El Motorola Razr 70 Plus se posiciona como una alternativa madura en el mercado de teléfonos plegables tipo concha, ofreciendo un diseño de bolsillo con una pantalla externa de 4 pulgadas altamente funcional. Este modelo intermedio busca competir en la gama alta, integrando un procesador Snapdragon 8s Gen 3 y 12 GB de RAM. A pesar de su ambicioso precio, el dispositivo promete una experiencia premium, aunque con algunas concesiones.
Los teléfonos plegables de tipo concha han evolucionado de ser un experimento a una opción consolidada para quienes buscan un diseño compacto sin sacrificar una pantalla de calidad. Motorola ha fortalecido su línea 'flip' con una nueva generación que incluye el modelo intermedio, el Motorola Razr 70 Plus. Este dispositivo, evaluado durante varias semanas, aspira a proporcionar una experiencia de gama alta por un precio de lanzamiento cercano a los 1.200 euros, compitiendo con rivales como el Galaxy Z Flip7. Su principal atractivo es una pantalla exterior de 4 pulgadas, heredada de su hermano 'Ultra', que permite abrir cualquier aplicación. Internamente, equilibra el costo con un procesador Snapdragon 8s Gen 3 y 12 GB de RAM. En teoría, podría ser la opción más sensata de la familia, pero la evaluación busca determinar si el ahorro justifica las posibles limitaciones frente al modelo superior.
Ficha técnica del Motorola Razr 70 Plus
El Motorola Razr 70 Plus presenta las siguientes características:
Dimensiones y peso: Plegado: 88,09 × 73,99 × 15,32 mm. Desplegado: 171,42 × 73,99 × 7,09 mm. Peso: 189 gramos.
Pantalla interna: AMOLED LTPO de 6,9 pulgadas. Resolución 1080 x 2620. Formato 22:9. Hasta 165 Hz. Brillo pico de 3.000 nits. Dolby Vision.
Pantalla externa: OLED de 4 pulgadas. Hasta 165 Hz. Brillo pico de 2.400 nits. Gorilla Glass Victus.
Procesador: Qualcomm Snapdragon 8s Gen 3.
Memoria RAM: 12 GB LPDDR5X.
Almacenamiento interno: 256 GB o 512 GB.
Cámara trasera: Principal de 50 MP, 1.6 um, f/1.8. Ultra gran angular de 50 MP, 1.28 um, 122°, f/2.0, Macro.
Cámara delantera: 32 MP, f/2.4, 1.28 um.
Batería: 4.500 mAh. Carga rápida 45 W. Carga inalámbrica 15 W. Carga inversa 5 W.
Sistema operativo: Android 16, Hello UI.
Conectividad: 5G, WiFi, GPS, USB tipo C, NFC.
Otros: Lector de huellas lateral, Moto AI, Altavoces estéreo Dolby Atmos, Resistencia IP48.
Precio: Desde 1.049 euros.
Diseño: un cuero vegano que convence, una bisagra sólida y un formato al límite
La experiencia con el Motorola Razr 70 Plus comienza al abrir la caja, que incluye una funda a medida y desprende la fragancia característica de la marca. El terminal ofrece una excelente sensación al tacto, siendo ligero (189 gramos, apenas un gramo menos que el Z Flip7) y cómodo gracias a su grosor bien logrado. Gran parte de esto se debe a su trasera de cuero vegano tejido (en color Mountain View en la unidad probada), que se une a unos bordes de aluminio mate ligeramente curvos y agradables al tacto. El acabado textil de la parte trasera mejora el agarre en comparación con los de cristal y repele las huellas, aunque puede retener algo de grasa de los dedos, dándole un aspecto brillante en las áreas de mayor fricción.
