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Vie, Oct

Telefónica y Minsait, de Indra, seleccionadas por el BCE para desarrollar la infraestructura del euro digital

Tecnologia
El Banco Central Europeo (BCE) avanza en los preparativos del euro digital, con la meta de una posible emisión en 2029. Para ello, ha seleccionado a un consorcio formado por las empresas españolas Telefónica y Minsait (Indra Group) para desplegar una infraestructura de comunicaciones seguras. Este proyecto busca conectar la plataforma del euro digital con bancos y proveedores de servicios de pago, marcando un paso crucial en la digitalización de la moneda única europea.

El proyecto del euro digital ha estado en la agenda del Banco Central Europeo (BCE) durante varios años, y los detalles sobre su implementación se están esclareciendo progresivamente. La institución aspira a estar lista para una posible primera emisión en 2029, supeditada a la aprobación de la legislación europea necesaria. Esto no solo implica la aprobación de una nueva forma de dinero, sino también la construcción de la infraestructura tecnológica que permitirá su uso práctico.

Este esfuerzo involucra a múltiples actores, y dos empresas españolas han asegurado un rol prominente: Telefónica y Minsait, la compañía tecnológica de Indra Group. Ambas han formado un consorcio que ha sido seleccionado por el BCE. Su misión es implementar y operar una infraestructura de comunicaciones seguras para enlazar la plataforma del euro digital con los bancos y otros proveedores de servicios de pago. Cabe destacar que el organismo también ha elegido al consorcio compuesto por Nexi Payments y Deutsche Telekom Business Solutions, cuyo contrato ya está activo y cubrirá las necesidades iniciales del programa piloto. El acuerdo con las compañías españolas comenzará el 3 de mayo de 2027 y se extenderá por diez años.

Para comprender la magnitud del proyecto, es fundamental diferenciar entre realizar pagos digitalmente y utilizar dinero digital del banco central. Cuando se efectúa una compra con tarjeta, generalmente se usa dinero depositado en una entidad bancaria. En contraste, el euro digital sería una versión electrónica del efectivo, emitida y respaldada por el Eurosistema. Su diseño contempla pagos en establecimientos, compras en línea y transferencias entre individuos, tanto con conexión como sin ella. Las dos diferencias esenciales respecto a otras alternativas son que no sería una criptomoneda y no tiene la intención de reemplazar los billetes y monedas físicos.

Sin embargo, hay una distinción importante en el trabajo asignado: una cosa es conectar a los participantes externos con la plataforma y otra es asegurar la comunicación entre los componentes internos de la plataforma. Por ejemplo, un banco que necesite acceder a los servicios de la plataforma deberá intercambiar información a través de una conexión protegida. Al mismo tiempo, la plataforma puede distribuir sus sistemas en diferentes centros de datos, los cuales también requieren estar interconectados. El contrato cubre precisamente estas dos necesidades de conectividad.

En esta distribución de tareas, Telefónica contribuirá con su experiencia en redes y conectividad a través de áreas como Telefónica Global Solutions y Telefónica Tech. Según el comunicado de prensa de las compañías, su labor incluirá el despliegue de una red privada MPLS, soluciones SD-WAN para conectar distintas sedes y servicios de ciberseguridad. Por su parte, Minsait proporcionará las herramientas para integrar aplicaciones y sistemas mediante API, además de soluciones de identidad digital y certificados electrónicos. Todo este sistema estará respaldado por un centro de operaciones de seguridad (SOC), cuya función será detectar amenazas y responder a posibles incidentes.

Respecto al valor económico de este encargo para las empresas españolas, los documentos de contratación del BCE revelan cifras, aunque con algunos matices. El lote adjudicado tiene un valor estimado de 81,42 millones de euros, sin IVA, y un máximo contractual de 177,66 millones, una cantidad que no debe interpretarse como ingresos garantizados. La facturación real dependerá de los servicios efectivamente prestados durante la ejecución del contrato y, por el momento, no se ha detallado cómo se distribuirán los ingresos entre las firmas.

Aunque el euro digital no sería la primera moneda digital de banco central a nivel global, Europa aspira a implementar este modelo a una escala considerable: los 21 países que comparten la moneda única. La iniciativa también busca reducir la dependencia de proveedores extranjeros en los pagos cotidianos. Según el BCE, dos tercios de las operaciones con tarjeta dependen de redes internacionales y 13 países de la zona euro carecen de un sistema nacional propio de tarjetas. No obstante, el proyecto también enfrenta resistencia de entidades financieras preocupadas por los costos de adaptación y sus posibles repercusiones económicas.

El siguiente paso está previsto para la segunda mitad de 2027, cuando el Eurosistema planea iniciar un ejercicio piloto de doce meses con 36 proveedores de servicios de pago, comerciantes seleccionados y personal del BCE y de 19 bancos centrales nacionales. El propósito es evaluar el funcionamiento de una versión de prueba del euro digital en situaciones cotidianas, aunque aún no estaría disponible para el público general. Mientras tanto, las instituciones europeas deberán finalizar el marco legislativo y el BCE tendrá que tomar una decisión definitiva sobre su emisión. A pesar de los avances tecnológicos, la puesta en circulación de esta moneda aún no está garantizada.