El recién nombrado director de la Policía Nacional, mayor general Ernesto Rodríguez García, ha manifestado que la reforma de la institución requiere de una organización cohesionada, disciplinada, empática y digna de confianza, firmemente dedicada a salvaguardar a la comunidad. Estas afirmaciones surgen en respuesta a las demandas ciudadanas de una profunda transformación del cuerpo policial, motivadas por incidentes recientes que han generado un amplio debate público.
El titular de la Policía Nacional, mayor general Ernesto Rodríguez García, afirmó que la evolución de la fuerza policial demanda una entidad cohesionada, ordenada, sensible y fidedigna, además de estar dedicada a la protección ciudadana. Tales declaraciones se producen en un contexto de exigencia social por una modificación dentro de la institución, debido a recientes eventos que han involucrado a la autoridad y han provocado discusiones en los últimos meses. Durante su recepción en la oficina por parte de miembros del organismo, Rodríguez García subrayó que “no debe prevalecer el miedo entre el superior y el subordinado, sino un respeto mutuo, lo cual es esencial para la renovación policial”. Al dirigirse a los integrantes de diversas jerarquías y funciones, resaltó la relevancia de robustecer una cultura corporativa basada en la consideración, la obediencia, la diligencia y el acatamiento del deber.
Subrayó, además, que es indispensable intensificar los esfuerzos para consolidar un cuerpo policial robusto, fiable y cercano a la población, capaz de responder eficazmente a las necesidades de seguridad de los ciudadanos.
El director general reiteró que la obediencia institucional no debe fundamentarse en el temor, sino en la consideración y la responsabilidad individual, principios que deben manifestarse tanto en las interacciones entre superiores y subalternos como en el servicio proporcionado a la sociedad. Rodríguez García enfatizó que estos valores son parte integral de la transformación policial impulsada por el presidente Luis Abinader, orientada a establecer una Policía Nacional unida, disciplinada, humana y confiable, comprometida con la protección de la población, el fortalecimiento de la confianza pública y la garantía del orden y la seguridad.