China busca consolidarse como potencia mundial, diversificando sus inversiones más allá de la inteligencia artificial. La biotecnología, un sector que aprovecha organismos vivos para desarrollar productos y servicios en diversas industrias, emerge como un pilar estratégico. Este cambio se observa en un contexto de escepticismo sobre la concentración de ganancias en la IA, atrayendo a inversores hacia el prometedor campo biotecnológico.
China se ha fijado una meta ambiciosa: convertirse en la principal potencia mundial a corto plazo. Para lograrlo, su último Plan Quinquenal ha delineado la estrategia y las industrias clave a desarrollar. La robótica humanoide, la inteligencia artificial y la industria de semiconductores son prioritarias, pero también lo es un sector menos visible: la biotecnología.
La biotecnología engloba un conjunto de técnicas que utilizan organismos vivos, células o componentes biológicos para crear productos, procesos y servicios. Sus aplicaciones abarcan la medicina, la agricultura, la alimentación, la industria y el medio ambiente. El objetivo es transformar el conocimiento biológico en soluciones prácticas, como el desarrollo de fármacos, la mejora de cultivos o el tratamiento de residuos. En este ámbito, China tiene un papel significativo.
Según Bloomberg, la reciente desconfianza en el futuro de la inteligencia artificial está impulsando a la industria china a reconsiderar su apuesta por la biotecnología. Aunque las empresas de IA han experimentado un buen desempeño, se ha observado una caída en las últimas semanas, especialmente en compañías como SK Hynix y Samsung, que han sufrido descensos considerables, aunque con posterior recuperación.
Una posible explicación es la venta anticipada de producción futura, en un momento de escepticismo sobre la alta concentración de beneficios y del propio sector en manos de pocos fabricantes, así como la posibilidad de una burbuja. Mientras tanto, el sector chino de los chips está emergiendo, y dado que el perfil de ciertos inversores no se caracteriza por la paciencia, parece que están buscando nuevas oportunidades de inversión.
BusinessTimes señala que al menos diez farmacéuticas chinas han registrado ganancias de dos dígitos en el mismo periodo en el que se han vendido masivamente acciones tecnológicas. Marcus Weyerer, de Franklin Templeton, comenta: "Si piensas en dónde encuentran innovación los inversores hoy en día, hay que pensar en la tecnología, donde está la IA, pero también en la biotecnología".
Un ejemplo es CSPC Innovation Pharmaceutical, cuyas acciones se dispararon tras anunciar un acuerdo de 1.800 millones de dólares con AstraZeneca para adquirir los derechos globales de un tratamiento para enfermedades renales basado en ARN. Los analistas sugieren que las inversiones en el sector de la salud son más atractivas que las de un sector de IA cada vez más concentrado.
Las empresas chinas de biotecnología no son nuevas; en 2025, firmaron un 81% más de acuerdos de licencia tecnológica respecto al año anterior. Se observa una tendencia interesante: cada vez más propiedad intelectual fluye de empresas chinas a farmacéuticas occidentales. El propio gobierno chino ha calificado la biotecnología como un "pilar emergente", lo que también atrae la atención de los inversores. Estados Unidos, con gigantes como Johnson & Johnson y Eli Lilly, también está activo en este campo. Esto indica que, a la batalla industrial entre ambas potencias, ahora se suma la de la biotecnología.
Será interesante observar si la competencia se intensifica hasta el punto de que, si las empresas chinas logran impactar económicamente a las estadounidenses, se impongan aranceles más estrictos a un sector enfocado en mejorar la salud y la esperanza de vida.