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Lun, Jul

El Pirineo Aragonés se Rejuvenece en Verano con Hidrosiembra para Proteger sus Estaciones de Esquí

Tecnologia
Durante el verano, las estaciones de esquí del Pirineo aragonés implementan una técnica de hidrosiembra para restaurar la montaña. Este proceso, que utiliza agua, semillas y fibra vegetal, busca fijar el suelo, reducir la erosión y preparar el terreno para la próxima temporada invernal. La estrategia es crucial para la sostenibilidad y resiliencia de estos importantes centros turísticos.

Con la llegada del verano, las estaciones de esquí cierran sus puertas, pero no permanecen inactivas a la espera de la nieve. Este periodo se aprovecha para regenerar la montaña después de meses de actividad de esquiadores y maquinaria. Se aplica un tratamiento intensivo que consiste en la fijación del suelo mediante manguerazos de agua, semillas y fibra vegetal, una metodología con la que el Pirineo aragonés se renueva cada verano para estar listo antes de que regrese el frío.

La hidrosiembra es una técnica empleada para restaurar taludes y superficies degradadas. Consiste en la aplicación a presión de una mezcla de semillas, fibra vegetal, agua y fertilizante, con el fin de maximizar la adherencia y favorecer la germinación en terrenos con altas pendientes. En estaciones del Pirineo aragonés, como Formigal-Panticosa, estas labores se llevan a cabo entre mayo y junio, y nuevamente en septiembre, periodos caracterizados por buen clima y alta humedad. Juanjo Pes, director de la estación, explica que "para cuando llega el invierno, las semillas ya han germinado. Si se retrasa demasiado y empieza el frío, pueden congelarse dentro del terreno".

La cubierta vegetal es fundamental, no solo por su valor estético, sino también porque estabiliza el suelo, disminuye la erosión causada por el deshielo y las lluvias torrenciales, y contribuye a la recuperación del terreno para su uso como estación de esquí, donde el paso de compactadoras es habitual. Diversos estudios han confirmado que la revegetación mediante hidrosiembra logra controlar la erosión y facilita el arraigo de especies nativas en comparación con terrenos donde no se aplica.

Tradicionalmente, el método estándar de hidrosiembra utilizaba mezclas comerciales genéricas de semillas. Sin embargo, en la actualidad se ha optado por el uso de semillas autóctonas. Un estudio realizado en el Pirineo francés indica que, si bien las semillas tradicionales contribuyen a frenar la erosión, no siempre están adaptadas a las exigentes condiciones de la alta montaña. Por esta razón, Formigal colabora con un conservatorio botánico para obtener semillas locales.

La fórmula de la mezcla para este tipo de hidrosiembra incorpora un aglutinante que actúa como una especie de pegamento, reteniendo las semillas incluso en pendientes pronunciadas. Aunque las especies comerciales han sido históricamente las más convenientes por su menor costo y rápido crecimiento, en entornos complejos como el Pirineo, las especies oriundas son más adecuadas debido a su mayor resistencia al clima. Una vez sembradas, la vegetación tarda aproximadamente dos años en desarrollarse.

A pesar de ser una técnica consolidada y beneficiosa, los resultados de la hidrosiembra no son inmediatos ni uniformes. De hecho, una investigación llevada a cabo en el norte de Europa reveló que el efecto positivo de la hidrosiembra en la formación de cobertura vegetal fue relativamente limitado y de corta duración, sin registrar diferencias significativas en la riqueza de especies entre la hidrosiembra y la siembra convencional. Esto sugiere que su eficacia depende en gran medida de las condiciones locales del suelo y del clima.