Dyson, la reconocida empresa de hardware, está implementando una profunda reestructuración estratégica para afrontar los desafíos del sector tecnológico, como la dependencia de un solo producto y la necesidad de agilidad. La compañía busca diversificar su catálogo y optimizar sus procesos de I+D, manteniendo su compromiso con la durabilidad y la innovación constante. Will Kerr, vicepresidente de Desarrollo de Nuevos Productos, detalla la ambiciosa visión de futuro de la marca.
En un mercado tan competitivo como el de los aspiradores, la multinacional británica Dyson ha iniciado una significativa reestructuración estratégica. El objetivo es evitar problemas comunes en el sector tecnológico: la excesiva dependencia de un único producto, la pérdida de agilidad operativa y la gestión de lanzamientos. En su sede central de Singapur, se exploran sus laboratorios y se conversa con Will Kerr, vicepresidente de Desarrollo de Nuevos Productos, sobre la clara apuesta de la marca por la diversificación, su trayectoria y su ambiciosa visión de futuro.
Dyson es una de las pocas empresas tecnológicas europeas que destacan en el sector. Goza de gran prestigio tecnológico y una facturación considerable: en 2025, sus ingresos alcanzaron los 6.130 millones de libras, con un EBITDA de 1.110 millones (un aumento del 18%), y lanzó 13 productos nuevos, una cifra récord en un solo año. A pesar de estas cifras, su plantilla mundial es relativamente pequeña, con solo 14.000 personas, para el volumen de negocio que maneja. Su principal fortaleza reside en su propio departamento de I+D.
La Dyson fundada por James Dyson en 1991 es muy diferente a la actual. Su sede fiscal se trasladó a Singapur en 2019, y aunque su principal centro de I+D sigue en el Reino Unido, los productos más icónicos se conciben, prueban y desarrollan en el país asiático. El panorama también ha cambiado: en 2024, sus beneficios cayeron un 49%, a pesar de un récord en ventas de productos. El año pasado, la compañía recuperó parte de su capacidad operativa, pero su facturación aún no alcanza los niveles de 2023. Dyson no es un conglomerado diversificado, sino una empresa de nicho centrada en pequeños electrodomésticos premium.
Para Dyson, la investigación y el desarrollo (I+D) es un área fundamental en la que no escatiman recursos. De los 6.130 millones de libras de ingresos totales en 2025, invirtieron más de 400 millones de libras en I+D. La cuestión es dónde invertir cuando los resultados pueden tardar años en materializarse o incluso nunca llegar, como ocurrió con el coche eléctrico, que quedó en el limbo tras una inversión superior a los 500 millones de libras.
Según Kerr, el dilema radica en "encontrar el equilibrio de cuándo algo es suficientemente bueno". La empresa cuenta con un equipo en el Reino Unido que aporta perspectivas e investigaciones a largo plazo, recibe retroalimentación de clientes sobre problemas y posibles mejoras, y desarrolla tecnologías clave en motores y baterías que se aplican a toda su cartera de productos. Kerr pone un ejemplo claro: desarrollar el próximo secador de pelo podría llevar cinco años y ser un producto excepcional, pero hay usuarios que demandan uno más silencioso, lo cual podría requerir solo seis meses de trabajo. La clave está en el equilibrio.
En cualquier caso, el proceso siempre es el mismo. Internamente, lo denominan el "marco de creación de productos", y su objetivo es asegurar el cumplimiento de estándares que nunca deben rebajarse. Tienen hitos de control periódicos a lo largo del desarrollo. En cada máquina, James Dyson está muy involucrado en el día a día: "Hace dos semanas, estuvimos siete horas seguidas en Malasia sin parar. Tiene un entusiasmo insaciable por esto. Y digo esto porque él interactúa directamente con el producto, detecta detalles y aporta su experiencia de todo lo que ha hecho". El directivo de Dyson asegura que siempre intentan garantizar que, "incluso cuando hacemos algo por primera vez, los estándares se fijen de manera uniforme en todas las categorías". A pesar de ello, desde la dirección técnica admiten con naturalidad que no siempre son infalibles: "Está claro que nunca lo hacemos perfecto a la primera".
Para que esta considerable inversión no comprometa la viabilidad comercial de la empresa, Dyson ha estructurado sus operaciones en dos fases independientes: "descubrimiento" (discovery) y "ejecución" (delivery). Anteriormente, su equipo de ingeniería trabajaba simultáneamente en ideas y desarrollo, lo que implicaba un alto riesgo si los nuevos conceptos no funcionaban. Si un proyecto fallaba, la empresa se enfrentaba a periodos de uno o dos años sin novedades en el mercado. Kerr explica claramente el motivo de esta nueva organización: "Si esos nuevos conceptos no funcionan, de repente estás decepcionando a los clientes durante un año o dos porque no tienes un lanzamiento. Por eso hemos separado ambos bloques". Ahora, el equipo de ejecución garantiza un flujo constante de innovación al mercado, mientras que el de descubrimiento trabaja sin la urgencia comercial, buscando ideas disruptivas.