Al desplegarlo, el formato 22:9 del Razr es una característica distintiva. Es un teléfono muy alargado, lo que a menudo requiere estirar la mano o ajustar el agarre para alcanzar la parte superior de la pantalla. Esto afecta la ubicación de los botones laterales: el botón de encendido, que integra el lector de huellas, está bien posicionado para el pulgar, pero los botones de volumen, situados justo encima, resultan casi inalcanzables con una sola mano, incluso para dedos largos. En el borde inferior, el puerto USB-C está en su lugar esperado.
La pantalla interna de 6,9 pulgadas está enmarcada por biseles que, aunque más gruesos que los de un smartphone no plegable, logran una simetría casi perfecta con una barbilla y un marco superior ligeramente amplios. El recorte para la cámara frontal es discreto y el protector de plástico de la pantalla flexible está bien integrado, sin bordes ásperos. El pliegue de Motorola está bien resuelto: apenas se percibe visualmente como una leve sombra o un cambio en el reflejo, aunque se nota al hacer scroll; sin embargo, uno se acostumbra. La resistencia oleofóbica de ambos paneles es sorprendente; aunque las huellas se marcan con el tiempo (especialmente en la pantalla exterior), resisten la suciedad mucho mejor de lo esperado.
La bisagra, un componente crítico en los plegables, también ofrece una buena sensación. No hay crujidos ni parece frágil, y presenta una ligera resistencia al desplegar el móvil, lo justo para requerir ambas manos. Al cerrarse, queda completamente plana sin dejar espacios visibles. Aunque la trasera es atractiva, la pantalla de 4 pulgadas se lleva el protagonismo cuando el Razr 70 Plus está cerrado. Visualmente es excelente, pero la perforación para las dos cámaras traseras (que sobresalen ligeramente) crea un pequeño espacio donde se acumula polvo, difícil de limpiar entre las lentes. Además, al usar aplicaciones a pantalla completa, el recorte de las cámaras puede interferir con la interfaz y la respuesta táctil. Afortunadamente, Motorola ha implementado una solución parcial por software: al mantener pulsada la barra de navegación, se puede reducir el tamaño de la aplicación para que se ajuste por encima de las cámaras, utilizando el espacio inferior para mostrar notificaciones.
Pantallas: calidad visual con el "truco" de los 165 Hz
La experiencia visual del Razr 70 Plus se basa en dos paneles AMOLED que ofrecen un rendimiento sobresaliente. De fábrica, la calibración, respaldada por la certificación de Pantone, es precisa, aunque se prefiere una opción con mayor impacto. El perfil de color «Intenso» resalta los colores vivos y vibrantes de las pantallas AMOLED. Motorola destaca una tasa de refresco de 165 Hz en ambas pantallas, pero con una salvedad: la interfaz del sistema operativo funciona a 120 Hz, y los 165 Hz se reservan exclusivamente para juegos compatibles. La diferencia entre 120 y 165 Hz es casi imperceptible para la vista, a diferencia del salto de 60 a 120 Hz. No obstante, la fluidez del sistema es notable, especialmente en la pantalla externa, que sorprende por su calidad inesperadamente alta.
En cuanto al brillo, la pantalla interna alcanza un pico de 3.000 nits y la externa 2.400 nits. En la práctica, bajo el sol intenso del sur de Andalucía, la visibilidad perfecta es un desafío. Es suficiente para leer mensajes o encuadrar fotos, pero se disfruta más en condiciones de luz ambiental menos intensa. La película protectora en este plegable está bien integrada, no interfiere, ofrece amplios ángulos de visión y no genera reflejos. La función «Water Touch» se probó dejando caer gotas de agua sobre el panel, y la respuesta táctil se mantuvo inalterada, sin toques fantasmas.
