España se prepara para enfrentar un episodio de calor extremo con el fenómeno conocido como 'horno ibérico', según las previsiones meteorológicas europeas. Se esperan temperaturas entre 42 y 44 grados en gran parte del centro, oeste y sur del país, con noches tropicales que no descenderán de los 25 grados. Este evento se suma a una serie de olas de calor que han afectado a Europa, generando preocupación por sus impactos.
La cuenta atrás ha empezado. Si hacemos caso al modelo europeo de previsión meteorológica, en España se acaban de activar todos los mecanismos para encontrarse con temperaturas de entre 42 y 44 grados en buena parte del centro, oeste y sur del país.
En los últimos años, han corrido ríos de tinta sobre la idea del 'horno ibérico'. Pues bien, ya lo tenemos de vuelta.
¿Qué es exactamente eso del "horno ibérico"? Aunque asociamos el calor extremo a las irrupciones de masas de aire saharianas, eso no suele ser así. No solo porque, por muy caliente que llegue el aire desde África, éste suele venir con partículas en suspensión que bloquean las máximas. Sino porque no nos hace falta: España tiene capacidad más que de sobra para convertir su propio aire en un infierno.
Y ocurre mucho: normalmente cuando una masa de aire caliente (a menudo combinada con aire sahariano) queda bloqueada sobre la Península. Altas presiones, cielos despejados, estabilidad casi absoluta... todo eso hace que el aire descienda, se comprima y aumente mucho de temperaturas. No es raro que en estas situaciones superen los 45 grados.
¿Y eso nos va a afectar ahora? El pronóstico es bastante claro: más de 40 de grados en el interior y el oeste con anomalías de más de ocho grados sobre lo normal en esta época del año. Entre el domingo 5 y el martes 7 habrá picos de hasta 35 en el norte. Y nada de eso va a ser lo más desesperante: lo peor van a ser las noches que, en muchos sitios, no van a bajar de 25 grados.
¿Es un "domo de calor"? Bueno, el término 'domo de calor' es un calco del inglés "heat dome" y se puso de moda tras el episodio del Pacífico noroeste de 2021. Además de por su 'espectacularidad', suele usarse porque no tiene criterios técnicos detrás. Al contrario de las olas de calor, cualquier cosa con una configuración levemente parecida a un "domo de calor" es un domo de calor. Así que sí, lo será; aunque no sirva de mucho el que lo sea.
¿Por qué debería importarnos? Sobre todo, porque no es un hecho aislado. Europa aún no ha salido de la ola de calor más severa de la que tenemos registro. Los muertos se cuentan por centenares (o, posiblemente, por miles). Seguir encadenando temperaturas extremadamente altas no es buena noticia.