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Sáb, Jul

Descubierta una Nueva Especie de Conejo en la Península Ibérica: Implicaciones para la Conservación

Tecnologia
Un reciente estudio liderado por investigadores del IESA-CSIC ha revelado que la península ibérica alberga dos especies distintas de conejos, y no una como se creía. Esta reclasificación taxonómica, basada en evidencia genética, morfológica y ecológica, eleva el linaje del suroeste a la categoría de conejo ibérico, con importantes repercusiones para los planes de conservación de la fauna local, como el lince ibérico.

El conejo, un animal común en los montes ibéricos, ha sido históricamente un pilar fundamental de los ecosistemas de la región. De su existencia dependen especies emblemáticas como el lince ibérico y el águila imperial. Hasta ahora, se asumía que los conejos peninsulares pertenecían a una única especie, el conejo europeo.

Sin embargo, la ciencia ha transformado este entendimiento. Un nuevo y exhaustivo estudio, publicado en la revista Biological Conservation y liderado por investigadores del IESA-CSIC, ha confirmado lo que la genética venía sugiriendo: en la península ibérica coexisten dos especies diferentes de conejos.

El debate sobre la diversidad de los conejos no es completamente nuevo, ya que trabajos anteriores habían documentado diferencias entre las poblaciones del este y norte peninsular y las del suroeste, que también se extienden por el norte de África. Previamente, estas diferencias se manejaban dividiendo a los conejos en dos subespecies: Oryctolagus cuniculus cuniculus y Oryctolagus cuniculus algirus. No obstante, la evidencia científica actual, respaldada por una vasta cantidad de pruebas en genética, morfología, ecología, reproducción, parasitología e incluso en el microbioma de estos animales, ha determinado que las diferencias son tan profundas que el linaje del suroeste ibérico debe ser clasificado como una especie independiente, pasando a denominarse oficialmente conejo ibérico.

Por su parte, el linaje del este y norte de la península, así como sus poblaciones introducidas en otras partes del mundo, como Australia, mantendrá el nombre clásico de conejo europeo.

La pregunta que surge ante este estudio es: ¿cómo es posible que dos animales tan similares a simple vista sean especies distintas? La explicación reside en los eventos glaciares, ya que las diferencias genéticas entre ambos linajes se estiman en unos dos millones de años.

Durante las eras glaciares del Pleistoceno, las poblaciones originales de conejos quedaron aisladas en diferentes "refugios climáticos" del sur de Europa. Un grupo quedó confinado en la zona del valle del Ebro, mientras que el otro sobrevivió en las inmediaciones del golfo de Cádiz. Este aislamiento geográfico sostenido durante milenios forzó caminos evolutivos distintos. Hoy en día, las pruebas incluso sugieren una especiación incipiente, con estudios que reportan incompatibilidades cromosómicas cuando ambos linajes se cruzan en las zonas donde actualmente coinciden.

Este cambio de estatus no es un simple capricho académico o un tecnicismo de laboratorio, sino que conlleva importantes consecuencias. Al reconocerse como una especie única, exclusiva de la península ibérica (y parte del norte de África), las reglas del juego para la conservación cambian por completo.

Por ejemplo, las áreas donde habita el amenazado lince ibérico coinciden geográficamente, en su mayoría, con el área de distribución de esta nueva especie de conejo, que también se encuentra en declive. Por lo tanto, salvar al conejo ibérico es, literalmente, salvar al lince.