Biometría
La preferencia personal se inclina por los lectores de huellas en pantalla, pero el sensor lateral integrado en el botón de encendido del Motorola Razr 70 Plus funciona muy bien. Aunque su ubicación lateral es menos cómoda, el rendimiento del sensor es impecable, con pocas lecturas fallidas incluso si el dedo no apoya completamente o está húmedo, reconociéndolo de inmediato y con gran rapidez, mostrando la pantalla de inicio casi instantáneamente. Como complemento, el desbloqueo facial a través de las cámaras es una característica útil en un dispositivo plegable, permitiendo su uso tanto con la cámara interna al desplegarlo como con la principal trasera al usar la pantalla exterior. Ambas opciones son rápidas durante el día, pero al ser un reconocimiento facial 2D basado en cámaras, presenta las limitaciones habituales de rendimiento reducido en condiciones de poca luz, obligando a recurrir a la huella dactilar.
Audio
Integrar altavoces competentes en un chasis que apenas supera los 7 milímetros de grosor desplegado es un reto, pero Motorola ha logrado dotar al Razr 70 Plus de un sonido bastante potente. El audio ofrece graves aceptables y una claridad suficiente para escuchar podcasts o ver videos en casa. Aunque no es el móvil más ruidoso en entornos con mucho bullicio, cumple sobradamente para el uso diario. El equilibrio entre los canales es una sorpresa, ya que el altavoz superior rinde excepcionalmente bien, acercándose a una simetría perfecta con el altavoz inferior, especialmente cuando el teléfono está apoyado en una superficie lisa, lo que contribuye a un estéreo equilibrado.
Sin embargo, este audio presenta dos pequeños inconvenientes. Al superar el 70-75% del volumen, el sonido comienza a distorsionar, adquiriendo un tono ligeramente enlatado y generando una vibración acústica perceptible en el cuerpo del teléfono. Aunque no es muy molesto y el usuario casual rara vez lo notará, está presente. El segundo detalle se relaciona con la ergonomía al usar el móvil en horizontal (para juegos o series): el altavoz superior, alojado en un bisel mínimo y orientado hacia la pantalla, es fácil de tapar con la mano, lo que puede ahogar el sonido. Aunque se esperaba que el audio tuviera concesiones, no ha sido así del todo.
En el apartado de software, incluye la conocida certificación Dolby Atmos de serie. En modo automático, su activación mejora la riqueza de la mezcla, y permite una ecualización detallada para quienes disfrutan ajustando cada frecuencia. La ausencia de un conector jack, ya habitual, significa que el sonido con auriculares depende del Bluetooth 5.4. La experiencia diaria con auriculares (códec AAC) ha sido estable y la calidad de audio es impecable.
Rendimiento: un "casi" gama alta
El procesador del Motorola Razr 70 Plus, un Snapdragon 8s Gen 3, es un tema relevante en un terminal que supera los mil euros. Aunque es un chip excelente, se sitúa un escalón por debajo del tope de su generación, lo cual es una decisión comprometida. Sin embargo, considerando la actual situación de la industria y la crisis de componentes que afecta los costos, no se considera una mala elección. En el uso diario con aplicaciones de redes sociales, streaming y navegación web, el rendimiento es muy bueno. Aunque se han probado móviles con chips más modernos y eficientes en la gama media que resultan más lentos, la diferencia de “electricidad” con procesadores como el Snapdragon 8 Elite o el 8 Elite Gen 5 es leve y poco perceptible. En resumen, no se ha echado en falta el SoC más potente del mercado. La fluidez al abrir y cerrar aplicaciones es constante, y los 12 GB de RAM LPDDR5X realizan un trabajo decente, manteniendo varias aplicaciones en segundo plano sin forzar recargas molestas.
No obstante, el teléfono muestra un ligero descenso en rendimiento cuando el porcentaje de batería baja y se activa el ahorro de energía. En esos momentos, el sistema pierde agilidad y se perciben caídas en la tasa de refresco de la pantalla al usar aplicaciones más exigentes como Google Maps o YouTube. Fuera de esa situación específica, la experiencia es impecable. En el ámbito de los juegos, es importante señalar que este no es un móvil gaming. El formato plegable obliga a condensar la placa y el chip en la mitad superior del dispositivo, lo que dificulta la disipación del calor. Al exigir potencia gráfica sostenida con títulos como Genshin Impact, el throttling aparece tras un tiempo de juego. El calor se concentra notablemente en el módulo de cámaras y la pantalla exterior. Sin embargo, al usarlo con funda, no ha resultado molesto en las manos, aunque el aumento de temperatura es innegable. No arruina una partida rápida, pero no es ideal para sesiones de juego prolongadas. Un punto positivo es que el teléfono apenas se calienta durante los ciclos de carga, manteniendo una temperatura moderada.
