Una nueva ola de creadores de contenido dominicanos está utilizando plataformas digitales para mostrar una faceta menos conocida de la República Dominicana. A través de videos y relatos cautivadores, exploran playas secretas, montañas, ríos, y la rica cultura e historia local, invitando a los espectadores a valorar la diversidad de su nación más allá de los destinos turísticos tradicionales. Su trabajo implica una profunda investigación y un compromiso con la autenticidad, revelando la esencia de la isla.
Playas recónditas, formaciones montañosas, cauces fluviales, cavernas, pequeñas aldeas, personajes distintivos, tradiciones arraigadas y episodios de la crónica nacional están ganando visibilidad más allá de los medios de comunicación convencionales. Detrás de gran parte de este contenido se encuentran productores dominicanos que han transformado las rutas del país en escenarios de trabajo y las plataformas digitales en una ventana para explorar una República Dominicana que a menudo permanece desconocida incluso para sus propios habitantes.
William Ramos TV, Andariego y Por Ahí RD integran esta generación de creadores que recorren el territorio no solo equipados con cámaras y drones, sino también con una intención que va más allá de capturar una imagen atractiva. A ellos se suman iniciativas y figuras como Kiskeya Life, AquamanRD y Félix Báez, cuyos materiales han contribuido, desde perspectivas diversas, a documentar panoramas, comunidades, historia, cultura y estilos de vida. Aunque sus enfoques varían, comparten un elemento común: cada publicación es el resultado de investigación, traslados, planificación y horas de producción, aspectos que rara vez percibe quien disfruta el contenido desde la pantalla de un móvil. En ciertos casos, esto implica acceder a sitios de difícil alcance; en otros, reconstruir un suceso histórico, localizar a quienes preservan una tradición o explicar la relevancia de un rincón específico más allá de su estética.
William Ramos: viajar para conocer, no simplemente para llegar
William Ramos, autor, articulista y generador de contenido, sintetiza parte de su ideología en una oración que ha adoptado como divisa: “Nunca turista, siempre viajero”. Para él, explorar un destino significa mucho más que arribar, tomar fotografías y seguir hacia el siguiente punto. “Para mí, ser turista es en ocasiones experimentar un lugar de modo ‘superficial’. Ser viajero es detenerse, conversar con la gente, probar su gastronomía, escuchar sus relatos y comprender qué hace único a ese sitio”, explica Ramos. “Cuando uno viaja de esa manera, deja de acumular destinos y comienza a acumular vivencias”.
Esta forma de recorrer la nación le ha permitido encontrar una República Dominicana mucho más diversa de lo que se muestra tradicionalmente en las postales turísticas. Las costas son solo una fracción de una geografía que también se compone de serranías, ríos, cascadas, cuevas, pueblos y costumbres que varían de una provincia a otra.
“He descubierto que la República Dominicana es muchísimo más diversa de lo que imaginamos. Somos un país de playas espectaculares, sí, pero también de montañas, ríos, cascadas, cuevas, historia y tradiciones que cambian de una provincia a otra”, sostiene. Para Ramos, conocer esta riqueza tiene además un efecto significativo: “Conocer nuestro país también es una forma de valorarlo y de protegerlo”.
Sin embargo, acceder a estas historias no siempre resulta sencillo. El trabajo implica largas jornadas, condiciones climáticas cambiantes y trayectos por lugares donde las comunicaciones son limitadas. No obstante, para el creador, el desafío principal no reside necesariamente en el esfuerzo físico. “He cruzado ríos, caminado durante horas por montañas, enfrentado cambios repentinos del clima y llegado a lugares donde prácticamente no existe señal de comunicación”, relata. Asegura que “el mayor desafío siempre ha sido contar cada historia con respeto y autenticidad”, especialmente cuando una comunidad le abre sus puertas y le confía parte de su vida.
Esa responsabilidad también define la forma en que concibe el propósito de sus contenidos. Para Ramos, recorrer el territorio ayuda a entender la diversidad que conforma la identidad dominicana. “Creo que pierde la oportunidad de entender quiénes somos. Es difícil amar lo que no se conoce”, expresa al referirse a quienes nunca se dan la oportunidad de explorar su propio país. “Viajar por República Dominicana nos ayuda a sentirnos orgullosos de nuestras raíces y nos recuerda todo el potencial que tenemos como nación”.
Andariego: mostrar el país y ofrecer las herramientas para descubrirlo
El proyecto de Andariego surgió, en parte, de una paradoja: mientras muchos dominicanos anhelan conocer otras naciones, numerosos nunca han explorado los atractivos situados a pocas horas de sus residencias. Desde la iniciativa, consideran que durante años la promoción turística dominicana se centró principalmente en el visitante extranjero, mientras el público local encontraba dificultades para obtener información sobre contactos, precios, rutas y localización de los destinos. “Creo que durante años se trabajó en una promoción del país más orientada al extranjero que al propio dominicano”, explica Andariego. Esta situación, considera, contribuyó a generar interés por destinos internacionales mientras persistía “un vacío de información” en torno a las opciones nacionales.
