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Sáb, Oct

¿Por qué las adaptaciones de 'Carrie' ignoran la descripción original de Stephen King sobre el físico de la protagonista?

Entretenimiento
A pesar de que Stephen King describió a Carrie como una adolescente con sobrepeso y poco agraciada en su novela original, ninguna de las cinco adaptaciones audiovisuales ha respetado este rasgo. Expertos en diversidad mediática y periodistas critican esta invisibilización de la gordura, argumentando que refleja una gordofobia sistémica en la industria, la cual prefiere protagonistas que cumplan con cánones de belleza normativos, incluso en historias que abordan el acoso y la violencia.

Hace dos años se conmemoró el 50 aniversario de la novela Carrie de Stephen King. Según Desirée de Fez, autora de Reinas del grito y No la dejes sola, desde su primera adaptación cinematográfica, esta obra estableció la “iconografía de la sangre asociada al poder de la mujer que rompe el sistema” como un elemento recurrente en el cine.

La novela ha sido adaptada en cinco ocasiones para cine y televisión, siendo la más reciente una miniserie de terror de Mike Flanagan para Amazon Prime Video. Resulta llamativo que todas estas versiones presentan a una Carrie esbelta y con belleza convencional, a pesar de que en la novela, King la describe como una adolescente con sobrepeso y poco atractiva, refiriéndose a ella como “una rana entre cisnes”.

Aunque es innegable que las personas atractivas también pueden ser víctimas de acoso, en la novela el físico de Carrie es una de las principales causas de la violencia que sufre. Numerosos internautas han expresado su descontento al respecto, llegando incluso a crear el hashtag #makeherfat.

Summer H. Howell, la actriz que interpreta a Carrie en la versión de 2026, ha respondido a las críticas. “Confío en Mike [Flanagan] y en su equipo, quienes me eligieron, y también en su visión de la historia. Nuestra versión es bastante diferente. Es una adaptación. Hay mucho tiempo para profundizar en los personajes y puedes ver por qué toman las decisiones que toman. Y creo que hay muchísimas cosas que la gente no se espera, así que espero que le den una oportunidad y que les guste”, comentó, sin hacer mención a la controversia sobre el peso.

Elena Crimental, directora de comunicación del Observatorio de Diversidad en los Medios Audiovisuales (ODA), señala que las adaptaciones de Carrie evidencian una clara invisibilización de la gordura. Estas versiones tienden a enfocarse en el aspecto religioso del personaje como el origen de su singularidad y la muestran más vulnerable de lo que es en la novela, donde no es tan inocente, pero sí está llena de ira.

“En general, parece que hay un miedo a hacer que Carrie resulte desagradable (ya sea por su personalidad o por su apariencia), cuando lo interesante del libro es cómo te enfrenta a tus propios prejuicios, y te lleva a plantearte qué rol habrías tomado de estar en esa situación. Es una pena que la nueva adaptación, que quiere hablar precisamente de acoso escolar, ignore la violencia que sufren las personas gordas. Tenemos tan poca costumbre de ver a personajes gordos, que parece que no podemos empatizar con Carrie si no es normativa, también por eso se acentúa su vulnerabilidad cogiendo a una chica delgada y de aspecto más frágil, pues los imaginarios gordófobos nos impiden imaginar como víctimas a las personas gordas”, explica Crimental.

Además, Crimental destaca un factor de género, argumentando que la misoginia está ligada a la gordofobia. “Parece que no podemos imaginar una protagonista que no le resulte atractiva a una audiencia general heteromasculina, cuya mirada sigue primando en los medios. Queremos aclarar que la novela también perpetúa muchos sesgos de mala representación gorda (culpabilizar a la persona, relacionarla con la comida, animalizarla…), pero una versión moderna podría haber explorado estas cuestiones sin caer en los mismos prejuicios de siempre”, añade a S Moda.

El informe más reciente de ODA ha vuelto a confirmar que el cine español carece de diversidad en este aspecto, dejándose influenciar por una concepción de belleza ligada a la perfección y a medidas y pesos muy específicos. “Aunque estamos mejor, seguimos bastante mal, sobre todo porque no se está reflejando en la realidad de la sociedad española alejada de esos cánones de belleza. Como exanoréxica y alguien que sufre viendo las alfombras rojas, créanme, es desasosegante ver que solo existe un tipo de cuerpo, que esos cuerpos son los que se enamoran, los que viven aventuras, los que pasan a la historia y que el tuyo no tiene nada que hacer, ni para ligar, ni para vivir historias que valgan la pena, ni para luchar por los derechos sociales”, expresa Pepa Blanes, jefa de cultura de la Cadena SER.