Para contextualizar las sensaciones con datos objetivos, el Razr 70 Plus fue sometido a pruebas sintéticas, cuyos resultados se presentan a continuación frente a sus competidores directos:
Motorola Razr 70 Plus
Procesador: Qualcomm Snapdragon 8s Gen 3
RAM: 12 GB
Geekbench 6 (Single/Multi): 1.866 / 4.213
3DMark Wild Life Unlimited: 3.290
3DMark Wild Life Stress Unlimited: 3.304 / 3.290
PCMark Work: 18.409
Samsung Galaxy Z Flip7
Procesador: Exynos 2500
RAM: 12 GB
Geekbench 6 (Single/Multi): 1.775 / 6.820
3DMark Wild Life Unlimited: 14.258
3DMark Wild Life Stress Unlimited: 13.692 / 6.532
PCMark Work: 15.516
Samsung Galaxy Z Flip7 FE
Procesador: Exynos 2400
RAM: 8 GB
Geekbench 6 (Single/Multi): 1.141 / 6.268
3DMark Wild Life Unlimited: 14.001
3DMark Wild Life Stress Unlimited: 14.413 / 4.512
PCMark Work: -
Samsung Galaxy Z Fold7
Procesador: Qualcomm Snapdragon 8 Elite
RAM: 16 GB
Geekbench 6 (Single/Multi): 2.527 / 8.582
3DMark Wild Life Unlimited: 20.138
3DMark Wild Life Stress Unlimited: 21.197 / 8.840
PCMark Work: 17.507
Motorola Razr 60 Ultra
Procesador: Qualcomm Snapdragon 8 Elite
RAM: 16 GB
Geekbench 6 (Single/Multi): 2.851 / 8.662
3DMark Wild Life Unlimited: 22.579
3DMark Wild Life Stress Unlimited: 23.367 / 14.921
PCMark Work: 20.596
Motorola Razr Fold
Procesador: Snapdragon 8 Gen 5
RAM: 16 GB
Geekbench 6 (Single/Multi): 2.617 / 8.568
3DMark Wild Life Unlimited: 21.719
3DMark Wild Life Stress Unlimited: 21.255 / 14.331
PCMark Work: -
Autonomía y carga: el peaje del formato se compensa en el enchufe
Integrar una batería adecuada en un cuerpo que, desplegado, apenas supera los 7 milímetros, sigue siendo un desafío en la ingeniería de los plegables. Motorola ha conseguido incorporar una batería de 4.500 mAh, una cifra significativa y una mejora respecto a la generación anterior. Si se compara con una batería de silicio-carbono, el contraste es notable. La autonomía es suficiente para completar la jornada, con un promedio de entre cinco y seis horas de pantalla activa por ciclo en las pruebas realizadas. Para usuarios de bajo perfil (dos o tres horas de pantalla), podría durar algo más de un día. Sin embargo, esta tranquilidad desaparece con un uso intensivo, como GPS en exteriores o la cámara, donde el teléfono tiene dificultades para llegar encendido al final del día. El panel externo, aunque da la sensación de consumir menos energía, es una pantalla completa de 4 pulgadas a 120 Hz, no un simple reloj Always On. En definitiva, cumple, pero deberá mejorar esta cifra en el futuro.
