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Vie, Ago

El 'Karōshi' en Japón: Aumento Récord de Casos Reconocidos de Muerte y Enfermedad por Exceso de Trabajo

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Japón enfrenta una escalada preocupante del karōshi, el fenómeno de enfermedades y fallecimientos por exceso de trabajo. El Ministerio de Salud ha registrado un número récord de 1.310 personas indemnizadas en 2025, y 6.212 solicitudes, lo que subraya la persistencia de este grave problema social. A pesar de los esfuerzos regulatorios, la tendencia al alza sugiere que el país aún está lejos de encontrar una solución efectiva.

El karōshi, que se refiere a enfermedades o incluso muertes causadas por el exceso de trabajo, está aumentando en Japón. Los datos recientes del Ministerio de Salud indican que el año pasado el Gobierno reconoció un número récord de 1.310 personas afectadas con derecho a indemnizaciones. Si se consideran todas las solicitudes, la cifra asciende a 6.212, lo que también constituye un récord. Estos registros estatales son un indicador de un problema mucho más amplio y sugieren que Japón está lejos de resolverlo, generando una creciente preocupación.

Los datos del Ministerio de Salud revelan que Japón está muy lejos de resolver uno de sus desafíos sociales más complejos: las enfermedades o muertes por karōshi, es decir, por sobrecarga laboral. El último balance oficial muestra que el número de empleados que recibieron indemnizaciones gubernamentales por esta razón alcanzó un nivel sin precedentes durante el año fiscal 2025. Esto es alarmante por sí mismo, pero lo que realmente preocupa es la tendencia. Como señala The Japan Times, es el cuarto año consecutivo en que se rompe el récord, y el flujo de solicitudes (aprobadas o no) también se mantiene en niveles históricos.

El informe del Ministerio de Salud detalla que en Japón, cientos de personas son reconocidas por el Gobierno con las condiciones necesarias para recibir compensaciones por exceso de carga laboral. Específicamente, durante el año fiscal 2025 se alcanzó un récord de 1.310 casos. Aunque son solo cinco más que en 2024, lo relevante es el crecimiento constante de la cifra en los últimos años. De hecho, no es la primera vez que se encienden las alarmas; a finales de 2024, Nippon ya advertía sobre la escalada en el número de casos documentados. Además, el informe ministerial destaca que, aunque haya 1.310 indemnizados, el número de solicitudes es mucho mayor. Durante el mismo período, ascendió a 6.212, otro dato récord que supera en 1.402 al de 2024. Es probable que no todas cumplan los requisitos de Salud, pero la prensa nipona no especifica si la diferencia entre ambas cifras (indemnizados y solicitantes) se debe a esta disparidad o a una cuestión administrativa.

La gran mayoría de las personas indemnizadas (1.086) presentaban trastornos mentales relacionados con el trabajo, incluyendo cuadros de depresión. Las 224 restantes sufrieron accidentes cerebrovasculares e infartos, todos atribuibles a su labor profesional. En 145 casos, el desenlace fue trágico: muertes o suicidios, aunque esta cifra es 14 menos que en 2024. Entre las solicitudes recibidas por el Ministerio de Salud, la mayoría (4.958 de un total de 6.212) también se relacionan con problemas psicológicos. No solo son los más comunes, sino que su incidencia crece notablemente: el Gobierno registró 1.178 casos más que durante el año fiscal 2024. El informe también revela que muchos casos de karōshi están vinculados a problemas con los jefes, acoso laboral y cambios abruptos que afectan la carga y calidad del trabajo asignado al afectado.

El sector profesional es un factor importante. Quienes corren mayor riesgo son los profesionales de sectores donde la regulación de las horas extras está menos desarrollada. The Japan Times menciona específicamente a conductores de autobuses y camiones, médicos y operarios de la construcción, oficios que han experimentado mejoras en su marco legal, pero que en algunos casos aún presentan excepciones. Por ejemplo, un chófer puede trabajar hasta 960 horas extra al año, una carga laboral que también supera el 15% de los médicos empleados en hospitales de Japón. En 2016, este porcentaje era del 39,2%, pero aun así el dato es preocupante, y hay ciertos perfiles especializados donde las horas extras se disparan.

Este fenómeno es preocupante porque las enfermedades y muertes relacionadas con el karōshi no son nuevas. La disciplina del trabajo extenuante está profundamente arraigada en la cultura nipona, y se intensificó especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. Durante un tiempo, contribuyó al avance del país, pero en los años 60 comenzó a cobrar su precio: infartos, accidentes cerebrovasculares e incluso casos de suicidio por estrés, conocido como karojisatsu. En los últimos años, ha habido casos muy mediáticos, como el de una joven que se quitó la vida en 2015 tras dormir solo 10 horas a la semana debido a su sobrecarga de trabajo, acumulando alrededor de 100 horas extras al mes.

Ante este panorama, Japón ha comenzado a regular aspectos como las horas extra y el número máximo de jornadas consecutivas. Sin embargo, los resultados recientemente publicados por el Ministerio de Salud demuestran que el problema está lejos de solucionarse. En el país, algunos también temen el impacto que pueda tener el gobierno de la conservadora Sanae Takaichi, quien no duda en convocar reuniones de equipo a las tres de la madrugada y se jacta de no dormir más de cuatro horas.