En República Dominicana, a pesar de la legislación vigente, persisten los casos de maltrato y abandono animal. Gabriela, una voluntaria dedicada, enfrenta diariamente esta cruda realidad, recibiendo múltiples reportes de animales en condiciones extremas. A través de su fundación, y con recursos limitados, ella y su equipo se esfuerzan por brindarles una segunda oportunidad, destacando la urgente necesidad de apoyo y concienciación en la sociedad.
A pesar de la existencia en República Dominicana de la Ley No. 248-12 sobre Protección Animal y Tenencia Responsable, que incluye penas de prisión de seis meses a un año según el Código Penal, los incidentes de abandono y crueldad hacia los animales continúan ocurriendo. Un ejemplo de esta situación es el reciente caso reportado por Gabriela, una voluntaria dedicada al rescate, quien dio a conocer la difícil situación de Pretty, una perra que fue encontrada en estado crítico. La joven explicó a N Digital que diariamente recibe entre 20 y 25 avisos sobre animales en condiciones de extrema vulnerabilidad, algunos con mutilaciones, pérdida de visión, desnutrición severa e incluso en fase agonizante. Sin embargo, admitió que los recursos disponibles y la capacidad de respuesta son insuficientes para abordar todos los casos.
Desde 2014, Gabriela y su equipo operan a través de su fundación de rescate animal, ofreciendo cuidado y protección a perros y otros animales que han sido abandonados o maltratados. No reciben asistencia gubernamental, dependiendo únicamente de las contribuciones de personas que desean apoyar la causa. Aunque sus posibilidades financieras son limitadas, se esfuerzan por responder a las denuncias presentadas por ciudadanos preocupados por el bienestar animal, brindando ayuda a los que más la necesitan.
Recientemente, Gabriela hizo públicas las condiciones lamentables en las que fueron encontrados dos perros, identificados como Pretty y Chori. Pretty se hallaba en una situación crítica y agonizante, mientras que Chori fue descubierto atado dentro de un saco, en una circunstancia que ponía en grave riesgo su vida. Ante estas situaciones, la joven rescatista persistió en su labor de protección y rescate animal, solicitando ayuda económica para cubrir los costos de atención médica y tratamiento veterinario de ambos animales, con el fin de proporcionarles la asistencia necesaria para su recuperación.
Gabriela detalló que la mayoría de los informes de abandono y maltrato animal que llegan a su fundación provienen de áreas con bajos recursos, principalmente de Herrera, Villa Juana, Villa Mella, Los Alcarrizos, Pantoja y diversas localidades de la Zona Oriental, así como de otras comunidades de la región Este del país. La rescatista también mencionó a Santiago como una de las provincias donde se reciben numerosas quejas. En su opinión, esta situación podría deberse a la escasez de fundaciones dedicadas al rescate animal o a la gran cantidad de casos de maltrato que se registran en esa demarcación.
Asimismo, alertó que las actividades de rescate conllevan riesgos para la seguridad de los voluntarios, debido a las condiciones de algunos lugares a los que deben desplazarse para ayudar a los animales. Explicó que, en ciertas ocasiones, tanto ella como los miembros de su equipo se ven expuestos a situaciones que podrían poner en peligro sus vidas.
Según Gabriela, la fundación Pet Home RD fue establecida en 2014 y ha dedicado 12 años al rescate y protección de animales. La organización se ha mantenido gracias al esfuerzo voluntario de sus miembros y a las donaciones de la ciudadanía, sin recibir apoyo financiero del Estado. “No recibimos ayuda del Estado, únicamente de personas como yo, como tú, que aman a los animales y se involucran económicamente para que nuestra carga sea más ligera”, afirmó la rescatista. Gabriela explicó que la fundación cuenta con una junta directiva compuesta por seis personas, incluyéndola a ella, quienes trabajan de forma conjunta para atender los casos de abandono y maltrato animal que se presentan.
Gabriela detalló que la fundación concentra sus esfuerzos en el rescate de perros en condiciones críticas, incluyendo animales abandonados, maltratados, atropellados o gravemente heridos. También atiende a perras gestantes, cachorros, perros de edad avanzada y aquellos con limitaciones físicas que les impiden valerse por sí mismos. La organización recibe entre 20 y 25 reportes diarios, pero solo consigue atender tres o cuatro debido a la falta de personal y la cantidad de rescates pendientes. Según indicó, el equipo realiza esta labor de forma voluntaria y la mayoría de sus integrantes tienen empleos en horario de oficina. “No logramos cubrir la demanda. Hay muchos rescates pendientes y somos pocas personas”, manifestó.
Gabriela, quien es administradora de empresas y gerente de mercadeo, señaló que dedica su tiempo libre a los rescates. Sin embargo, explicó que la demanda también le exige utilizar parte del tiempo destinado a su familia, al descanso y al trabajo. Finalmente, la labor de Gabriela y su equipo refleja su calidad humana, manifestada en la empatía y el compromiso de asistir a animales que dependen de otros para sobrevivir.