Donde el dispositivo destaca es en su carga rápida de hasta 45 W, superando la oferta de Samsung en su Galaxy Z Flip 7. En el cargador, tardó aproximadamente 55 minutos en pasar de 0 a 100%. Una carga rápida de 10 o 15 minutos antes de salir proporciona suficiente autonomía y seguridad para varias horas fuera de casa. El cargador no viene incluido en la caja, una práctica ya habitual. La buena noticia es que, al usar el estándar Power Delivery, se pudo utilizar el cargador de un portátil para lograr los tiempos de carga rápida. Además, cuenta con carga inalámbrica de 15 W, que, aunque no es especialmente rápida, es un añadido esperado en este rango de precios. La ausencia de Qi2 es una desventaja para quienes utilizan accesorios como soportes para coche o baterías tipo MagSafe. Un detalle adicional es que, al cargar el móvil plegado, el calor se concentra en un área más pequeña y es más perceptible. No es alarmante ni afecta el rendimiento, pero se debe evitar cargarlo tapado sobre superficies que retengan la temperatura.
Tiempos de carga:
- 5 minutos de carga: 16 % de batería.
- 10 minutos de carga: 31 % de batería.
- 15 minutos de carga: 44 % de batería.
- 20 minutos de carga: 56 % de batería.
- 25 minutos de carga: 64 % de batería.
- 30 minutos de carga: 78 % de batería.
- Total: 55 minutos aproximadamente.
Software e IA: luces, sombras y promesas rotas
Motorola mantiene su filosofía de contención con Hello UI sobre Android 16. Para usuarios acostumbrados a Pixel, esta capa resulta familiar y cómoda. Sin embargo, visualmente, necesita una revisión; en comparación con la cohesión lograda por Google en sus últimas versiones, el entorno de Motorola se siente algo desorganizado. A pesar de ser una capa ligera, no se percibe tan pulida como la ROM de Google, con pequeños tirones y animaciones que se atascan aleatoriamente. El resto del tiempo es rápido, lo que sugiere un problema de optimización de software más que de hardware.
Los añadidos de Motorola son un punto fuerte. Los gestos icónicos de la marca cobran aún más sentido en un formato plegable, ya que la menor superficie de agarre facilita su ejecución con el dispositivo cerrado. Gestos como el doble giro de muñeca para abrir la cámara o la doble pulsación del botón de encendido para activar Google Wallet se vuelven automatismos casi indispensables. Además, el Razr 70 Plus no abusa del bloatware, aunque incluye aplicaciones preinstaladas de terceros como Perplexity, Amazon Music o Adobe Scan. Aunque se pueden desinstalar, en un dispositivo de este precio, la experiencia inicial debería ser más limpia, reservando solo lo estrictamente necesario y ofreciendo sugerencias para otras aplicaciones.
En cuanto a las actualizaciones, la compañía garantiza tres años de actualizaciones de Android y cinco años de parches de seguridad. Si bien los cinco años de seguridad son adecuados, tres versiones de Android se consideran algo escasas para un dispositivo de más de mil euros, esperando un soporte más prolongado. En línea con las tendencias de 2026, Motorola enfatiza la inteligencia artificial con su hub Moto AI y la integración directa con Gemini. El terminal viene con herramientas de IA preinstaladas como Perplexity. Sin embargo, la implementación ha sido menos revolucionaria de lo que sugiere el marketing. El asistente Moto AI, que opera en la nube de Perplexity, resuelve consultas de manera decente, aunque la voz de la IA resulta poco natural. El problema surge al intentar probar los modelos locales de IA del teléfono: la sección de ajustes de Moto AI para gestionar y descargar estos modelos está inoperativa. Se desconoce si es un problema específico de la unidad probada, pero sin duda, habría sido una característica importante a revisar.
La función «Pay Attention», diseñada para transcribir notas de voz en directo, cumple su cometido, pero su precisión no es su fuerte; en grabaciones individuales, llegó a confundir a los interlocutores. En resumen, estas herramientas de IA carecen de una integración más orgánica y precisa, lo que lleva a preferir aplicaciones como Google Keep o la grabadora de voz para tareas cotidianas.
