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Vie, Ago

Salarios Elevados en San Francisco No Garantizan Estabilidad Financiera Ante el Auge de la IA

Tecnologia
En San Francisco, un salario anual de 180.000 dólares, que en la mayoría de los lugares sería considerable, apenas permite llegar a fin de mes. El auge de la inteligencia artificial ha impulsado los precios, haciendo que el mercado inmobiliario sea inalcanzable y el coste de vida prohibitivo para muchos. Esta situación está llevando a profesionales bien remunerados a considerar la reubicación fuera de Silicon Valley.

En San Francisco, percibir 180.000 dólares al año puede no ser suficiente para vivir con tranquilidad. El auge de la inteligencia artificial ha transformado lo que en cualquier otro sitio sería un sueldo elevado en una cantidad insuficiente, impidiendo el acceso a un mercado inmobiliario inalcanzable y a un nivel de vida que la mayoría no puede costear. Para muchos, el sueño de Silicon Valley se ha convertido en la necesidad de mudarse.

El New York Times relata la experiencia de Katrine Razniak, reclutadora de LinkedIn, y su pareja Adam Woodbury, ingeniero de software. Tras cinco años en la ciudad y con ingresos de 180.000 y 185.000 dólares anuales respectivamente, no han logrado conseguir algo tan básico como un apartamento para dos. Dedicaron meses a buscar un piso de una habitación con un presupuesto de 5.000 dólares mensuales, sin éxito. Mencionan haber visto un apartamento por 5.200 dólares, el cual ya tenía 30 interesados una hora después de la jornada de puertas abiertas. Comprar una vivienda tampoco es una opción, ya que el precio medio se sitúa en 1,7 millones de dólares. Ante esta situación, la pareja evalúa mudarse a otro estado donde sus salarios les permitirían disfrutar de una calidad de vida de clase alta.

Mientras Katrine Razniak y su pareja continúan viviendo en pisos compartidos, una nueva élite tecnológica puede permitirse residir cómodamente en la ciudad. Estos son los nuevos millonarios surgidos del auge de la IA, empleados de empresas como OpenAI y Anthropic, con valoraciones estratosféricas y opciones sobre acciones. En octubre del año pasado, cuando OpenAI ya tenía un valor de 500.000 millones de dólares, se observaba una explosión en el mercado inmobiliario de la ciudad. Los empleados comenzaron a vender acciones y a adquirir viviendas de forma masiva, provocando un aumento descontrolado de los precios.

No se vislumbra una mejora próxima. En menos de un año, la empresa de Sam Altman ha alcanzado un valor de 852.000 millones de dólares y Anthropic se proyecta hacia los 900.000 millones. Para contextualizar, cuando Uber salió a bolsa en 2019, su valor era de 82.000 millones, lo que representa una décima parte de estas cifras. La inminente salida a bolsa de ambas compañías, sumada a la reciente oferta pública inicial de SpaceX, sugiere la creación de nuevas fortunas, con estimaciones de hasta 20 nuevos multimillonarios. Trabajar en tecnología ya no asegura el éxito en San Francisco; ahora es necesario trabajar en IA y poseer acciones.

La situación no se limita solo al alquiler. El salario medio en San Francisco es también más alto que en el resto del país y ha experimentado un crecimiento constante en los últimos seis años, pasando de 153.000 a 196.000 dólares anuales. Sin embargo, todos los demás gastos también han aumentado. Además de la vivienda, el coste de vida en general no es precisamente económico. Según datos del Cost of Living Index, el coste de vida en San Francisco es un 65,6% más elevado que en el resto de Estados Unidos. Katrine Razniak afirma que su gasto mensual ha aumentado en 1.000 dólares sin que haya modificado su estilo de vida, lo que ha llevado a ella y sus amigos a optar por cenas caseras en lugar de salidas a restaurantes.

El problema de la vivienda en San Francisco es grave. España enfrenta una crisis habitacional sin precedentes, pero no es el único país en esta situación; Canadá, Alemania, México, China o Estados Unidos también la padecen. En San Francisco, el mercado inmobiliario está completamente disfuncional. Como se mencionó, el precio medio de una vivienda es de 1,7 millones de dólares, más del triple de la media nacional de 450.000 dólares, y el alquiler ya es el más caro del país, superando incluso a Nueva York. La demanda es extremadamente alta, la construcción de nuevos edificios está estancada y las pocas opciones a un precio "decente" (5.000 dólares al mes se considera decente) desaparecen en cuestión de segundos.