El Comando Central de las Fuerzas Armadas de EE. UU. (Centcom) ha retomado por octavo día consecutivo sus ataques aéreos contra objetivos en Irán, siguiendo órdenes del presidente Donald Trump. Esta ofensiva busca disminuir la capacidad de Irán de afectar el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz y es una respuesta a agresiones previas contra fuerzas estadounidenses. La escalada ocurre tras la confirmación de bajas militares estadounidenses en Jordania.
El Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom) comunicó este sábado la reanudación de los ataques aéreos dirigidos a posiciones en Irán, marcando así el octavo día consecutivo de actividades militares desde que Washington consideró reiniciado el conflicto la semana pasada. Conforme al Centcom, los bombardeos se iniciaron a las 6:00 de la tarde (hora de Washington) por instrucción del presidente Donald Trump. La operación tiene como fin reducir la habilidad de Irán para amenazar el tránsito marítimo comercial en el estrecho de Ormuz y responder a los recientes asaltos atribuidos al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica contra el personal militar de Estados Unidos en Jordania.
Este anuncio se realizó horas después de que el Pentágono confirmara el fallecimiento de dos miembros del ejército estadounidense y la desaparición de otro, a raíz de un ataque con misiles balísticos y drones ocurrido la noche anterior en territorio jordano. Estas representan las primeras pérdidas de Estados Unidos desde que se rompió la tregua entre Washington y Teherán. Además de los fallecidos, cuatro soldados estadounidenses sufrieron heridas durante el incidente y fueron trasladados de urgencia a centros hospitalarios en Jordania. Sin embargo, el Comando Central informó que todos recibieron atención médica, lograron recuperarse y posteriormente fueron dados de alta.
La nueva embestida refleja un aumento en las tensiones entre Estados Unidos e Irán, en un enfrentamiento que ha vuelto a intensificarse tras el fin del cese al fuego acordado entre ambas naciones. La persistencia de las operaciones militares mantiene la preocupación de la comunidad global por el riesgo de una mayor inestabilidad en la zona.