Cámaras: la versatilidad del formato choca con la falta de un teleobjetivo
En el historial reciente de Motorola, el Razr 60 Ultra ya prescindió del teleobjetivo, y esta tendencia se repite en el Razr 70 Plus. En un contexto industrial complicado, apostar por un sensor principal y un ultra gran angular podría tener lógica. Sin embargo, en un teléfono de cuatro cifras, la ausencia de un buen teleobjetivo se considera un sacrificio demasiado grande. La configuración de sensores de este plegable es la siguiente:
- Cámara principal de 50 megapíxeles (Samsung ISOCELL GN8) con un tamaño de 1/1.95”, apertura f/1.7, enfoque PDAF multidireccional y estabilización óptica (OIS).
- Ultra gran angular de 50 megapíxeles (Samsung ISOCELL JNS) con un tamaño de 1/2.76”, apertura f/2.0, campo de visión equivalente a 12 mm y enfoque automático (PDAF) para función macro.
- Cámara frontal (interna) de 32 megapíxeles (Omnivision OV32B) con tamaño de 1/3" y apertura f/2.4.
La aplicación de cámara de Motorola es familiar para cualquier usuario (navegación por pestañas personalizables) y ofrece detalles apreciables. Destaca el botón superior para alternar entre el perfil de color «Natural» o «Intenso», indicando a la IA cómo procesar la toma final. Se prefiere el modo Natural para evitar una saturación excesiva. La experiencia al disparar es fluida, sin retardo del obturador, lo que demuestra la eficacia del hardware. Incluye decisiones de diseño inteligentes, como mostrar los aumentos del modo retrato en milímetros de distancia focal, y un modo «Foto en grupo» que procesa y combina varias ráfagas para asegurar que nadie salga con los ojos cerrados. Para los entusiastas, el modo «Pro» permite disparar en RAW y controlar manualmente el balance de blancos, ISO, enfoque, obturación y exposición.
Fotografía con la cámara principal: luces, sombras y recortes
Durante el día, el sensor principal de 50 megapíxeles produce resultados correctos. La nitidez es buena, aunque no es una cámara que extraiga mucho detalle. A pesar de usar el perfil de color «Natural», el procesamiento de Motorola tiende a la saturación: los verdes de las hojas son muy intensos, los cielos muestran un azul vibrante y los labios en los retratos suelen adquirir un tono rojizo. Es una cámara "disfrutona", ideal para subir fotos directamente a redes sociales, pero no la más fiel a la realidad. El HDR cumple su función, aunque las zonas de sombra presentan más dificultad y el procesamiento no las expone a la perfección. Sin un teleobjetivo dedicado, se depende del zoom digital. Al usar el 2x de la interfaz, el móvil realiza un recorte sobre el centro del sensor que permite acercarse a la escena durante el día, aunque ya se evidencia una ligera pérdida de detalle. Cumple su función, pero se desaconseja superar el 3x, ya que a partir de ahí la imagen comienza a difuminarse, y el procesamiento intenta compensarlo generando un efecto acuarela con trazos a veces exagerados. Con poca luz, la cámara principal se defiende bastante bien. Tiende a sobreexponer ligeramente las luces más intensas (como farolas o letreros), pero el resto de la escena mantiene un buen nivel de nitidez y un ruido muy contenido. Motorola no comete el error de lavar las texturas artificialmente, siempre que haya algo de luz artificial; sin embargo, en la oscuridad profunda, sus limitaciones se hacen más evidentes.
