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Mié, Jul

Alemania Debate la Flexibilización de la Prohibición de Apertura Dominical para Reactivar su Economía

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Alemania se encuentra en un debate crucial sobre la posible flexibilización de su estricta ley de cierre dominical, vigente desde 1919. La medida, impulsada por el gobierno para combatir el estancamiento económico, enfrenta la oposición de sindicatos y algunos comerciantes, mientras que una parte creciente de la población se muestra a favor. La situación económica y el declive del comercio minorista son los principales catalizadores de esta discusión histórica.

Bedran Günes atendía la caja de su tienda en Berlín cuando dos agentes entraron. Tras revisar sus productos, le impusieron una multa de 2.500 euros. Su infracción: vender alimentos no perecederos en domingo, contraviniendo la normativa de 1919, arraigada en la Constitución alemana, que prohíbe la apertura dominical. Esta ley es conocida como "Sonntagsruhe". Günes admitió al Wall Street Journal que sigue operando los domingos, afirmando que "de lo contrario, mi negocio quebraría". Estima que hasta el 40% de sus ventas se realizan ese día.

La prohibición dominical, que data de la Constitución de Weimar de 1919, sigue vigente en el artículo 140 de la Ley Fundamental alemana. Este texto protege el domingo "como días de descanso y reflexión espiritual". Desde entonces, en Alemania, solo bares, restaurantes y gasolineras pueden abrir los domingos con un permiso gubernamental estricto. Los supermercados únicamente están autorizados a vender pan, bebidas, tabaco o alimentos para llevar que puedan consumirse en la calle o de pie. Cualquier otra actividad comercial está prohibida hasta el lunes.

El gobierno alemán está enfrentando una economía estancada desde 2019, sin señales claras de recuperación, y con su industria principal en dificultades. El canciller Friedrich Merz ha manifestado su determinación de aplicar un plan intensivo de reformas para reactivar la economía. El gobierno ya ha abordado temas como las bajas médicas, las pensiones y la jornada laboral, y ahora propone que el comercio minorista pueda abrir también los domingos, extendiendo el horario de apertura para revitalizar la economía.

Este posible cambio, previsto para enero de 2027, ha generado reacciones diversas. Los sindicatos lo consideran un ataque a los derechos laborales. A ellos se han unido algunos comerciantes que argumentan que "nos cuesta encontrar empleados dispuestos a trabajar todos los sábados, así que ¿cómo íbamos a encontrar empleados para trabajar los domingos?", según Catrin Schulz, una óptica de Berlín, en declaraciones a The Telegraph. Además, los comerciantes señalan que sus clientes ya realizan compras por internet los domingos, por lo que la productividad del comercio (excluyendo la restauración) no se ve afectada durante ese día.

El sector minorista alemán se encuentra en una situación crítica. Ha perdido 60.000 empleos desde 2022 y más de 50.000 tiendas han cerrado en los últimos cinco años, según su propia patronal. Paralelamente, el desempleo en el país ha superado los tres millones de personas, una cifra no vista en más de una década. Una encuesta reciente de YouGov revela que el 43% de los alemanes apoyaría una mayor apertura los domingos. Hace solo un año, este apoyo rondaba el 34%. Aunque la mitad del país sigue en contra, la resistencia se debilita gradualmente, especialmente entre los más jóvenes.