26
Lun, Oct

Miles de Conductores Japoneses Pagan Voluntariamente Peajes Tras Fallo Masivo en Sistema de Cobro

Tecnologia
Un fallo prolongado en el sistema de peajes electrónicos de Japón, que duró 38 horas y afectó a 106 estaciones, llevó a la compañía operadora a levantar las barreras para evitar el caos. Sorprendentemente, miles de conductores optaron por pagar voluntariamente sus peajes de forma diferida, demostrando un alto sentido de responsabilidad cívica ante la situación anómala.

Japón es un país de marcados contrastes. Convivimos con fenómenos como las máquinas expendedoras de ropa interior usada y situaciones laborales muy exigentes, a la vez que se observa una profunda obsesión por la limpieza y un estricto código de valores que desaprueba el incumplimiento de las normas. Surge entonces la pregunta: ¿qué sucede si, al circular por una autopista, el sistema de peaje no funciona y la barrera permanece levantada? ¿Decidirías pagar? Esta situación se presentó en abril de 2025, y miles de personas actuaron conforme a lo que consideraron correcto: abonar el importe.

En la madrugada del 6 de abril, el sistema de cobro electrónico de peaje, operado por Central Nippon Expressway Co. (NEXCO Central), dejó de funcionar. Esto significó que los vehículos con telepeaje no podían realizar sus pagos automáticamente en las casetas sin personal, una situación cada vez más común en Japón debido a la escasez de relevo laboral. Como consecuencia, las barreras no se levantaban, generando importantes atascos.

El problema, que inició por la noche, se extendió durante 38 horas, inutilizando 106 peajes y provocando caos en 17 rutas, incluyendo las que conducen al centro económico del país, Tokio.

La compañía respondió enviando personal a las estaciones de peaje donde el cobro manual era posible. Sin embargo, dada la imposibilidad de desplegar operadores en todos los puntos afectados y las limitaciones de infraestructura en otros, se tomó la decisión de levantar las barreras. Esta fue la primera vez que el sistema fallaba a tal escala desde la privatización de NEXCO Central en 2005. Los vehículos pudieron circular libremente, una medida necesaria para mitigar el embotellamiento durante las horas pico del día siguiente. NEXCO también instruyó a los conductores a utilizar un formulario en su sitio web para realizar el pago de forma diferida.

Curiosamente, miles de conductores registraron la cantidad que debían pagar según los tramos recorridos ese día y enviaron las solicitudes pertinentes a NEXCO.

Aunque no todos los conductores lo hicieron, se estima que aproximadamente 960.000 vehículos transitaron por esos peajes durante las 38 horas de la avería. De estos, un 3,8% solicitó el pago diferido. Aunque la cifra pueda parecer modesta, representa a unos 36.000 conductores que, de manera voluntaria y sin obligación legal, decidieron solicitar la opción de pagar por el 'servicio consumido' ese día.

Este incidente evidenció la vulnerabilidad del sistema de telepeaje, demostrando que ante un fallo de tal magnitud, no se pudo reaccionar adecuadamente y la única solución fue levantar las barreras para evitar problemas mayores. El presidente de la compañía, en un gesto muy característico de la cultura japonesa, pidió disculpas públicas y se comprometió a realizar reembolsos. También informó que se dejaron de cobrar un total de 1.200 millones de yenes, aproximadamente siete millones de euros, durante el período del error. Todos los que pagaron recibieron el reembolso de su dinero, una acción cordial por parte de la compañía para asegurar la equidad con aquellos que decidieron no pagar. No obstante, NEXCO también recordó que, incluso si el sistema falla, los conductores deberían pagar. Este punto es el más controvertido de la historia.

El error se atribuyó a un fallo en una actualización de software del sistema de telepeaje, que inicialmente causó atascos y retrasos. A pesar de ser culpa de la empresa, se instó a los usuarios a pagar igualmente.

Sin embargo, tras el incidente, en junio de 2025, las tres concesionarias (incluida NEXCO) aprobaron un manual de actuación para futuras situaciones similares. Básicamente, si el cobro normal no es posible durante un fallo masivo, simplemente no se cobrará.