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Vie, Jul

Estados Unidos: Centros de Datos Recurren a Generadores de Respaldo Ante Ola de Calor Extrema

Tecnologia
Ante una intensa ola de calor que ha tensionado la red eléctrica estadounidense, especialmente en la costa este, el secretario de energía ha solicitado a los centros de datos y otros grandes consumidores activar sus generadores de respaldo. Esta medida busca aliviar la demanda energética, aunque genera preocupación por su impacto ambiental debido a las emisiones contaminantes de estos generadores diésel y de gas natural.

El verano de 2026 comenzó con una fuerte ola de calor extremo que afectó a España, Europa y también a Estados Unidos. Con el uso masivo de aires acondicionados en los hogares, la red eléctrica se vio sometida a una gran presión, lo que llevó al secretario de energía a tomar una decisión que impacta directamente a los centros de datos: activar sus generadores.

La semana pasada, la ola de calor alcanzó su punto máximo, golpeando principalmente la costa este estadounidense. Ante esta situación, el secretario de energía, Chris Wright, instó a los centros de datos y a otros grandes clientes a utilizar sus generadores de respaldo, que habitualmente permanecen inactivos. El objetivo de esta medida es reducir la carga sobre la red eléctrica, que ha experimentado un incremento significativo en la demanda debido a las altas temperaturas, que en muchos estados rozaron los 40 grados.

Esta orden subraya el impacto que los centros de datos tienen en el suministro eléctrico de Estados Unidos, particularmente en la región del Atlántico medio, donde se concentra la mayor cantidad de centros de datos a nivel mundial. Según Data Center Map, Estados Unidos alberga más de 4.300 centros de datos, con 637 solo en Virginia. Otros estados afectados también presentan una alta concentración: 133 en Nueva York, 133 en Pensilvania, 93 en Carolina del Norte, 67 en Nueva Jersey, 53 en Maryland y 42 en Massachusetts.

La principal consecuencia negativa de esta medida es para el medioambiente. Se trata de generadores diésel y de gas natural que emiten contaminantes como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y partículas en suspensión. El uso de estos generadores suele estar restringido debido a sus efectos en la calidad del aire; por ejemplo, en Texas, su uso solo se autoriza si el tiempo de funcionamiento "no supera el 10 % de la operación anual de la fuente de energía principal".

Un análisis del Washington Post reveló que en el estado de Virginia hay al menos 10.500 generadores diésel instalados. Se estima que su uso, incluso por solo una hora a la semana, tendría un impacto sanitario equivalente al de cinco grandes centrales de gas combinadas, y se asocia a miles de episodios de asma cada año.

El Departamento de Energía ya conocía estas limitaciones y en su directiva autoriza la conexión de estos generadores "sin perjuicio de las limitaciones de calidad del aire". Esta es una decisión temporal diseñada para salvaguardar la estabilidad de la red y el bienestar térmico de millones de hogares, pero no está exenta de costos. La orden establece un precedente preocupante: si cada vez que la red experimente un estrés extremo se "desactivan" las normas ambientales, esta excepción podría convertirse en la nueva normalidad.

El gestor de suministro en la zona, PJM, registró la semana pasada una demanda récord, superando el pico de hace dos décadas. Según el New York Times, PJM carece de un sistema extenso de baterías que le permita almacenar energía para situaciones como esta. En contraste, otros estados como California o Texas sí cuentan con estos sistemas, lo que les facilita afrontar olas de calor o heladas sin necesidad de recurrir a este tipo de medidas.