La creciente demanda de inteligencia artificial ha desatado una ola de robos de componentes tecnológicos, asimilando la situación a un 'lejano oeste' moderno. Camiones cargados con servidores, cables de cobre y chips de memoria son el nuevo objetivo de asaltantes, quienes emplean tácticas sofisticadas para interceptar la mercancía. Estos incidentes, que ya superan los 100 millones de dólares en pérdidas desde junio, revelan una vulnerabilidad crítica en la cadena de suministro de hardware para centros de datos.
La expansión de la inteligencia artificial ha generado un escenario que evoca un 'lejano oeste americano del siglo XXI', donde los centros de datos son las 'minas de oro' y los inversores, 'buscadores de fortuna'. Sin embargo, este panorama también ha atraído a 'asaltantes de caminos' que ahora tienen como objetivo tráileres cargados con componentes vitales para la infraestructura tecnológica. Según reportes, el botín actual incluye servidores, cables de cobre y chips de memoria.
Los ladrones no actúan de forma improvisada; seleccionan su carga con antelación y la interceptan antes de que llegue a su destino. Se estima que, desde el 3 de junio, los robos conocidos de carga tecnológica han alcanzado la cifra de 110,6 millones de dólares. Datos de Scott Cornell, presidente de la Asociación para la Protección de Activos Transportados (TAPA Americas), indican que las pérdidas por robo oscilan entre los 2 y los 38 millones de dólares por incidente. Un ejemplo reciente es la recuperación de dos remolques con 1,3 millones de dólares en cobre y equipos para centros de datos por parte del sheriff del condado de Cook en Illinois.
Aunque el número de robos ha disminuido en los últimos meses, el impacto económico de cada incidente se ha disparado. La agencia Verisk CargoNet registró 677 incidentes en el segundo trimestre de 2026, un 26% menos que el año anterior, pero las pérdidas por carga robada aumentaron de 135,7 millones a 304,6 millones de dólares. Keith Lewis, vicepresidente de operaciones de Verisk CargoNet, advierte que "un menor volumen de incidentes no debe confundirse con un menor riesgo de robos".
Estos asaltos a camiones de suministro no son espontáneos. El FBI alertó en abril sobre delincuentes que suplantan a empresas de transporte mediante correos electrónicos y enlaces falsos. A través de estos ataques, los ciberdelincuentes se infiltran en los sistemas de agencias de transporte y logística. Utilizando cuentas suplantadas, publican ofertas falsas en bolsas de carga, aceptan envíos reales, cambian el destino y entregan la mercancía a conductores que, sin saberlo, forman parte de la red de los asaltantes. Esto significa que, en lugar de un asalto en ruta, los propios distribuidores de hardware, engañados, colaboran en la entrega de la mercancía a los ladrones.
Un camión repleto de servidores puede valer decenas de millones de dólares, pero a menudo viaja con medidas de seguridad insuficientes. Scott Cornell señala que la logística, con su papeleo y escoltas, se ha convertido en el eslabón más débil de la cadena. Por esta razón, se ha comenzado a reforzar la seguridad de estos convoyes. En junio, un coche embistió intencionadamente a la escolta de un transporte con 13 millones de dólares en hardware destinado a un centro de datos. Aunque el camión logró escapar en esa ocasión, semanas después, otro convoy en Texas sufrió un incidente similar con una carga valorada en 10 millones de dólares.
La escasez de componentes, especialmente de memoria RAM, ha disparado sus precios. Los fabricantes priorizan el suministro para servidores, lo que ha provocado una escasez de hardware. TrendForce calculó que la memoria DDR5 para servidores subió entre un 93% y un 98% en el primer trimestre de 2026, y se prevé un alza adicional del 10% al 15% en la DRAM convencional para el cuarto trimestre. Shakil Barkat, vicepresidente de Google, ha admitido que "nunca se ha visto una subida de precios de la memoria como la que atravesamos ahora mismo". Esto ha hecho que la memoria sea un objetivo atractivo para los ladrones, ya que es relativamente fácil de esconder. Cornell afirma que se puede camuflar "simplemente falsificando el papeleo".
En cuanto a quién compra esta mercancía robada, el responsable de SPG Cargo & Logistics asegura que "tienen clientes, tienen una base de clientes y están cumpliendo pedidos". Se estima que entre seis y siete de cada diez cargas robadas en Estados Unidos salen del país y se instalan en centros de datos internacionales.