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Vie, Jul

La Patata Española para Tortillas en Crisis por la Importación Francesa y Bajos Precios

Tecnologia
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha alertado sobre la crítica situación de los productores españoles de patata, esenciales para la tortilla. La entrada masiva de patata francesa de conservación, a precios muy bajos, está hundiendo el mercado y provocando pérdidas significativas. Esto pone en riesgo la viabilidad de los agricultores locales en plena temporada de alta demanda.

Uno de los alimentos emblemáticos de la gastronomía española se encuentra en una situación precaria. La organización agraria COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos) ha denunciado que los agricultores españoles dedicados a la producción de patata para tortillas están al borde de la quiebra. Paralelamente, los proveedores del canal Horeca (hoteles, bares y restaurantes) están distribuyendo patata francesa "vieja" de baja calidad, lo que está deprimiendo los precios del mercado.

Los precios han caído drásticamente. Las grandes empresas que abastecen al sector hostelero a gran escala están adquiriendo patata francesa de conservación, almacenada desde la cosecha de 2025, a un coste de entre 15 y 20 céntimos el kilo. Esta importación masiva provoca una caída generalizada de los precios en todo el mercado, afectando incluso a la patata española recién cosechada en áreas como el Campo de Cartagena (Murcia) y Andalucía. Ambas regiones deberían estar experimentando su período de mayor demanda, pero en su lugar, sus productos no encuentran salida.

Los productores de Murcia y Andalucía perciben entre 25 y 30 céntimos por kilo, mientras que sus costes de producción superan los 35-40 céntimos. Esta disparidad se debe, en gran medida, al encarecimiento del gasóleo agrícola (un 50% más caro que el año anterior) y de los fertilizantes nitrogenados, que han aumentado un 40% respecto al año pasado debido al impacto de la guerra en Irán. El resultado son pérdidas que oscilan entre los 100 y los 150 euros por cada tonelada vendida.

Según Alberto Duque, responsable del sector en COAG, lo que tanto los turistas como los propios hosteleros desconocen es que la tortilla que consumen o sirven hoy en día tiene una alta probabilidad de haber sido elaborada con patata francesa de conservación. Esta patata puede identificarse con cierta facilidad porque tiende a oscurecerse al cocerla y deshacerse al freírla.

Esta tendencia no es un fenómeno aislado de este verano: las importaciones de patata francesa han experimentado un crecimiento del 33% en una década, pasando de 708.000 toneladas en 2016 a 941.000 en 2025, con un incremento del 23,5% solo entre 2023 y 2024. Actualmente, casi tres de cada cuatro kilos de patata importada en España (el 73,7%) provienen de Francia.

COAG exige a las grandes cadenas de distribución y a los operadores Horeca que prioricen la patata nueva española en sus procesos de producción y distribución durante la temporada estival. Además, solicitan un etiquetado claro del origen y la condición del producto (patata nueva o de conservación), y que el Ministerio de Agricultura fortalezca el control de la Ley de Cadena Alimentaria para asegurar que los precios cubran los costes reales de producción.

Frente a los 1.500 o 2.000 kilómetros que recorre una patata francesa hasta el punto de venta —o más de 5.000 en el caso de las egipcias—, la patata andaluza recorre en promedio apenas 50 kilómetros antes de ser procesada. La empresa sevillana Patatas Arrebola argumentaba este punto en Cinco Días y promocionaba su nueva marca "Sabor del sur" para distinguir la patata 100% andaluza de la patata francesa de conservación que está saturando el mercado.

El tradicional éxito turístico de España en verano, que debería ser una excelente noticia para el sector agrario nacional, se está convirtiendo en lo contrario. Cuanta mayor es la demanda de tortilla en bares y restaurantes, mayores son los beneficios para quienes satisfacen esa demanda con patata barata de importación. Esta situación margina al producto local de un mercado que, por temporada y cercanía, debería ser predominantemente suyo.