China está emergiendo como un atractivo destino para el turismo tecnológico, ofreciendo a visitantes de todo el mundo la oportunidad de explorar sus avanzadas industrias de IA, vehículos eléctricos y robótica. Este fenómeno refleja un cambio en la percepción global sobre el liderazgo tecnológico y sirve como una estrategia eficaz para el gigante asiático de mostrar su progreso industrial y fortalecer alianzas económicas. Diversos operadores turísticos ya ofrecen paquetes especializados para sumergirse en este innovador ecosistema.
China, un país con un vasto legado histórico, ha desarrollado un tejido industrial y un futuro tecnológico que asombra a muchos. Lo que antes eran viajes de trabajo para algunos, ahora se ha transformado en un destino turístico en auge. Aunque la tecnología siempre ha generado curiosidad, Silicon Valley era tradicionalmente la meca para los entusiastas. Sin embargo, ciudades como Shenzhen están redefiniendo este panorama.
Operadores turísticos como GloPen ofrecen paquetes de 8 días que recorren Shanghái, Hangzhou y Chengdu, brindando acceso directo a empresas, tecnologías y personas clave en el ámbito de la inteligencia artificial y la conducción autónoma, contando con la participación de BYD. Por su parte, Tech Buzz China organiza "inmersiones intensivas" para inversores, ejecutivos y fundadores, con visitas a laboratorios de IA, fábricas de vehículos eléctricos y startups de robótica. China Study Tour presenta programas de siete días que combinan IA, vehículos eléctricos, robótica, sanidad y sostenibilidad, diseñados para grupos corporativos y académicos, incluyendo acceso a compañías como BYD, Huawei o DJI.
Los precios para estos viajes especializados comienzan en los 3.000 dólares (sin incluir el transporte), pero existen opciones más económicas. En Viator, por ejemplo, destaca el "Shenzhen Tech Tour: Explore the Future", un recorrido bilingüe desde 80 euros que incluye demostraciones de entrega de comida por drones, viajes en robotaxis y visitas a tiendas de gafas de IA.
Este fenómeno sociológico es significativo porque evidencia un desplazamiento en la percepción del liderazgo tecnológico global, que se mueve de Estados Unidos hacia China. Para inversores y perfiles especializados, la experiencia in situ es invaluable, ya que no es comparable leer un informe con observar directamente el desarrollo en el terreno. A una escala mayor, estos viajes están contribuyendo a la formación de nuevas alianzas económicas, ya que países como India o las naciones europeas están actualizando sus estrategias industriales, y estas visitas refuerzan su comprensión de la situación. Un ejemplo de ello son los viajes del presidente de España a China, donde visitó la sede de Xiaomi.
La posición actual de China no es casualidad; durante años, su política industrial se ha enfocado en la robótica, los vehículos eléctricos y las TIC como sectores prioritarios, a través de subvenciones, metas y compromisos específicos, como se refleja en su iniciativa 'Made in China 2025'. Esto ha impulsado de manera considerable la industria, el desarrollo y la manufactura de productos de alta tecnología compleja. Lo que hoy se visita en estos tours es el resultado de una estrategia que ha madurado durante una década.
Además, en el contexto de la guerra tecnológica entre China y Estados Unidos, con vetos y aranceles, cuando los canales de colaboración y comunicación tradicionales se ven limitados, la presencia física se convierte en una de las mejores maneras de mantenerse informado sobre lo que ocurre en el otro lado. China ha facilitado este acercamiento, tanto a través de iniciativas privadas como institucionales, al abrir sus puertas sin necesidad de visado a casi 50 países en 2025, incluyendo a Francia, Alemania, España o Rusia.
El turismo tecnológico se alinea con el interés de China de estrechar lazos con el resto del mundo, dado que el gigante asiático es a menudo un desconocido para el exterior. Este tipo de tours funcionan como un excelente escaparate de ventas y de imagen, una "soft skill" muy efectiva en redes sociales. La visibilidad de la tecnología china en redes sociales, como el youtuber iShowSpeed montando en un coche volador en Shenzhen o el canciller alemán Merz observando robots practicando kung-fu, genera una publicidad fantástica. Esto crea curiosidad y motiva a las personas a contratar un tour, formando un círculo virtuoso.
Sin embargo, es importante considerar que en un paquete turístico patrocinado por fabricantes, los visitantes solo verán lo que las empresas desean mostrar, al igual que ocurre con las oficinas de ensueño de Google. Estos pueden ser escaparates diseñados para impresionar y no necesariamente representan la totalidad de la industria china; una cosa es el showroom y otra la realidad. Un viaje de cinco días a Shenzhen puede ofrecer una visión de la vanguardia industrial en fábricas punteras, pero no de las condiciones laborales o las políticas ambientales. No obstante, esta particularidad no es exclusiva de China, ya que en una visita a Meta en San Francisco o a Stellantis en Zaragoza tampoco se abordarán estos temas.