La reciente quiebra de iRobot, pionera en robótica de consumo que vendió 50 millones de unidades antes de ser adquirida por competidores asiáticos, resalta la necesidad de diversificar el catálogo ante un entorno competitivo internacional. Una revisión del mercado de diferentes formatos de aspiración muestra que este segmento está dominado por marcas chinas. Mientras tanto, Dyson lleva años expandiéndose a otras áreas como el cuidado del cabello o los wearables.
Desde Dyson, aseguran que la presión del mercado es un estímulo bienvenido: "Vemos que el sector se mueve rápido. Nos presiona, pero nos incentiva a hacer las cosas con más agilidad, a buscar nuevos socios, nuevas formas de trabajar y nuevas oportunidades en la cadena de suministro. Sin esa presión, tal vez no estaríamos en el excelente estado de forma en el que nos encontramos".
Además, la empresa prefiere ignorar el ruido diario del mercado para centrarse en sus propios objetivos: "Si nos levantáramos cada día preocupados por esos competidores, no sería muy divertido. Intentamos venir a trabajar y centrarnos simplemente en diseñar los productos adecuados para los consumidores idóneos, con tecnología e innovación totalmente nuevas", apunta Kerr. Esta filosofía, paradójicamente, también explica por qué Dyson sigue apostando fuertemente por las aspiradoras de mano frente a la automatización total que prefieren otros fabricantes. Aunque la industria avanza inexorablemente hacia el robot aspirador, la realidad del mercado es muy diversa y además en ese segmento son fuertes.
Podríamos pensar que los aspiradores con cable son cosa del pasado, pero Will Kerr nos da un dato: "En EEUU, por ejemplo, en torno al 30% de los hogares sigue prefiriendo las aspiradoras verticales con cable tradicionales". De hecho, Dyson sigue renovando su mítico aspirador de trineo, un clásico que es una garantía para la limpieza a fondo a la vieja usanza. "Es un mercado enorme. Por lo tanto, en algunos mercados la limpieza robótica está muy extendida y es crucial, pero también hay mercados donde apenas han oído hablar de ella. Por eso tenemos que asegurarnos de ser relevantes para todo el mundo en todo momento".
No obstante, para Dyson la robótica también es relevante: "Creemos que la robótica es, si no el futuro, sin duda un futuro sumamente importante. Llevamos mucho tiempo en este campo. Lanzamos nuestro primer robot aspirador hace casi 15 o 20 años, creo (el DC06 data de 2003) y seguimos intentando perfeccionarlo. Creo que muchos competidores también siguen en ese proceso de perfeccionamiento. Estamos muy entusiasmados con lo que han logrado los modelos anteriores, pero también reconocemos que esto es solo el principio. Nos queda mucho margen de mejora y estamos innovando intensamente en este ámbito". Y se nota: se ha podido probar sus tres últimos robots aspiradores, el Dyson 360 Heurist de 2020, el Dyson 360 Vis Nav de 2024 y el Dyson Spot+Scrub AI de 206 y la mejora es más que evidente: este año verdaderamente sí que tienen un modelo con el que competir a mejor robot aspirador del año. Al margen de mejoras evidentes en la navegación que ha experimentado, da la sensación que lo de querer diferenciarse tanto y buscar su propio camino a veces ha jugado en su contra.
La Oficina Europea de Medio Ambiente ha señalado que los electrodomésticos de limpieza se desechan prematuramente debido a pérdidas de rendimiento, y Dyson toma nota: "No consideramos que la durabilidad y la innovación estén reñidas. De hecho, se refuerzan mutuamente. Nuestra prioridad es construir máquinas que ofrezcan un rendimiento óptimo de manera constante a lo largo del tiempo". Y hay que reconocerlo: Dyson sigue vendiendo aspiradores de hace 10 años como su V8 en la gama de entrada, se pueden encontrar recambios y piezas, y fue pionera en hacer las baterías extraíbles para sustituirlas fácilmente. No son aspiradores baratos, pero como usuaria y alguien que ha probado muchos aspiradores se puede afirmar que están diseñadas para durar.
Su estrategia contra la obsolescencia programada se basa en la ingeniería modular de componentes clave como baterías, filtros o cepillos, que pueden sustituirse de forma independiente sin necesidad de cambiar el producto completo. Además, cuentan con un programa "Never Without Your Dyson" de soporte de reparación y mantenimiento. En cuanto a la pérdida de rendimiento, Kerr detalla que "invertimos de forma masiva en tecnologías diseñadas para preservar la potencia de succión y la eficiencia durante toda la vida útil de la máquina".
La apuesta por la durabilidad frente a nuevos lanzamientos podría generar un conflicto de intereses, a lo que Kerr explica que "nuestro objetivo no es forzar la sustitución mediante la obsolescencia programada, sino ofrecer a los clientes razones de peso para elegir la siguiente generación de tecnología Dyson cuando esta les aporte un valor verdaderamente significativo", es decir, que las nuevas tecnologías implementadas ofrezcan ventajas claras y tangibles que mejoren la experiencia. Lo sintetiza en una frase: Lograr el equilibrio entre estos dos aspectos es la piedra angular de nuestra filosofía.