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Calidad Seminal en España: Regiones del Norte Superan al Centro Peninsular en un Contexto de Deterioro General

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La calidad del semen en España ha experimentado una significativa disminución en las últimas décadas, un fenómeno que se observa a nivel global. Un estudio reciente revela diferencias geográficas notables dentro del país, destacando a las regiones del norte como Asturias y Cantabria con mejores parámetros seminales en comparación con la zona centro, incluyendo Madrid. Este hallazgo sugiere una posible relación con factores ambientales y la exposición a contaminantes.

La calidad del semen ha estado en declive durante décadas, y España no es una excepción. Se ha registrado una caída del 28% en solo 15 años y un 78% en las últimas dos décadas, resultando en una concentración de espermatozoides inferior a la mitad de los niveles de los años 70, con una regresión constante.

Ante este panorama, surge la pregunta de qué región española está afrontando mejor este descenso. Una investigación reciente analizó a 386 hombres atendidos en siete clínicas de fertilidad españolas entre 2024 y 2025. Tras ajustar variables como el índice de masa corporal, el ejercicio y el consumo de alcohol, tabaco o café, los investigadores observaron que los varones del norte presentaban los mejores parámetros seminales, incluso con hábitos similares a los de otras regiones. Este resultado sugiere una conexión con la contaminación, la desigualdad ambiental y la salud pública.

Los hallazgos, presentados en el 42.º congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), muestran diferencias claras en la calidad seminal según la zona de residencia de los donantes. Los residentes del norte, particularmente Asturias y Cantabria, superan significativamente a Madrid y al centro peninsular.

Un aspecto notable es el recuento total de espermatozoides móviles, que es casi el doble en el norte en comparación con la zona centro, con una media de 94,35 millones frente a 50,11 millones. Este índice es un indicador de salud: "la región norte también presentó la mayor concentración media de espermatozoides (80,96 millones/ml) y motilidad espermática (44,79%), en comparación con el 55,4% en el sur de España y el 53,4% en el centro".

Si la dieta, el ejercicio o el consumo de sustancias no explican por sí solos este mapa de calidad seminal, ¿qué factores influyen? Las primeras hipótesis apuntan a poblaciones expuestas a una peor calidad del aire y a la incorporación involuntaria de contaminación atmosférica, una mezcla de tóxicos industriales y agrícolas. Entre estos destacan los disruptores endocrinos presentes en plásticos, pesticidas y cosméticos de uso diario.

Este patrón no es exclusivo de España. Estudios con hombres fértiles en ciudades como Copenhague, París, Edimburgo y Turku ya indicaban a principios de los 2000 que los finlandeses tenían las mayores concentraciones espermáticas, mientras que los daneses registraban los valores más bajos, con variaciones en la movilidad según la ciudad. Análisis retrospectivos de donantes franceses también revelaron diferencias significativas dentro del país en volumen, concentración y número total de espermatozoides, con el norte nuevamente mostrando mejores resultados. En general, los hombres del oeste nórdico presentan una calidad seminal inferior a los del área báltica, lo que coincide con una mayor incidencia de cáncer testicular, considerado otro "marcador de estrés reproductivo" masculino.

Aunque una mejor calidad seminal no garantiza más embarazos, la probabilidad de embarazo espontáneo disminuye considerablemente por debajo de ciertos umbrales de concentración y movilidad.

Para comprender qué implica "mejor semen", es útil referirse a los valores de referencia de la Organización Mundial de la Salud, que incluyen la concentración (millones de espermatozoides por mililitro), el volumen del eyaculado, el porcentaje de espermatozoides móviles y la proporción de espermatozoides con morfología normal. Es importante distinguir entre espermatozoides progresivos (que avanzan eficazmente) y los no progresivos o inmóviles. En cuanto a la morfología, se evalúa la forma de la cabeza, la pieza intermedia y la cola (flagelo), ya que las alteraciones anatómicas pueden dificultar la fecundación.

La evidencia sobre el impacto de los disruptores endocrinos en la fertilidad masculina es sólida. Por ejemplo, un estudio de 2023 que analizó 6 testículos humanos y 30 muestras de semen encontró microplásticos tanto en el tejido como en el fluido: aproximadamente 0,23 ± 0,45 partículas por mililitro en semen y 11,60 ± 15,52 partículas por gramo de testículo, con tamaños predominantemente entre 20 y 100 micras. Se halló poliestireno en testículos y polietileno y PVC en semen.

El problema es más amplio. El tabú en torno a la fertilidad masculina, a menudo tratada como un asunto privado, ha ocultado problemáticas que podrían investigarse como un indicador colectivo. Este deterioro no se debe únicamente a la conducta individual; el mayor peso recae en el entorno en el que se vive, más que en la genética. Fumar, beber o el nivel de actividad física son importantes, pero la calidad seminal no depende tanto de decisiones personales. Este es un debate que trasciende lo folclórico para ser político, sanitario y regulatorio.

Un cóctel de bisfenol A, metil, etil, propil y butilparabenos, benzofenonas y metabolitos de ftalatos se asocia directamente con reducciones significativas en la motilidad total y progresiva del esperma. Por lo tanto, el hecho de que Asturias supere a Madrid no es un motivo de celebración, sino una señal de alarma sobre la calidad del agua, los pesticidas utilizados en las cercanías y la mezcla de químicos a la que se está expuesto en la vida cotidiana. Esto representa la punta de un iceberg que no se centra en quién obtiene mejores resultados, sino en el coste para quienes se ven más afectados.