Brad Lightcap, director financiero y de operaciones de OpenAI y mano derecha de Sam Altman, ha anunciado su salida de la compañía tras ocho años. Su partida se suma a una creciente lista de importantes directivos que han dejado la empresa en los últimos meses, generando interrogantes sobre la estabilidad interna de OpenAI en un momento crucial, previo a una posible salida a bolsa.
Brad Lightcap, uno de los directivos más veteranos de OpenAI, ha anunciado su partida de la empresa con la intención de "montar algo nuevo". Deja atrás ocho años en la compañía, durante los cuales ha sido director financiero y director de operaciones (CFO y COO), además de mano derecha de Sam Altman desde los tiempos de Y Combinator. En su mensaje interno, alude a "los factores que impiden que la misión tenga éxito", una frase que, aunque ambigua, sugiere tensiones subyacentes. Lightcap permanecerá unas semanas más para asegurar una transición adecuada y aún no ha revelado detalles de su próximo proyecto.
Su salida se une a una serie de dimisiones que han ido en aumento durante los últimos meses. En abril, Kevin Weil (director de producto), Bill Peebles (responsable de Sora, ya cerrada) y Srinivas Narayanan (CTO de aplicaciones B2B) se marcharon en la misma semana. Kate Rouch, directora de marketing, también dejó su cargo, aunque en su caso para tratarse un cáncer. En junio, Barret Zoph, jefe de ventas empresariales, se marchó por segunda vez, habiendo regresado a principios de año tras un paso por Thinking Machines Lab. En julio, Fidji Simo, la número dos de facto, cogió una baja médica. Johannes Heidecke (seguridad), Joshua Achiam ("chief futurist") y Chloé Bakalar (ética, sin reemplazo todavía) también salieron. Agosto ha sido el turno de Lightcap. Nueve nombres en cuatro meses, la mayoría del núcleo que Altman venía construyendo desde 2018.
Resulta llamativo que ninguno de estos directivos se ha marchado a un competidor con un sueldo significativamente más alto. Zoph regresó a OpenAI a los cinco meses de haberse ido, y Lilian Weng hizo el camino inverso: dejó Thinking Machines para volver a OpenAI. Jeff Dean, otro gran nombre que ha salido esta semana, no ha fichado por Anthropic ni por SpaceXAI; en su lugar, fundará su propia empresa, Discovery Loop, con Google como inversor y proveedor de nube. El talento que sentó las bases de este sector no está simplemente cambiando de bando, sino que está creando sus propios equipos, a menudo con el respaldo financiero de las empresas que dejan atrás.
A pesar de estas salidas, OpenAI lleva meses intentando retener a su plantilla con un programa de recompra de acciones de 7.000 millones de dólares (parte de uno mayor, cifrado por algunas fuentes en 47.000 millones), diseñado para que los empleados no necesiten vender en el mercado secundario para hacer líquidas sus participaciones. Sin embargo, el plan no parece haber frenado significativamente las dimisiones, que continúan mientras la empresa se dirige hacia una posible salida a bolsa que podría valorarla por encima del billón de dólares.
Esta fuga de talentos ocurre en un momento en que crece la percepción de que OpenAI ha perdido la delantera frente a Anthropic, que se encuentra mejor posicionada en valoración y adopción empresarial, a pesar de que ChatGPT sigue liderando en usuarios totales. Poco antes, Demis Hassabis dejó la dirección de Google DeepMind para convertirse en presidente y científico jefe de Alphabet, y la acción de Google cayó más de un 4% con la noticia. Dos laboratorios distintos en la misma semana de agosto presentan un patrón similar: el fundador se hace a un lado y se lleva a su gente, como sucede con Gemini, uno de los activos que Dean deja atrás para levantar su propio proyecto.
La situación actual obliga a OpenAI a presentar una imagen de estabilidad a los mercados justo antes de su salida a bolsa, pero la realidad interna parece ser la contraria. Cada salida obliga a Altman a reorganizar responsabilidades sobre la marcha, como ya ha hecho en los últimos meses con cada dimisión. La pregunta ahora es cuántos nombres más de la cúpula aguantarán hasta que suene la campana de la salida a bolsa.