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Vie, Ago

Pavimentos innovadores: la estrategia urbana para mitigar el calor extremo en las ciudades españolas

Tecnologia
Ante las crecientes olas de calor, las ciudades españolas están adoptando soluciones urbanísticas innovadoras para combatir las altas temperaturas. Además de los sistemas de refrigeración activa, se están implementando pavimentos especiales, como los porosos y los reflectantes, que contribuyen a disipar el calor de las calles. Estas medidas buscan reducir el efecto de isla de calor urbana y mejorar el confort térmico de la población.

Con las temperaturas elevadas y las advertencias de la Aemet sobre nuevas olas de calor que superarán los 40 grados en gran parte de España, es evidente que, además de las soluciones de refrigeración activa como ventiladores y aires acondicionados, las ciudades deben planificar la implementación de soluciones urbanísticas para disipar el calor en los edificios y las calles. Se destaca una de las medidas utilizadas durante décadas: un tipo de pavimento que logra reducir eficazmente la temperatura de las calles gracias a su porosidad. Sin embargo, no es el único tipo de pavimento que cumple la misión de reducir temperaturas, ni el único remedio con el que cuentan las ciudades. A continuación, se detallan los aspectos clave.

Existen dos grandes categorías de "pavimentos fríos". La primera son los pavimentos permeables o porosos. Estas superficies presentan huecos interconectados que permiten que el agua de lluvia se filtre hacia el terreno en lugar de ser dirigida directamente a las alcantarillas. El agua retenida se evapora gradualmente, enfriando el ambiente y reduciendo las inundaciones repentinas. La segunda categoría son los pavimentos reflectantes o de alta reflectancia solar, también conocidos como "cool pavements", que no buscan filtrar agua, sino devolver a la atmósfera una mayor proporción de la radiación solar que reciben, en lugar de absorberla y almacenarla como lo hace el asfalto negro convencional.

El asfalto y el hormigón oscuros absorben gran parte de la radiación solar durante el día y la liberan lentamente por la noche, lo que impide que las ciudades se enfríen incluso cuando el sol se pone. Este fenómeno, conocido como isla de calor urbana, provoca que las grandes ciudades registren temperaturas notablemente más altas que las zonas rurales, especialmente durante la noche. En el contexto de episodios de calor extremo cada vez más frecuentes, cualquier medida que logre reducir unos grados la temperatura de las calles resulta de gran ayuda.

El caso más reciente es el de Barcelona. El Ayuntamiento, con el respaldo técnico de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), aprobó el año pasado un nuevo aglomerado reflectante en un tramo de la calle de Martí i Franquès, en el distrito de Les Corts. Este se comparó directamente con un tramo de asfalto negro convencional para medir la diferencia real de temperatura entre ambos materiales. Según explicó el propio Ayuntamiento, este pavimento tiene la capacidad de reflejar una mayor parte de la radiación solar que el asfalto tradicional, lo que contribuye a reducir tanto el calentamiento de la superficie como la temperatura del entorno.

La prueba forma parte del Plan Clima municipal y no es la primera de su tipo. Antes de ensayar con el pavimento, Barcelona ya había implementado un plan piloto para pintar de blanco y con pigmentos reflectantes las azoteas de varios edificios, incluyendo una escuela del distrito de Les Corts. Sevilla, una de las ciudades más afectadas por las olas de calor en España, también ha propuesto soluciones similares. En los últimos años, el Ayuntamiento ha incorporado a su planificación la plantación masiva de árboles de sombra, la sustitución de pavimentos oscuros por materiales más claros en varios puntos de la ciudad, la instalación de toldos en calles comerciales, sistemas de drenaje sostenibles y una red de "refugios climáticos" distribuidos por los barrios para ofrecer alivio a la población durante los picos de calor. Este tipo de medidas se aplican cada vez con mayor frecuencia en las calles españolas, especialmente en las grandes ciudades del país que se convierten en un horno durante el verano.

Un estudio reciente de la Universidad de Granada analizó el comportamiento térmico de las ocho capitales andaluzas y concluyó que no existe una solución única para enfriar una ciudad. Según los investigadores del proyecto, en Sevilla y Málaga el factor más influyente es el albedo de los materiales, es decir, su capacidad para reflejar la radiación solar, mientras que en Córdoba influyen más la densidad de edificación y la impermeabilización del suelo, y en Granada la clave reside en la geometría urbana y en la apertura de las calles al cielo. El mismo estudio también recuerda que el arbolado de copa densa sigue siendo, por sí solo, una de las herramientas más eficaces, ya que puede reducir la temperatura entre 3 y 5 grados en los parques bien diseñados. Es evidente que los pavimentos reflectantes o porosos son útiles, pero funcionan más como complemento de otras soluciones urbanísticas.