Ante la escasez de casi 80.000 enfermeros en Estados Unidos, los hospitales han adoptado una estrategia innovadora: externalizar la monitorización de pacientes y tareas administrativas a miles de enfermeros en Filipinas. Este modelo permite a las instituciones sanitarias reducir significativamente los costos, mientras que los profesionales filipinos ven mejoradas sus condiciones salariales, aunque genera debate sobre el impacto en la escasez de personal en ambos países.
En las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de los hospitales, el personal tradicionalmente monitorea las constantes vitales de los pacientes, preparado para intervenir. Sin embargo, en numerosos hospitales estadounidenses, una parte de esta supervisión se realiza en tiempo real, a miles de kilómetros de distancia, por enfermeros ubicados en Filipinas, una práctica que marca la llegada de la externalización al sector sanitario.
Esta situación, detallada en Rest of World, surge de un déficit de casi 80.000 enfermeros en Estados Unidos. Para paliar esta carencia, se ha optado por externalizar servicios a contratistas independientes en Filipinas. Desde allí, miles de enfermeros y auxiliares se encargan de monitorear pacientes y llevar a cabo tareas administrativas, percibiendo una fracción del salario que cobrarían si trabajaran de forma presencial en Estados Unidos.
Un enfermero virtual relató que llegó a supervisar hasta diez pacientes de UCI simultáneamente, aclarando que "No tomábamos las decisiones sobre la atención médica, solo informábamos a las enfermeras de planta". Estos enfermeros virtuales no administran medicación ni realizan procedimientos; su función principal es vigilar las constantes de los pacientes y alertar sobre cualquier anomalía o medicación olvidada. También gestionan tareas administrativas como dar altas, archivar historiales clínicos o programar citas.
Para los hospitales, esta modalidad resulta mucho más económica. Un enfermero virtual implica un costo considerablemente menor que uno presencial. Mientras que el salario medio por hora de un enfermero registrado en Estados Unidos ronda los 45 dólares, el de un enfermero que trabaja de forma remota desde Filipinas se sitúa entre 5 y 10 dólares por hora. Según la Asociación de Gestión de Información Sanitaria de Filipinas (HIMAP), los hospitales que subcontratan este servicio pueden ahorrar hasta un 70% en costos de personal.
Además del ahorro, un estudio del Hospital Mount Sinai concluyó que la integración de este servicio remoto beneficia a los enfermeros de planta, quienes reportaron "una reducción de la carga administrativa, la realización ininterrumpida de las tareas clínicas y la sensación de que se habían reducido sus horas extras".
La otra cara de la moneda es que, para los trabajadores en Filipinas, ser enfermero virtual es más rentable que presencial. Se narra el caso de Alice, una enfermera que ganaba 100 dólares al mes trabajando en un hospital filipino y que, al unirse a una empresa de telesalud, quintuplicó su sueldo. La HIMAP estima que 210.000 filipinos trabajan a tiempo completo para el sector sanitario estadounidense, y este sector ya genera 4.500 millones de dólares anuales.
La escasez de enfermeros en Estados Unidos se agudizó tras la pandemia, con un personal exhausto que ha abandonado la profesión. Además de la enfermería remota, se han implementado leyes que reconocen plataformas que ofrecen servicios de enfermería bajo demanda como Clipboard Health o Nursa.
Sin embargo, la escasez también afecta a Filipinas, uno de los países que más enfermeros ha "exportado" desde los años sesenta. Se estima que una cuarta parte de los enfermeros inmigrantes en Estados Unidos son filipinos. Este formato remoto evita la necesidad de emigrar, pero sigue siendo una forma de desviar el trabajo y agravar la escasez de personal en el ámbito doméstico.
Filipinas se ha consolidado como una potencia en la externalización de servicios debido a varios factores. El principal es que casi la mitad de sus ciudadanos poseen un muy buen nivel de inglés. Además, el país cuenta con una larga trayectoria en la subcontratación de servicios de atención al cliente para empresas occidentales, lo que ha propiciado el desarrollo de una industria robusta en este ámbito. Y, por supuesto, la ventaja económica: estos trabajadores resultan significativamente más baratos que contratar personal presencialmente.