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Dom, Sep

Remuneración Militar en la República Dominicana: Un Análisis Detallado de Salarios por Rango y Cargo

Nacionales
El ingreso a las Fuerzas Armadas en nuestro país implica una compleja estructura de remuneraciones que va más allá del simple rango. Los ingresos de los militares varían significativamente según su jerarquía, las funciones que desempeñan y las condiciones específicas de su servicio, incluyendo compensaciones adicionales. Desde los conscriptos en formación hasta los oficiales de alto mando, la percepción salarial se ajusta a múltiples factores dentro de las instituciones militares.

La incorporación a las Fuerzas Armadas no solo implica un proceso de selección y varios meses de capacitación. Una vez dentro, cada militar se integra a un esquema de ingresos donde su remuneración puede modificarse a medida que asciende de categoría, ocupa ciertos puestos o realiza labores que generan pagos extra. Desde un soldado de baja graduación que inicia su trayectoria profesional hasta los oficiales que alcanzan las más altas dignidades, no todos perciben la misma cantidad, ni la jerarquía es el único factor que determina el monto que puede recibir un integrante de las Fuerzas Armadas cada mes.

Las nóminas institucionales permiten diferenciar, por ejemplo, entre el sueldo correspondiente a la categoría y las compensaciones asociadas al puesto ocupado. Esto significa que dos militares con la misma graduación pueden terminar recibiendo sumas diferentes dependiendo de las responsabilidades que les sean asignadas. A esto pueden añadirse incentivos o pagos por condiciones particulares de servicio. El presidente Luis Abinader manifestó recientemente que los salarios militares han pasado de aproximadamente RD$9,000 a alrededor de RD$27,000, y añadió que los miembros desplegados en la zona fronteriza pueden obtener compensaciones adicionales por especialización.

El primer sueldo se percibe durante la etapa de instrucción. El inicio de la percepción salarial puede ocurrir incluso antes de que el joven se convierta formalmente en soldado raso. En el Ejército, los documentos facilitados para esta serie de informes establecen un pago mensual fijo de RD$17,159.29 para un conscripto durante su fase inicial. Esto implica que, mientras atraviesa aproximadamente medio año de preparación, el Estado no solo invierte en su alimentación, uniformes, calzado y equipo, sino que también empieza a abonarle una remuneración. A este sueldo se suman otros componentes asumidos por el Estado. Los cálculos presentados incluyen contribuciones relacionadas con el seguro médico y el riesgo laboral, además del aguinaldo correspondiente.

Una vez que el conscripto finaliza su preparación y es ascendido a raso, se inicia otra fase salarial. El cambio de conscripto a raso representa un aumento significativo. Los registros del Ejército establecen un sueldo fijo por rango de RD$29,025.07 mensuales para el raso, en contraste con los RD$17,159.29 previstos durante la etapa de conscripto. La diferencia es de RD$11,865.78 mensuales, equivalente a un incremento de aproximadamente el 69%. Sin embargo, el sueldo por rango no siempre constituye la totalidad de lo que puede generar ese militar. En los cálculos proporcionados también aparece un sueldo fijo por cargo de RD$4,400 y un incentivo por riesgo laboral de RD$1,522, además de las aportaciones correspondientes al seguro de salud y riesgo laboral. Al sumar los componentes considerados por el Ejército, el costo mensual asociado a un raso en esas tablas asciende a RD$38,358.25. Esto no implica que los RD$38,358.25 sean íntegramente dinero recibido en efectivo por el militar, ya que dentro de esa cantidad figuran contribuciones asumidas como parte del costo laboral.

El salario se incrementa con la progresión en la carrera militar. A partir del rango de raso, se establece una estructura jerárquica en la que el militar puede avanzar a lo largo de su trayectoria. En el Ejército y la Fuerza Aérea, la escala continúa con los grados de cabo, sargento, sargento mayor, segundo teniente, primer teniente, capitán, mayor, teniente coronel y coronel, hasta alcanzar los rangos de oficiales generales. En la Armada existen equivalencias propias de la organización naval, por lo que las denominaciones cambian en varios niveles. El ascenso no solo representa mayor autoridad y responsabilidad, sino que también puede significar un cambio en el sueldo correspondiente al rango, al que posteriormente pueden añadirse otras remuneraciones dependiendo del puesto ocupado.

Rango y cargo no son sinónimos. Una de las claves para comprender cuánto percibe un militar radica precisamente en diferenciar estas dos palabras. El rango denota la jerarquía alcanzada dentro de la trayectoria militar. El cargo, por su parte, es la función o posición que ocupa ese miembro en un momento específico. Por ello, conocer únicamente la jerarquía de una persona no siempre permite determinar cuánto termina percibiendo. Las propias nóminas oficiales del Ejército publican las remuneraciones correspondientes a los cargos y permiten observar que las responsabilidades asumidas pueden representar una parte considerable del ingreso. El portal de transparencia institucional mantiene una sección específica para sus nóminas y remuneraciones.

