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Dom, Oct

Joe Tsai de Alibaba: La IA de Código Abierto es Clave para la Soberanía Tecnológica Europea

Tecnologia
Joe Tsai, presidente de Alibaba, ha enfatizado que la independencia tecnológica de Europa en la era de la IA depende fundamentalmente de la adopción de modelos de código abierto. Argumenta que esta estrategia, que permite a las empresas entrenar la IA con sus propios datos, es crucial para evitar la dependencia de APIs cerradas y tecnologías externas, principalmente de Estados Unidos y China, quienes dominan la infraestructura global de IA.

Ante un futuro donde la inteligencia artificial (IA) desempeñará un papel crucial en la mayoría de los procesos productivos, surge la pregunta de dónde deberían las empresas europeas alojar sus datos. Joe Tsai, presidente y cofundador de Alibaba, tiene una postura clara: no en una API cerrada, probablemente suministrada por una empresa externa, sino en un modelo abierto que puedan personalizar y entrenar. Así lo ha expresado en el evento Wave, celebrado en Italia.

Tsai va más allá, afirmando que esta es la única vía para que Europa logre la independencia tecnológica. No duda en señalar que, mientras las empresas chinas de IA comparten su innovación y avances, los laboratorios estadounidenses no lo hacen.

La relevancia de esta perspectiva radica en que, a día de hoy, y a pesar de las advertencias de Arthur Mensch, CEO de Mistral, sobre el limitado margen de dos años que tiene Europa para establecer su propia infraestructura de IA, y de los esfuerzos de la administración europea y su ecosistema empresarial, la realidad es que el continente sigue dependiendo de la tecnología de Estados Unidos y China. Eventos pasados, como el bloqueo internacional a los modelos más potentes de Anthropic por parte de Estados Unidos, ya demostraron que un gobierno puede restringir el acceso a voluntad. Desde entonces, empresas como Siemens o Renault combinan modelos de diferentes orígenes como medida de precaución. Los desafíos no terminan ahí: China y Estados Unidos controlan aproximadamente el 90% de la infraestructura global de computación para IA, lo que significa que, incluso si lo deseara, Europa carece de la capacidad necesaria.

Hacia la soberanía a contrarreloj. El 3 de junio, Bruselas presentó un paquete de medidas destinado a minimizar su dependencia tecnológica externa. Este incluye una inyección económica para acelerar la construcción de centros de datos, impulsar la inteligencia artificial y los semiconductores, y propone el código abierto como una alternativa viable. Sin embargo, en el ámbito del código abierto, un informe de Mozilla de septiembre recordado por Tom's Hardware, subraya que China es quien lleva la delantera.

Lo que Joe Tsai propone es esencialmente un 'fine tuning': descargar los pesos de un modelo abierto, ejecutarlo en la infraestructura propia de la empresa y entrenarlo con datos internos, asegurando así que la información sensible no salga de la organización.

Coincidencia o no, Alibaba publicó los pesos de Qwen3.8 en agosto. Su versión más avanzada cuenta con 2,4 billones de parámetros y aproximadamente 95.000 millones activos por token, lo que demanda una infraestructura considerable para su ejecución. Por ello, para la mayoría de las empresas, la versión más pequeña (Qwen3.8-27B) sería más realista, ya que permite uso comercial, modificación y redistribución gracias a la licencia Apache 2.0.

Es importante recordar que Tsai no es una parte neutral en este debate. Alibaba está detrás del modelo abierto de IA Qwen y, hace unas semanas, presentó el nuevo chip Zhenwu V900 (cuya producción comenzará en 2027) y anunció futuros modelos. No obstante, Alibaba no siempre ha apostado por el código abierto; la apertura llegó con Qwen3.8, y no de forma espontánea, sino porque sus compatriotas y 'rivales' Moonshot o DeepSeek ya estaban publicando modelos abiertos de gran tamaño. Los modelos abiertos ofrecen ventajas frente a los cerrados en términos de control y flexibilidad, lo que en principio parece una buena idea. Sin embargo, si los modelos son de origen chino, esto implica pasar de depender de un tercero a otro, que también tiene la potestad de cambiar sus licencias o reservar las mejores versiones. Esto representa una solución parcial, pero no aborda el verdadero problema de Europa: la falta de capacidad y de modelos propios de alto nivel.