El avanzado telescopio espacial Nancy Grace Roman, con un campo de visión significativamente más amplio que el del Hubble, se encuentra en sus fases finales de preparación en Florida. Este observatorio de 8.200 kilos está diseñado para explorar miles de millones de galaxias, investigar la energía oscura y detectar miles de exoplanetas, prometiendo revolucionar nuestra comprensión del universo.
El telescopio espacial Nancy Grace Roman, cuyo campo de observación es al menos cien veces mayor que el del Hubble, está ultimando sus preparativos en el Centro Espacial Kennedy, Florida. Su lanzamiento está programado para no antes del 30 de agosto, a bordo de un cohete de la empresa SpaceX. Este observatorio, que pesa aproximadamente 8.200 kilogramos, tendrá la capacidad de investigar miles de millones de galaxias, estudiar la energía oscura y descubrir miles de exoplanetas gracias a su vasta perspectiva.
El telescopio llegó al puerto espacial de Florida el 21 de junio, después de ser trasladado desde el Centro Goddard de la NASA en Maryland, donde se realizó su ensamblaje y las pruebas iniciales. Una vez en una sala limpia especializada, los técnicos lo colocaron en posición vertical el 25 de junio y comenzaron las verificaciones finales antes de su partida.
La NASA estima que a lo largo de su vida útil, el telescopio, que medirá aproximadamente 12,7 metros de largo y 4,4 metros de ancho una vez desplegado, podrá captar la luz de mil millones de galaxias. La misión del Roman rastreará la materia oscura y la energía oscura, dos de los mayores misterios de la cosmología. Para lograr esto, estará equipado con dos instrumentos: una cámara de gran campo de 288 megapíxeles y un coronógrafo diseñado para obtener imágenes directas de exoplanetas, que son mundos ubicados más allá de nuestro sistema solar.
Su espejo principal, de 2,4 metros de diámetro, posee el mismo tamaño que el del Hubble, pero es un 80% más ligero, un logro que la NASA presenta como un ejemplo de la nueva tecnología en telescopios. El observatorio operará durante un mínimo de cinco años en una órbita alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Sol-Tierra, situado a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. En este punto, la fuerza gravitacional del Sol y la de la Tierra se equilibran, creando una zona de gran estabilidad que permite al Roman, al igual que a otros telescopios espaciales, mantenerse en órbita con un consumo mínimo de combustible.