Una posición de alto mando puede modificar considerablemente la remuneración. La diferencia se observa con mayor claridad entre los oficiales que ocupan puestos directivos. Una nómina oficial del Ejército correspondiente al año 2025 mostraba que quien ejercía como comandante general tenía un sueldo por rango de RD$70,359.30, pero además figuraban RD$225,000 correspondientes al cargo. En ese caso, la posición desempeñada representaba una cantidad varias veces superior al propio sueldo ligado a la jerarquía militar. En la misma nómina, un oficial general al frente de una brigada aparecía con RD$54,297.78 por rango y RD$150,000 por la función desempeñada. Estos ejemplos permiten entender por qué preguntar simplemente “¿cuánto gana un general?” puede no tener una respuesta única. Un oficial puede poseer una determinada categoría y recibir el sueldo correspondiente a esa jerarquía, pero su ingreso cambia si ocupa simultáneamente una posición con una remuneración adicional.

De raso a general, pero también de puesto en puesto. Esta estructura provoca que la carrera salarial militar progrese por dos vías. La primera es el ascenso de rango. Un joven puede empezar como soldado raso y posteriormente convertirse en cabo, sargento y continuar avanzando dentro de la jerarquía. La segunda está relacionada con los cargos y responsabilidades que va asumiendo. Un militar puede ser asignado a una función administrativa, operativa, de mando o especializada y recibir remuneraciones vinculadas a esa responsabilidad. Por eso, dos miembros con una jerarquía similar pueden terminar el mes con ingresos distintos.

También existen compensaciones por ciertas funciones. A las remuneraciones por rango y cargo pueden sumarse pagos asociados a servicios específicos. Una de ellas corresponde al personal que presta servicio en la frontera. Al referirse recientemente a las condiciones de los militares, el presidente Abinader explicó que quienes están destinados a esa zona reciben una compensación adicional por especialidad, además del salario correspondiente. Esto introduce una tercera variable: rango, cargo y condiciones particulares del servicio. Por tanto, determinar cuánto cobra un militar requiere saber no solamente cuál es su jerarquía, sino también dónde presta servicio, qué función desempeña y qué incentivos le corresponden.

Los salarios militares han aumentado en los últimos años. La remuneración actual tampoco puede analizarse sin observar los incrementos aplicados durante los años recientes. En 2023, el Gobierno informó que había asignado RD$1,000 millones para un incremento salarial a todo el personal militar, con aumentos que iban desde el 2% hasta el 20% del sueldo por rango. Más recientemente, el presidente Abinader aseguró que los salarios de los militares se han triplicado, al pasar de alrededor de RD$9,000 a aproximadamente RD$27,000 en los niveles a los que hizo referencia. Esto ayuda a explicar por qué las cifras actuales no necesariamente coinciden con escalas salariales antiguas que aún pueden encontrarse publicadas.

El sueldo también tiene deducciones. Otro elemento que debe considerarse es que el salario bruto y el salario neto no son necesariamente lo mismo. Las nóminas incluyen remuneraciones, pero también pueden reflejar descuentos y aportes correspondientes a distintos conceptos. Por eso, la cantidad asignada a un rango o cargo no siempre coincide exactamente con el dinero que el miembro termina recibiendo después de las deducciones. Esta diferencia es particularmente importante cuando se comparan militares con cargos elevados, debido a que sumar el sueldo por rango y el correspondiente al cargo permite conocer la remuneración bruta asociada, pero no necesariamente el monto final recibido.

El Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada poseen estructuras equivalentes, pero no idénticas. La comparación entre las tres instituciones también exige precaución. El Ejército y la Fuerza Aérea comparten gran parte de las denominaciones de sus rangos, aunque dentro de la Fuerza Aérea existen designaciones relacionadas con ciertas especialidades. La Armada, por su naturaleza naval, emplea denominaciones diferentes para varios de sus oficiales. Por eso, una comparación salarial apropiada debe realizarse mediante rangos equivalentes, y no simplemente comparando los nombres de las posiciones. Las tres instituciones mantienen además sus propios registros y portales de transparencia. La Armada, por ejemplo, ofrece acceso a su portal de transparencia desde su página institucional.

El salario es solo una parte del costo de un militar. La remuneración mensual tampoco representa el costo total que un miembro implica para el Estado. Como hemos demostrado en trabajos previos de esta serie, antes de que un conscripto se convierta en raso ya existe una inversión en su selección, alimentación, capacitación, uniformes, calzado, ropa deportiva y pertrechos. En el Ejército, alimentar y equipar a un conscripto durante su fase inicial puede representar hasta RD$139,707, de acuerdo con los cálculos analizados para esta investigación. A eso se suma el salario que comienza a percibir como conscripto y, posteriormente, el aumento que se produce al convertirse en raso. Después aparecen los costos recurrentes relacionados con remuneración, seguro, riesgo laboral y otros componentes. De esta manera, el costo de incorporar a un militar puede dividirse en dos grandes momentos: primero hay que seleccionarlo, entrenarlo, alimentarlo y equiparlo; después hay que mantenerlo dentro de una estructura salarial durante toda su carrera.