Ultra gran angular y macros
El sensor ultra gran angular (equivalente a un 12 mm) ofrece un buen rendimiento en nitidez y apertura de lente, sin quedarse muy atrás respecto a la principal. Sin embargo, muestra una de las debilidades de Motorola: la falta de consistencia. Al comparar una foto de la cámara principal con una del ultra gran angular, la colorimetría, la exposición y el tratamiento del contraste difieren bastante. Durante el día, rinde bien en detalle, pero la amplitud de su lente (equivalente a un 11,5 mm) provoca una deformación evidente en las esquinas de las fotos. Por la noche, la brecha de rendimiento con el sensor principal se acentúa, y sufre más. No obstante, resuelve decentemente cada apartado, incluyendo un buen tratamiento del detalle, sin aparente "sharpening". Gracias a su autoenfoque, esta cámara también funciona como macro, permitiendo acercarse hasta unos tres centímetros del foco. El enfoque es rápido y la capacidad de capturar texturas en alta resolución aporta mucha información a la imagen, aunque no se considera una función relevante para la decisión de compra.
El factor plegable: selfie y vídeo “noventero”
El formato plegable de este móvil brilla especialmente al usarlo cerrado. La posibilidad de utilizar su panel externo de cuatro pulgadas como visor para tomar selfies con las cámaras traseras es una gran ventaja. Esto no solo facilita colocar el teléfono en cualquier lugar o un agarre ergonómico, sino que también aprovecha la mayor calidad y luminosidad de las cámaras traseras (f/1.7 y f/2.0). La cámara frontal interna de 32 MP (apertura f/2.4) se convierte en un elemento casi testimonial, relegada a videollamadas ocasionales con el Razr 70 Plus desplegado. En cuanto al vídeo, este Motorola graba a un buen nivel, aunque no compite con las mejores cámaras del mercado. La estabilización funciona correctamente, la colorimetría se mantiene viva y el enfoque no presenta saltos al moverse por la escena. Una característica curiosa e ingeniosa es la experiencia de plegarlo 90 grados para activar un modo de cámara de vídeo clásico. Más allá del aspecto nostálgico, sujetarlo de esta forma resulta muy cómodo y ayuda a mantener la estabilidad. Esta experiencia podría cambiar la forma habitual de grabar vídeo.
Motorola Razr 70 Plus, la opinión final
El Motorola Razr 70 Plus se sitúa como el punto medio de la nueva trilogía de modelos, planteando la pregunta de si es la opción más equilibrada y, por tanto, recomendable. La respuesta es compleja. Por un lado, la marca ha acertado al integrar una pantalla exterior grande y al cuidar el acabado de cuero vegano, que aporta personalidad y se distancia del metal y el cristal. Es un teléfono atractivo, muy cómodo en el bolsillo y con una experiencia divertida y ergonómica, potenciada por un software limpio y la versatilidad que ofrece su formato tipo concha para fotografía y vídeo. Sin embargo, el problema surge al analizar objetivamente lo que ofrece en relación con su precio. Implica un desembolso considerable y presenta puntos cuestionables: utiliza un chip con dos años de antigüedad, su autonomía se agota rápidamente con un uso exigente y la ausencia de un teleobjetivo óptico es una limitación notable. El formato sigue justificando ciertas concesiones en estos plegables, pero es necesario aceptarlas para disfrutarlo. La decisión se reduce a una cuestión de prioridades. Si se busca un móvil diferente, compacto y se valora la comodidad de una excelente pantalla externa, este modelo cumplirá las expectativas. No obstante, si la rutina exige una autonomía duradera, la longevidad del sistema a largo plazo y la máxima calidad en foto o vídeo, un gama alta convencional sigue siendo una apuesta menos arriesgada.
Calificación: 8,2
- Diseño: 9,0
- Pantalla: 8,5
- Rendimiento: 8,0
- Cámara: 7,5
- Software: 8,5
- Batería: 7,5
A favor:
- La pantalla exterior de 4 pulgadas es una delicia visual y funcional.
- El acabado en cuero vegano proporciona una sensación premium, un excelente agarre y repele las huellas.
- La carga rápida de 45 W ofrece una velocidad óptima para esta batería.
En contra:
- La ausencia de un teleobjetivo penaliza la versatilidad del conjunto fotográfico.
- La política de soporte podría ser más extensa dado el precio del teléfono.
- La autonomía es limitada para jornadas de uso intensivo.