaron Los Platanitos, Altos de Sabana Perdida, Villa Emilia, El Manguito, Dos de Enero y Lotes y Servicios II. También se anunciaron intervenciones en Marañón, Brisas del Norte, Ponce y Bajo Mundo, además de la segunda fase de Lotes y Servicios I. El proceso continuó en 2025 y 2026 con la recuperación de Los Peralejos, entregada tras una inversión superior a RD$223 millones, además de los trabajos en Los Girasoles y La Ochocienta.

La política, según las fuentes oficiales, ha combinado el encajonamiento de cañadas, drenaje sanitario y pluvial, construcción de viviendas, aceras y contenes con la recuperación del espacio público. El resultado ha sido transformar antiguos focos de contaminación y riesgo en zonas destinadas también al deporte, el esparcimiento y la convivencia comunitaria, una de las apuestas sociales y urbanas más visibles de la gestión de Luis Abinader en el Gran Santo Domingo, a pesar de que queda mucho trabajo por hacer.