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Vie, Jul

El costo real de usar el aire acondicionado durante la noche: desmitificando el gasto energético

Tecnologia
Con las noches tórridas ya presentes, surge la preocupación por el costo de usar el aire acondicionado para dormir. Sin embargo, expertos señalan que el gasto no es tan elevado como se cree, estimando que encenderlo durante ocho horas puede costar alrededor de un euro, gracias a la eficiencia de los sistemas modernos.

Las noches tórridas, con temperaturas que no descienden de los 25 grados, ya son una realidad en medio de varias olas de calor consecutivas. En estas circunstancias, es común considerar el uso del aire acondicionado durante la noche, pero el temor a una factura de luz elevada siempre está presente. No obstante, la realidad es que existen escenarios donde este gasto no resulta tan desorbitado.

Dejar el aire encendido durante ocho horas de sueño puede tener un costo aproximado de un euro. Así lo explica Carlos Llull, técnico de climatización, quien indica que, en un contexto promedio con equipos modernos, el impacto económico es considerablemente menor de lo que usualmente se imagina. A través de una publicación viral en su cuenta de Instagram, señaló que "dejar el aire acondicionado durante 8 horas por la noche puede costar alrededor de un euro en electricidad".

Además, Álex Bermúdez, experto energético, reduce aún más esta cifra, afirmando que, dependiendo de los grados programados y las características térmicas de la habitación, el costo de una noche entera podría rondar apenas los 0,45 euros. Ante estas declaraciones, surge la pregunta obvia: ¿Cómo es posible si un aire doméstico suele tener una potencia instalada de entre 1.000 y 2.000 W? La respuesta reside en los sistemas inverter de los equipos más modernos.

El cálculo del consumo de un aire acondicionado, que 'simplemente' implicaría multiplicar la potencia máxima del aparato por las ocho horas de encendido nocturno, solo sería preciso si se viviera literalmente en un horno sin ventanas y el equipo tuviera que trabajar al máximo de forma constante, una situación poco común.

Los compresores inverter modernos no operan con un obsoleto sistema binario de encendido/apagado. En cambio, su motor es capaz de autorregularse: arranca a gran potencia para alcanzar la temperatura deseada, pero una vez lograda, modula su trabajo y reduce drásticamente las revoluciones para, simplemente, mantener el ambiente. Esto significa que, durante la mayor parte de la madrugada, y favorecido por el descenso de la temperatura exterior, el equipo consume apenas una fracción mínima de su capacidad máxima.

Por supuesto, ese euro por noche no es una tarifa plana garantizada, sino una medida que depende de un delicado equilibrio termodinámico en el hogar. El primer factor es la temperatura de consigna; según el IDAE, la temperatura ideal en verano debe situarse entre los 23 y los 26 ºC. Cada grado que se disminuya implicará un incremento de entre un 6 y un 8% en el consumo energético.

El aislamiento también es fundamental, ya que una habitación con fugas térmicas, como ocurre con ventanas antiguas, perderá el frío rápidamente, obligando al compresor a salir de su modo de mantenimiento y trabajar a mayor potencia durante toda la noche.

La tarifa energética es un factor crucial, puesto que el coste final de usar el aire de noche variará dependiendo de si la tarifa está en el mercado regulado, donde los precios de madrugada pueden ser muy bajos, o si se tiene una tarifa del mercado libre con un precio del kWh pactado.

Para optimizar el consumo, la OCU recomienda no encender el aire a la temperatura mínima para "enfriar rápido", ya que es ineficiente. Por ello, siempre se debe programar desde el principio a la temperatura deseada. Además, es importante aprovechar el modo 'ECO' o 'Sleep' que muchos aires acondicionados incluyen para ajustar gradualmente la temperatura a lo largo de toda la madrugada.