Con la llegada del calor extremo, los vehículos están más expuestos a sufrir averías, especialmente el sobrecalentamiento del motor. Expertos en mecánica advierten sobre la importancia de la prevención y ofrecen consejos clave para actuar correctamente si el coche se recalienta, destacando la seguridad y la paciencia como pilares fundamentales para evitar riesgos.
Las altas temperaturas y el uso intensivo del coche durante el verano, al viajar cargados a la playa o la montaña, someten al vehículo a una exigencia superior a la habitual. Esta combinación de demanda y condiciones meteorológicas extremas puede convertir el coche en un foco de calor, llevándolo a un sobrecalentamiento.
Cuando la temperatura del motor alcanza niveles críticos, se enciende un testigo rojo en el panel de instrumentos, indicando la necesidad de detener el vehículo y tomar precauciones.
La prevención es fundamental. Francisco Javier Fuentes, mecánico y formador en Midas, explica que el motor requiere atención especial en verano, ya que el sistema de refrigeración puede fallar y provocar un sobrecalentamiento. Además del motor, los frenos, la batería y los neumáticos también pueden sufrir con el calor.
Fuentes enfatiza que la principal causa de averías es el sobrecalentamiento del motor y que la revisión del nivel del líquido refrigerante es crucial. Un refrigerante en mal estado o una fuga no detectada pueden conducir a un sobrecalentamiento casi seguro.
Las señales de un motor sobrecalentado son claras: un aumento anormal de la temperatura, la aparición de un testigo de avería, ruidos extraños o un comportamiento irregular del vehículo. En estos casos, es imperativo detenerse en un lugar seguro y evaluar la situación.
Si la detención ocurre en el arcén de una carretera abierta al tráfico, la Dirección General de Tráfico (DGT) recomienda usar chaleco reflectante y baliza, y solo salir del coche si hay un lugar seguro y alejado del tráfico. De lo contrario, los ocupantes deben permanecer dentro con los cinturones abrochados, esperando la asistencia.
Si es posible detenerse en una gasolinera, los expertos de Midas aconsejan paciencia. En caso de sobrecalentamiento, nunca se debe abrir el depósito del líquido refrigerante mientras el motor esté caliente, ya que existe un riesgo grave de quemaduras. Lo adecuado es apagar el motor, esperar a que se enfríe y solicitar asistencia si es necesario.
Es importante entender que el líquido refrigerante trabaja a temperaturas muy elevadas, superando los 100 grados Celsius, especialmente si el coche se ha sobrecalentado. Abrir el depósito en caliente para verificar el nivel puede provocar una evaporación rápida del líquido y causar quemaduras serias.
Juan José Ebenezer, experto mecánico, compara el funcionamiento del depósito del líquido refrigerante con el de una olla exprés. Para evitar la evaporación del agua a más de 100 grados, se aplica presión. Si hay un exceso de presión, el coche la descomprime de forma controlada. Al quitar el tapón del depósito, la presión se libera, el agua a más de 100 grados comienza a hervir y puede ser expulsada a presión, causando heridas graves.