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Mié, Sep

13 años y 471 hectáreas de esfuerzo continuo para salvaguardar las cuencas hidrográficas de Haina y Mahomita

Nacionales
En las montañas de Villa Altagracia, un programa de conservación ha dedicado 13 años a proteger terrenos cruciales para el suministro de agua del Gran Santo Domingo. La iniciativa "Aliados por el Agua" ha logrado conservar 471.20 hectáreas en las microcuencas de Haina y Mahomita, generando beneficios hídricos significativos. Este esfuerzo integra la restauración ecológica con el desarrollo sostenible de las comunidades locales.

En la región montañosa de Villa Altagracia, donde se originan importantes flujos de agua que abastecen diversas áreas del país, un proyecto de preservación ha acumulado trece años de labor en terrenos fundamentales para la estabilidad hídrica del Gran Santo Domingo. Esta propuesta, denominada Aliados por el Agua, ha implementado desde 2013 diversas acciones de restauración y manejo sostenible en las microcuencas de Haina y Mahomita, contando con la colaboración del Sistema Coca-Cola, The Nature Conservancy, Fondo Agua Santo Domingo, así como agricultores y habitantes de la zona.

Actualmente, el programa mantiene bajo protección 471.20 hectáreas, distribuidas en 266.68 hectáreas en Haina y 204.52 en Mahomita. De acuerdo con las proyecciones presentadas por sus gestores, estas zonas aportan beneficios volumétricos estimados en aproximadamente 692.6 millones de litros de agua anualmente. La preservación de estos terrenos se ha complementado con intervenciones dirigidas a rehabilitar áreas deterioradas, mejorar la vegetación y resguardar los suelos, además de introducir modificaciones en las prácticas productivas de las comunidades.

Uno de los componentes esenciales se centra en el cultivo de cacao y café, a través de formación, asesoramiento técnico e incentivos para fomentar métodos agrícolas que permitan sostener la producción mientras se minimiza el impacto sobre los recursos naturales.

El entorno natural como parte integral de la solución

El programa se fundamenta en una verdad que a menudo se ignora en los debates sobre la seguridad hídrica: la protección del agua no se inicia solo en los sistemas de distribución, sino también en los lugares donde nacen las fuentes y los ecosistemas que contribuyen a mantener el recurso. Por esta razón, las actividades integran a las comunidades que residen y producen en las microcuencas. Hasta la fecha, unas 600 personas han sido directamente beneficiadas por las diversas actividades del programa. Adicionalmente, las iniciativas de conservación y rehabilitación han generado aproximadamente 20 empleos, mientras que el impacto indirecto se calcula en unas 22,000 personas.

Para Carlos García, director de The Nature Conservancy, esta vivencia demuestra la relevancia de fusionar el conocimiento científico, la recuperación ambiental y la participación ciudadana al buscar proteger una cuenca por periodos prolongados. “Una de las enseñanzas fundamentales es que ningún actor puede resguardar una cuenca por sí mismo. Aquí convergen el conocimiento científico, las capacidades institucionales, la inversión y, primordialmente, la dedicación de las comunidades”, afirmó Juan Amell, director de Asuntos Corporativos de Bepensa Dominicana.

Después de trece años

La experiencia en Haina y Mahomita se inscribe en la estrategia del Sistema Coca-Cola para una gestión hídrica responsable. La compañía asegura que desde 2015 ha alcanzado su objetivo de devolver a la naturaleza más del cien por ciento del agua empleada en la elaboración de sus productos finales. La iniciativa también evidencia que la preservación de una cuenca no se limita a plantar árboles o recuperar terrenos. El modelo comprende el monitoreo de los resultados, el apoyo a los productores y la participación de las comunidades cuya subsistencia depende económicamente del territorio. Tras más de una década, el desafío consiste en mantener estos logros a lo largo del tiempo y extender las acciones a zonas donde la presión sobre los recursos naturales sigue en aumento.