Frente a esta realidad, el proyecto decidió transformar sus plataformas en una herramienta que, además de inspirar, facilitara la planificación de viajes. “Nuestra intención con Andariego ha sido llenar esos vacíos: promover a la República Dominicana al mismo nivel de los destinos internacionales y ofrecer a los locales, y a todo el que quiera visitarnos, información concreta y valiosa de los lugares más hermosos que tiene nuestra patria”, explica. No obstante, la experiencia que finalmente llega a las redes sociales es solo la parte visible de un proceso mucho más extenso. Antes de la publicación, existen horas de investigación, elaboración de guiones, grabación y edición.
“Quizás lo que menos se valora es el cuidado que ponemos al filmar. Vamos muy preparados, con un guion que tarda horas en construirse y que tiene años perfeccionándose”, señala. Este trabajo, añade, se complementa con un equipo de profesionales que busca capturar “la grandeza natural de la República Dominicana en su máxima expresión” para luego llevarla a una edición minuciosa, informativa y visualmente atractiva. Los recorridos también los han llevado a comunidades apartadas que conservan formas de convivencia particulares. Una de las que más ha impactado al proyecto es El Palero, en Santiago Rodríguez, un pequeño poblado donde servicios como la carretera, la electricidad e internet llegaron relativamente tarde.
“Para mí, sigue siendo un refugio. Un espacio donde reina la naturaleza, donde aún se puede tomar agua directamente del río y donde los comunitarios se preocupan por el bienestar de todos”, cuenta sobre el lugar. “En ese rincón quisiera esperar mi vejez”. Después de más de 15 años de trabajo, uno de los mayores reconocimientos llega cuando una persona decide conocer un destino tras verlo en sus plataformas. “Me llena de orgullo”, afirma. Para el equipo, explica, “el mejor premio que podemos recibir siempre será la satisfacción del deber cumplido”.
Por Ahí RD: descubrir un destino a través de quienes le dan vida
En Por Ahí RD, Jessica Leonor propone otra forma de observar el territorio. Tras haber recorrido prácticamente toda la República Dominicana, considera que una parte importante de la riqueza del país se encuentra precisamente en aquellas cosas cotidianas que los dominicanos pueden llegar a dar por sentadas. “Como una dominicana que ama inmensamente a su país y que lo ha recorrido casi completo, a pesar de que ahora vivo en otro país, puedo decirte que lo que hace especial a República Dominicana es la libertad con la que mucha gente vive sin saberlo”, explica.
Para Leonor, esa riqueza se manifiesta en aspectos tan sencillos como poder producir alimentos en un patio, moverse con libertad entre diferentes lugares o hallar la felicidad con poco. “Hay gente rica que no sabe que lo es. Además, los dominicanos necesitan muy poco para ser felices, y eso es una gran riqueza”, sostiene. Por esa razón, su contenido intenta ir más allá del paisaje. En Por Ahí RD, las personas, costumbres y formas de vida ocupan un lugar tan relevante como la playa, el río o la montaña que aparece frente a la cámara.
“Playas hay en todas partes, montañas hay en todas partes y comida rica también. Pero lo que diferencia un destino de otro es la gente que vive ahí y la que lo hace posible”, explica Leonor. Conocer el esfuerzo de esas personas, agrega, permite comprender que detrás de muchos servicios turísticos existen tradiciones, creencias y formas de vida que trascienden el componente económico. Esa dimensión humana constituye precisamente uno de los pilares del proyecto. “El dominicano es muy amable, noble y bueno de corazón. Creo que esa parte humana es precisamente la que queremos mostrar cuando hacemos Por Ahí”, afirma.
Entre los territorios que más la han sorprendido aparece San Juan, una provincia que describe a través de su mezcla de realidad, espiritualidad y misticismo. “Parece una novela de Gabriel García Márquez. Hay una mezcla de realidad y misticismo que, independientemente de que compartas esas creencias o no, le aporta una riqueza cultural y religiosa”, expresa. Para Leonor, tampoco existe una única historia capaz de resumir el territorio: “Aquí, en cada casa, encuentras una historia llena de optimismo y esperanza”. Una de las mayores satisfacciones surge cuando alguien decide viajar después de haber visto uno de sus contenidos. “Mucho orgullo”, responde al describir ese sentimiento. “Entender que alguien conectó con un lugar o con una persona a través de Por Ahí RD me hace sentir que no estoy sola y que hay una comunidad que también está interesada en conocer República Dominicana y su esencia”. Leonor también reconoce en las redes sociales una herramienta capaz de fortalecer el sentido de pertenencia. “Hay muchas más personas compartiendo la riqueza de República Dominicana y las redes sociales permiten que esa exposición sea mundial”, afirma. Para ella, ver viralizarse un destino dominicano y poder decir “Eso es República Dominicana” también genera orgullo e identificación con el territorio.
