En 2027, la misión Operation Period-01 de Virgin Galactic realizará un estudio sin precedentes sobre los efectos de la microgravedad en la menstruación. Dos ingenieras y astronautas en formación, Manju Bangalore y Priya Abiram, liderarán esta investigación crucial para cerrar una brecha histórica en el estudio de la salud femenina en el espacio, buscando aportar datos científicos rigurosos a un tema poco explorado.
En 2027, Virgin Galactic tiene previsto lanzar Operation Period-01, una misión suborbital dedicada a investigar por primera vez los efectos de la microgravedad en la menstruación. Aunque Valentina Tereshkova fue la primera mujer en el espacio en 1963, y desde entonces unas 100 mujeres han viajado más allá de la Tierra, no se ha estudiado cómo la microgravedad influye en un proceso biológico que afecta a la mayoría de las mujeres adultas durante gran parte de su vida.
Ahora, dos ingenieras y astronautas en formación, Manju Bangalore y Priya Abiram, buscan abordar esta cuestión. Tanto el laboratorio Redshift como Virgin Galactic han facilitado los recursos para llevar a cabo este estudio sobre la menstruación en el espacio, específicamente en un vuelo suborbital.
Este estudio pretende cerrar una laguna que ha persistido desde los inicios de los viajes espaciales. Mientras se han investigado los efectos de la microgravedad en la densidad ósea, la atrofia muscular, el sueño, la función cardiovascular y la salud mental, entre otros aspectos, no se ha prestado atención a un tema que concierne al 50% de la población. Por ello, las científicas Bangalore y Abiram consideran esencial cerrar esta brecha en la investigación de la salud de los astronautas.
Aunque se sabe que algunas mujeres han menstruado en el espacio sin mayores dificultades operativas, más allá de la gestión de residuos, y no han reportado un empeoramiento de los síntomas menstruales, esta información proviene de registros históricos y no de investigaciones diseñadas específicamente. Dada la escasez de casos, no hay datos suficientes para extraer conclusiones sólidas. Es conocido que la microgravedad afecta la dinámica de fluidos, un factor relevante en la menstruación, lo que justifica una investigación más profunda.
De momento, Bangalore y Abiram han realizado estudios en su laboratorio como parte de la organización Operation Period. No será hasta el próximo año que podrán llevar su investigación a un entorno de microgravedad real.
La historia espacial ha demostrado la necesidad de estos estudios. En 1982, Sally Ride, la primera mujer estadounidense en el espacio y la segunda a nivel mundial, relató cómo durante la preparación de los suministros para su misión de una semana, le preguntaron si 100 tampones serían suficientes. Esto evidencia la falta de conocimiento sobre la menstruación por parte del personal encargado de los preparativos. También se le ofreció un kit de maquillaje, que ella rechazó.
En los años 70, algunos médicos expresaban temor ante la posibilidad de que las mujeres viajaran al espacio, preocupados por los efectos de la microgravedad en la menstruación, pensando que los restos del endometrio podrían desplazarse al abdomen y causar una condición similar a la endometriosis. Actualmente, se sabe que esto no ocurre, ya que ninguna astronauta ha experimentado tal fenómeno. Sin embargo, a pesar de esta "preocupación", no se realizaron estudios científicos sobre la menstruación en el espacio en aquel momento.
La mayoría de las astronautas prefieren no tener la menstruación en el espacio. Samantha Cristoforetti, astronauta italiana, comentó en 2022 sobre su experiencia y la de sus compañeras. Explicó que disponen de compresas y tampones, y que la gestión es similar a la de la Tierra. No obstante, los sistemas de procesamiento y reciclaje de orina no manejan eficientemente la sangre menstrual, requiriendo filtros adicionales y resultando un proceso tedioso. Por esta razón, muchas astronautas optan por suprimir su periodo utilizando anticonceptivos.
Con su estudio, las responsables de Operation Period-01 esperan que las futuras astronautas puedan tomar decisiones más informadas sobre la gestión menstrual en el espacio. Si desean usar anticonceptivos, no hay problema. El inconveniente actual es que, al no haber una investigación profunda sobre los efectos de la microgravedad en la menstruación, se prefiere evitarla directamente. Si se encuentran filtros adecuados para los sistemas de reciclaje de orina, este problema se mitigaría.
Estas científicas creen que estudiar la menstruación en condiciones extremas podría mejorar significativamente la comprensión de su desarrollo y aplicar esos conocimientos en la Tierra. Por ejemplo, sería útil en la medicina reproductiva y en el estudio de enfermedades infradiagnosticadas que afectan la salud menstrual, como la endometriosis y el síndrome de ovario poliquístico (SOP).
Manju Bangalore y Priya Abiram llevarán a cabo experimentos nunca antes realizados en el espacio. Aunque se trata de un vuelo suborbital y no del espacio exterior, se experimentará microgravedad real. Además de romper barreras científicas, si todo procede según lo planeado, se convertirán en dos de las mujeres más jóvenes del sur de Asia en viajar al espacio, demostrando su determinación por superar límites y contribuyendo significativamente a la ciencia.