Blanes añade: “El cine y las series, que además intentan acercarse muchas veces a la realidad, deberían también reflejar esa diversidad de cuerpos y dar posibilidad de intérpretes con todo tipo de identidades y de bellezas, porque la belleza no es única. No es belleza una talla, un solo color, una única altura o un único peso. La belleza es diversa y el cine también debe aprender eso”.

La periodista Kayleigh Donaldson escribe en Pajiba: “No abundan las protagonistas de talla grande en la cultura popular mayoritaria, así que importa mucho que Carrie White, el máximo exponente de la chica maltratada que obtiene su sangrienta venganza, sea gorda. Pero, por supuesto, eso no podía ocurrir en el cine. Así que, dos años después de la publicación de la novela, cuando Brian De Palma buscaba una actriz para interpretar a Carrie en la película, eligió a Sissy Spacek”.

Donaldson continúa: “Spacek es una de esas actrices a las que se suele describir como ‘poco convencionalmente bellas’, pero, aún así, es muy guapa. Y delgada. En otra película, sería la bully. Incluso en una historia sobre la crueldad y el acoso escolar, el mundo considera que hacer que Carrie White sea una chica gorda es demasiado… Puedes imaginarte a una adolescente incendiando su instituto con sus poderes mentales mágicos, pero no que tenga una talla superior a la 36. Eso sería demasiado inverosímil, ¿no?”.

Crimental subraya que “Si nadie reconoce esa gordofobia interna, no va a poder reconocer que le cuesta más empatizar con una protagonista gorda, o que no quiere contratar a alguien así como protagonista. Esto lleva también a representaciones nocivas, algo que en España vemos de forma muy clara, sobre todo en producciones familiares, donde la mayoría de personajes gordos menores de edad reciben violencia en la pantalla, lo mismo que ocurre con los personajes gordos adultos en producciones para todos los públicos, lo cual implica que les niñes crecen sin referentes gordos y con imaginarios que normalizan la ridiculización de la gordura”.

Al haber eliminado por completo la gordura de la protagonista en cada adaptación de la novela, el mensaje implícito es que, incluso en una historia de terror donde el acoso escolar, la violencia social, la ira y la vergüenza son los pilares narrativos, lo que se considera verdaderamente grotesco y demasiado desagradable para ser representado es el sobrepeso.

Cerdita, de Carlota Pereda, es una alegoría sobre el acoso escolar ambientada en un pueblo extremeño que se resiste a no mostrar la realidad física. Resulta difícil encontrar ejemplos de producciones audiovisuales protagonizadas por personas con sobrepeso, y sería pertinente cuestionarse si esto se debe al temor de que el público no empatice con esos personajes, a que una película con un protagonista gordo no sea rentable, o a la creencia de que quienes tienen sobrepeso no merecen una historia con complejidad narrativa.

Elena Crimental señala que, aunque la violencia siempre ha sido parte del audiovisual, la gordura no lo ha sido. “Hasta que no ampliemos estos imaginarios, no podremos contar con una Carrie gorda que sea tratada con dignidad en pantalla. Además, la gordura siempre se asocia a la fealdad, a lo desagradable y a lo indeseable, y el cine y las series perpetúan cánones estéticos muy limitados (y alejados de la realidad social), lo cual genera un ideal de belleza inalcanzable que puede ser muy destructivo. En un momento de retroceso de derechos y de auge reaccionario, el fascismo corporal ha vuelto con mucha fuerza a través de fomentar medicamentos adelgazantes o de modas como el skinny is the outfit, y la ficción recoge todas estas tendencias, aunque sea de manera inconsciente”, explica.

Crimental indica que, en realidad, las adaptaciones de Carrie no inventan nada, sino que simplemente reproducen la gordofobia presente en nuestra sociedad. “Pero precisamente por la capacidad del audiovisual para modificar nuestros imaginarios colectivos sería tan relevante contar con una Carrie gorda, capaz de generar empatía en las audiencias y de no quedar reducida solo a su cuerpo, pero sin que este sea invisibilizado”, concluye.

Lo verdaderamente alarmante es que parecemos capaces de aceptar que una adolescente cometa actos de violencia masiva, pero, por favor, ¡que la asesina no sea poco atractiva y con sobrepeso!