14
Lun, Sep

El Impacto de la Jerga en la Forma de Expresarse de la Juventud Dominicana

Nacionales
Las expresiones coloquiales juveniles están transformando el lenguaje en la República Dominicana. Para los jóvenes, estas palabras resumen situaciones y describen personas de maneras que el significado tradicional no logra. Este fenómeno lingüístico es dinámico, incorporando términos nuevos y modificando los existentes para crear códigos propios de su generación.

“¿Cuál es la película?”, “ese tigre es una culebra”, “el sistema ta’ palomo” o simplemente “tulín”. Para muchos adultos, estas frases pueden parecer extrañas o incluso incomprensibles. Sin embargo, para los jóvenes que las emplean, son parte de un diálogo diario donde una palabra puede sintetizar una circunstancia, caracterizar a un individuo o transmitir una intención que no se encuentra necesariamente en la acepción convencional del término.

La jerga juvenil dominicana se encuentra en constante evolución. No se trata solo de añadir vocablos nuevos, sino de tomar palabras conocidas, alterarlas, modificar su significado y transformarlas en códigos exclusivos. Una característica distintiva de estas locuciones es precisamente su naturaleza mutable: algunas perduran por años, mientras que otras desaparecen cuando dejan de ser utilizadas por quienes las popularizaron.

El filólogo y lexicógrafo dominicano Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua, ha explicado que cada nueva generación genera innovaciones idiomáticas y que muchos de esos vocablos no necesariamente permanecen en el idioma. Según Rosario Candelier, algunas voces creadas por los jóvenes se desvanecen cuando dejan de emplearse, mientras que otras pueden incorporarse al acervo lingüístico si logran mantenerse en el uso.

La calle como laboratorio del lenguaje

En la República Dominicana, gran parte de esta inventiva lingüística se origina en los vecindarios y en la cultura urbana. La música, las charlas entre amigos y ahora las plataformas digitales permiten que una expresión local se propague rápidamente de un sector a otro.

La filóloga y lexicógrafa dominicana María José Rincón, de la Academia Dominicana de la Lengua, ha defendido la relevancia de observar estos cambios sin desestimar la manera de hablar de los jóvenes. En un escrito sobre la jerga juvenil, detalla que esta funciona como una forma de distinción generacional y de identidad grupal.

Rincón también ha demostrado cómo algunas palabras que parecen recientes pueden ser, en realidad, vocablos antiguos que los jóvenes recuperan y a los que les otorgan una nueva vitalidad. En 2026, por ejemplo, escribió sobre “tro”, una expresión popular en la música urbana y entre los jóvenes que significa “gran cantidad de algo”, pero cuyo origen se vincula con una voz antigua relacionada con el almacenamiento de productos agrícolas. Esto evidencia que la jerga no siempre implica inventar desde cero. También puede significar rescatar, modificar, adaptar y redefinir.

Cuando una palabra adquiere otro significado

Así surgen expresiones como “la película”, empleada para referirse a una situación, una historia, una actitud o aquello que alguien está proyectando; “culebra”, que puede describir a una persona considerada astuta, sagaz o difícil de entender; o “palomo”, utilizado en ciertos contextos para señalar a alguien ingenuo o poco perspicaz.

El fenómeno obedece a un mecanismo habitual de las jergas: una palabra conocida deja de usarse con su significado literal y adquiere uno nuevo dentro de un grupo particular. La lingüística ha estudiado extensamente este proceso como una de las maneras mediante las cuales se construye el lenguaje juvenil. En el caso dominicano, las redes sociales han acelerado aún más el proceso. Una expresión que antes podía permanecer dentro de un barrio ahora puede aparecer en TikTok, Instagram, YouTube, canciones urbanas o chats y llegar rápidamente a jóvenes de otros sectores.

No es simplemente “hablar mal”

Para María José Rincón, el problema no debería plantearse simplemente desde la idea de que los jóvenes “hablan mal”. En su reflexión sobre la jerga juvenil, expone que esta es parte de la identidad de los jóvenes y que lo fundamental es que aprendan cuándo utilizarla y cuándo adaptar su lenguaje al contexto y al interlocutor. La diferencia es significativa.

Un joven puede emplear una expresión de barrio con sus amigos y, al mismo tiempo, utilizar un registro completamente diferente en una entrevista de trabajo, una presentación académica o un documento formal. Por esta razón, expresiones como “el sistema ta’ palomo”, “culebra”, “tulín” o “la película” no representan necesariamente una degradación del español. Son parte de una conversación mucho más amplia sobre cómo las nuevas generaciones construyen identidad a través del lenguaje.

Y en República Dominicana esa conversación tiene una particularidad: la jerga callejera no se queda únicamente en la calle. Salta al dembow, de ahí a las redes sociales y posteriormente regresa a las conversaciones cotidianas con nuevas connotaciones. La cuestión, entonces, no es solamente qué palabras están utilizando los jóvenes dominicanos en 2026, sino qué revelan esas palabras sobre ellos. Porque detrás de cada expresión novedosa hay una generación intentando nombrar su realidad a su manera. La jerga se transforma porque la sociedad cambia. Y en los barrios dominicanos, ese cambio se está oyendo en cada diálogo.