Durante un encuentro inesperado en el Mundial 2026, la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, y el presidente de Mercadona, Juan Roig, se presentaron ante el popular streamer IShowSpeed, quien desconocía sus identidades. El inusual momento, transmitido en vivo, incluyó una oferta comercial de Botín, destacando la singularidad del encuentro entre figuras del ámbito financiero y empresarial español con una estrella digital global.
Por un breve instante, la presidenta de un banco con una capitalización cercana a los cien mil millones de euros actuó como una comercial de una de sus sucursales. A su lado, el propietario de la principal cadena de supermercados de España aguardaba su turno para presentarse. El streamer a quien se dirigían, y que transmitió el encuentro en vivo, es IShowSpeed, con 57 millones de seguidores en YouTube, quien no tenía conocimiento de quiénes eran estas personalidades.
En la noche del 14 de julio, España venció 2-0 a Francia, asegurando su pase a la final del Mundial 2026. Entre los asistentes VIP, junto a Timothée Chalamet, Javier Bardem y Usain Bolt, coincidieron Ana Botín, presidenta del Banco Santander, y Juan Roig, presidente de Mercadona. Ambos se acercaron a saludar a Darren Watkins Jr., el streamer conocido como IShowSpeed, que estaba transmitiendo el partido en directo. El intercambio comenzó con las presentaciones. “Es como el Walmart de España”, explicaron, señalando a Roig en referencia a Mercadona. Botín no se quedó atrás: definió su banco como “el JPMorgan de Europa”. Unos segundos después llegó la oferta comercial: “Tienes que abrir una cuenta en Openbank”, y concluyó con un argumento de ventas que seguramente cautivó a Speed: “Te pagamos un 4% por tus ahorros”. El joven atinó a decirle a Botín que tendría que darle “una buena calificación crediticia”, pero respondió entre la sorpresa, la curiosidad y la estupefacción.
Watkins Jr., o IShowSpeed, con solo 21 años, acumula más de 57 millones de suscriptores en YouTube y supera los 150 millones de seguidores en el total de sus redes. Lleva semanas en el Mundial 2026, transmitiendo en directo desde las gradas, después de que su selección favorita, Portugal, fuera eliminada en cuartos. En la noche del 14 de julio, durante el partido España-Francia, su directo desde el AT&T Stadium llegó a congregar cerca de 58 millones de cuentas conectadas. Por ello, fueron Roig y Botín quienes se acercaron a él, y no al revés. Ninguna campaña de publicidad convencional les habría expuesto a una audiencia comparable, y menos con ese perfil: joven, digital y ajeno a los canales tradicionales.
Botín posee un patrimonio personal de 350 millones de euros (el Santander ha rozado los 100.000 millones de euros de capitalización bursátil este año). Una fortuna considerable, pero lejos de los 8.800 millones que Forbes atribuye a Roig en su última lista de las mayores fortunas españolas.
A lo largo de la conversación, Roig no pronunció una sola frase en inglés. Fueron sus acompañantes quienes lo presentaron, quienes buscaron la comparación con Walmart y actuaron como intérpretes. Es una campechanía muy particular y muy española, que lleva a Botín a comparar a Mercadona y el Santander con grandes negocios americanos. Y no es porque les falte tamaño o importancia, sino que encuentran así una forma muy sencilla de hacerse entender con Speed.
Esta campechanía proviene de que las riquezas españolas no son la herencia de varias generaciones de nobles. Mercadona nació en democracia, cuando Roig compró Mercadona a su padre junto a sus hermanos y su esposa, cuando la cadena tenía ocho tiendas; hoy supera las 1.700 y emplea a cerca de 110.000 personas; Botín preside un banco fundado por su familia en el que mantiene una posición relevante pero de mera gestión. Pero el tipo de riqueza que representan sí encaja con un patrón más amplio y documentado sobre cómo se formó la clase empresarial española: a la muerte de Franco, dos centenares de familias controlaban más de un tercio de las acciones de las grandes empresas y bancos del país, una red de poder muy próxima al Estado. No es la aristocracia que perdura en Reino Unido o Estados Unidos, el famoso old money que se remonta a generaciones en el pasado. En España tenemos ricos de familias potentadas pero hechas a sí mismas, lo que explica esta actitud que lleva a una multimillonaria a vender con toda tranquilidad las ventajosas condiciones de una cuenta en su banco: el dinero ha sido heredado, pero no desde generaciones, son familias provincianas con poder, y de ahí la actitud hacia el joven influencer, al que ven como una posibilidad más de hacer dinero. Hasta con los ricos, España es diferente.