Casi una semana después de los devastadores terremotos, el sistema de salud venezolano se encuentra bajo una presión sin precedentes. Organizaciones de la ONU han alertado sobre la inminente crisis humanitaria, exacerbada por hospitales deteriorados, la escasez de personal médico y el incremento de pacientes. Las condiciones actuales favorecen la rápida propagación de enfermedades infecciosas, lo que representa un grave desafío para la nación afectada.
Aproximadamente una semana después de los sismos que azotaron parte de Venezuela, el sistema de salud de la nación enfrenta una enorme presión. Este martes, diversas agencias de las Naciones Unidas señalaron que los hospitales dañados, la carencia de personal sanitario y el incremento de pacientes amenazan con empeorar la situación humanitaria.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que las circunstancias en las áreas afectadas son propicias para la diseminación de padecimientos contagiosos. Esto se debe a la aglomeración de personas, la ausencia de servicios básicos y el deterioro de la infraestructura sanitaria.
Según datos del Gobierno venezolano, los movimientos telúricos han causado 1,719 muertes, más de 5,000 heridos y 15,800 individuos desplazados. No obstante, expertos sugieren que la cifra real de víctimas podría ser mayor, considerando el número de personas desaparecidas que aún se encuentran bajo los escombros.
Hospitales al límite
Christian Lindmeier, portavoz de la OMS, explicó que el sistema de atención médica, que por años ha sufrido la falta de inversión y la crisis económica, ahora opera más allá de su capacidad. De los 38 hospitales que resultaron afectados por los terremotos, la OMS ha evaluado 21. Tres siguen inoperativos, seis presentan daños estructurales y los restantes están sobrecargados de pacientes.
Adicionalmente, la desaparición de médicos especialistas en los edificios derrumbados, incluyendo profesionales encargados de servicios de maternidad en La Guaira, ha complicado aún más la provisión de asistencia. La OMS también reportó demoras en procedimientos quirúrgicos, hacinamiento, deficiencias en las medidas de bioseguridad y el colapso de los servicios forenses y las morgues.
Riesgo de enfermedades
La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) informó que miles de personas permanecen en parques, vehículos y alojamientos improvisados después de perder sus hogares. Su portavoz, Carlotta Wolf, advirtió que la cantidad de desplazados continuará aumentando y que muchas familias enfrentan escasez de alimentos y condiciones insalubres.
Por su parte, la OMS alertó sobre un mayor riesgo de brotes de sarampión, dengue, fiebre amarilla y malaria. Esto se atribuye a las bajas tasas de vacunación y a las dificultades para acceder a agua potable y servicios sanitarios.
Continúan las labores de rescate
Mientras tanto, decenas de equipos nacionales e internacionales prosiguen con las operaciones de búsqueda de sobrevivientes entre los edificios colapsados. Las autoridades venezolanas no han comunicado el número oficial de desaparecidos, aunque plataformas ciudadanas de registro estiman que decenas de miles de personas aún no han sido localizadas.
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