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Sáb, Jul

Hallan en Mérida una lápida de hace 1.500 años con la fecha exacta de la muerte de una niña

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En las inmediaciones de la Basílica de Santa Eulalia de Mérida, un equipo arqueológico ha descubierto una lápida funeraria de mármol que data del siglo VI. Este hallazgo es excepcional por su excelente estado de conservación y por revelar la fecha precisa del fallecimiento de una niña de 10 años llamada Pascentia, un detalle inusualmente específico para la época.

La imagen que ilustra esta noticia muestra la Basílica de Santa Eulalia de Mérida y, contigua, la cripta paleocristiana que alberga en su interior. En este entorno, se ha encontrado recientemente una lápida funeraria. Si bien no es inusual hallar camposantos en los alrededores de las iglesias, lo extraordinario de este descubrimiento es la información que proporciona: se trata de una niña cristiana de 10 años, identificada como Pascentia, que falleció un 18 de mayo. Conocer la fecha exacta de una muerte en la actualidad, o incluso hace un siglo, es común; sin embargo, que exista constancia de ello hace más de 1.500 años es notable.

El hallazgo se produjo durante una excavación arqueológica de urgencia, previa a unas obras de reforma en una vivienda particular en la Rambla de Santa Eulalia, a unos 30 o 40 metros de la basílica. El equipo de investigación encontró la lápida de la niña y entre siete y ocho enterramientos de personas adultas.

La lápida, de mármol, está prácticamente completa, lo que ha permitido determinar el día exacto del fallecimiento de la niña, Pascentia: el "día 15 entre las calendas de junio", equivalente al 18 de mayo en el calendario romano. Aunque el año aún no se ha podido precisar con exactitud, las evidencias apuntan a 509 o 519 d.C.

Gilberto Sánchez, arqueólogo del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, explica la importancia de esta lápida, considerándola una auténtica rareza por varias peculiaridades. En primer lugar, destaca su magnífico estado de conservación. En segundo lugar, el hecho de que pertenezca a una niña, ya que en la zona se habían encontrado lápidas similares, pero asociadas a obispos y personajes ilustres, no a una menor. Finalmente, el descubrimiento demuestra que en el siglo VI aún se realizaban enterramientos cristianos en esa área de Mérida.

La excavación arqueológica también ha permitido reconstruir la evolución del lugar a lo largo del tiempo. Bajo el área funeraria, se han encontrado restos de una calzada romana con su cloaca, que fue posteriormente abandonada para construir sobre ella una necrópolis cristiana. Con el tiempo, este enclave se transformó en un barrio humilde de la Mérida islámica de los siglos VIII-IX, habitado por una población mixta de musulmanes y cristianos mozárabes.

La lápida presenta motivos ornamentales como una corona de laurel, dos palomas enfrentadas y lo que parece ser un crismón, todos ellos símbolos del cristianismo. También incluye expresiones como "famula Dei" ("sierva de Dios") y "requiescat in pace" ("descanse en paz"). Según el equipo de arqueología, Pascentia probablemente pertenecía a una familia noble, un hecho que se deduce de su entierro en ese lugar, el diseño y los materiales de la lápida, y que fuera elaborada por un taller especializado.

A pesar de la falta de conocimiento sobre el año exacto de su muerte y más detalles de su identidad, el descubrimiento de esta niña enterrada cerca de la Basílica de Santa Eulalia de Mérida inevitablemente evoca a otra célebre niña emeritense de la antigüedad: Santa Eulalia, quien da nombre a la Basílica. No obstante, los arqueólogos de la investigación han aclarado que no existe relación entre ambas: la mártir vivió dos siglos antes, en la época romana, mientras que Pascentia pertenece al periodo visigodo.