Kiskeya Life: llevar la historia dominicana a las pantallas
Pero narrar la República Dominicana no necesariamente implica mostrar únicamente destinos turísticos. Kiskeya Life ha desarrollado otra faceta de este fenómeno al transformar la historia, la cultura, los enigmas y la memoria dominicana en relatos audiovisuales dirigidos a las nuevas audiencias. El proyecto, liderado por Alec Corday y Laura Méndez, combina divulgación histórica, investigación y recursos audiovisuales para abordar acontecimientos, personajes, mitos y episodios que permiten contemplar el país desde su pasado.
Con documentales, recreaciones, material histórico y narraciones, Kiskeya Life postula que descubrir un país también implica entender cómo se forjó. Mientras otros creadores recorren montañas, playas y comunidades, este proyecto también viaja hacia los archivos y la memoria. Su trabajo aporta así otra dimensión al esfuerzo de mostrar la República Dominicana: rescatar historias y acercarlas a generaciones habituadas a consumir contenido principalmente desde una pantalla.
AquamanRD: descubrir el país a través del agua
José Castillo, conocido en las plataformas digitales como AquamanRD, encontró su nicho entre ríos, saltos de agua, playas y cascadas. Sus exploraciones han contribuido a exhibir lugares poco visitados y a mostrar el enorme potencial ecoturístico existente fuera de los destinos tradicionales. El agua se convirtió en una de las principales puertas de entrada de su contenido, pero con el auge de las plataformas surgió también otra inquietud: qué sucede cuando un lugar desconocido se vuelve viral.
La popularización de ciertos espacios puede generar oportunidades económicas para las comunidades, pero también provocar aglomeraciones, desperdicios y una mayor presión sobre ecosistemas que a menudo carecen de la infraestructura adecuada para recibir grandes volúmenes de visitantes. El trabajo de AquamanRD introduce así una reflexión que acompaña cada vez más al turismo digital: promocionar también implica educar y preservar. Mostrar un paraíso natural cobra sentido cuando quienes llegan después contribuyen a proteger aquello que fueron a conocer.
Félix Báez: regresar la mirada hacia Quisqueya
Félix Báez aporta otra perspectiva: la del dominicano que ha visitado numerosos países y, aun así, sigue incluyendo a la República Dominicana en su narrativa de viajes. Su experiencia recorriendo diversos destinos internacionales le permite presentar lugares dominicanos desde la óptica de alguien que conoce otros modelos turísticos y que, sin embargo, encuentra constantemente nuevas historias dentro de su propia tierra.
Río San Juan, Samaná y Barahona, además de otros puntos del sur y comunidades del interior, han formado parte de esos recorridos. Su contenido permite posicionar destinos nacionales frente a una audiencia acostumbrada a observar lugares de distintas partes del mundo. Su participación junto a otros creadores también evidencia un elemento importante dentro de esta comunidad: la colaboración. Félix Báez, William Ramos y Andariego han compartido trayectos, demostrando que mostrar un mismo territorio no necesariamente implica competir por él. Por el contrario, esas colaboraciones permiten que una comunidad, una playa, un emprendimiento o una historia local alcance simultáneamente públicos diversos y multiplique su exposición.
Una República Dominicana más allá de la postal
El trabajo de estos creadores se desarrolla en una época en la que un solo video puede transformar el destino de un lugar poco conocido. Un río puede empezar a recibir visitantes, una comunidad puede integrarse a nuevas rutas, un pequeño negocio puede hallar clientes y una historia olvidada puede despertar la curiosidad de miles de personas. Pero ese alcance también implica una responsabilidad. Mostrar un destino significa procurar que su popularidad no termine destruyendo aquello que inicialmente lo hizo atractivo. Relatar una comunidad exige respetar su realidad. Explicar la historia requiere investigación y recomendar un lugar supone comprender que detrás de cada paisaje existen personas que viven y construyen su identidad allí.
Las propias entrevistas revelan que el esfuerzo detrás de esas imágenes es considerable. Existen horas de carretera, caminatas, investigación, guiones, grabación, edición y contacto con personas que depositan en los creadores la confianza de contar sus historias. Y quizás sea William Ramos quien sintetice mejor el punto de encuentro entre todas esas miradas cuando afirma: “Es difícil amar lo que no se conoce”. Con estilos, plataformas y métodos diferentes, William Ramos TV, Andariego, Por Ahí RD, Kiskeya Life, AquamanRD y Félix Báez están logrando que más dominicanos vuelvan la mirada hacia su propio territorio, conozcan comunidades que nunca habían escuchado mencionar y comprendan que el país es mucho más amplio que sus destinos más populares. No están descubriendo una República Dominicana nueva. Están ayudando a que más personas conozcan, valoren y se enamoren de la que siempre ha estado ahí.