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Jue, Oct

El Impacto del Siluro en el Pantano de Iznájar: Un Análisis de la Disminución de la Pesca

Tecnologia
Un estudio basado en 175 concursos de pesca organizados en el pantano de Iznájar entre 2008 y 2025 revela una drástica disminución del 76% en las capturas. Este análisis, impulsado por un catedrático emérito de la Universidad de Córdoba, sugiere una correlación entre la aparición del siluro, una especie invasora, y el declive de la pesca, poniendo de manifiesto la alteración del ecosistema acuático.

En los concursos de pesca, la captura se deposita en una red que mantiene a los peces vivos dentro del agua. Al finalizar, se cuentan, se pesan y se devuelven al pantano. Entre los años 2008 y 2025, la Sociedad Deportiva de Pescadores de Rute ha organizado 175 competiciones estandarizadas en las aguas del embalse más grande de Andalucía. Lo que podría considerarse una afición, se ha transformado, gracias a un catedrático emérito de la Universidad de Córdoba, en un diagnóstico de la pérdida de biodiversidad en Iznájar. Este experimento, de carácter natural, ha sido bastante revelador.

Carlos Fernández-Delgado, el catedrático emérito en cuestión, notó que la constancia de las reglas de los concursos a lo largo del tiempo ofrecía una oportunidad histórica para comparar el estado del pantano. Sus hallazgos son elocuentes: en 2008, los pescadores lograban capturar 4,6 kilos por hora, mientras que en 2025, esta cifra se ha reducido a aproximadamente 1,1 kilos, lo que representa una disminución del 76%.

Resulta interesante observar que, entre 2008 y 2012, la cantidad de pesca disminuyó en tres cuartos de kilo anualmente. Posteriormente, se mantuvo estable, sin incrementos ni decrementos. La incógnita, entonces, es qué ocurrió específicamente durante el período de 2008 a 2012.

La respuesta a esta incógnita ha sido identificada. Fernández-Delgado, asumiendo un rol de investigador, analizó diversos factores como la calidad del agua, el nivel del pantano, las precipitaciones y la reducción en el número de participantes. Sin embargo, ninguno de estos elementos mostró una relación estadística con la caída en las capturas de peces. Posteriormente, consideró la causa más obvia: el principal depredador de los ríos españoles.

Es cierto que no hay registros que ubiquen al siluro en Iznájar antes de julio de 2011; no obstante, existen testimonios de pescadores que aseguran haberlo visto ya en 2003. Aunque no hay una certeza absoluta, y siempre según las estimaciones de Fernández-Delgado, las fechas coinciden, lo que sugiere que la intervención de la Junta de Andalucía, cuando comenzó a actuar, fue considerablemente tardía.

Aunque no se trata de una demostración concluyente, los datos, al ser observacionales, resultan convincentes. La lección principal de esta situación es otra. Finalmente, el 91,9% de las capturas en este pantano corresponden a carpas, que también son una especie exótica. A diferencia del siluro, que llegó a Iznájar a principios del siglo XXI, la carpa se introdujo entre los siglos XVI y XVII, pero su carácter de especie exótica es idéntico al del siluro.

En contraste, el barbo, que es la especie autóctona, representa alrededor del 8% de las capturas. Como se suele señalar, el entorno cambia rápidamente y la decisión sobre qué especies conservar debe ser una elección consciente. De lo contrario, se actuaría sin un rumbo definido.