Kevin Lamour, director de operaciones de la FIFA, ha criticado duramente la propuesta de abrir la Copa del Mundo a inversores privados, señalando que es un plan personal de Gianni Infantino y no una iniciativa del organismo. Lamour denuncia falta de transparencia y exclusión de las partes interesadas, lo que profundiza la crisis interna. Sus declaraciones se suman a la renuncia de un asesor clave por el mismo motivo.
Kevin Lamour, director de operaciones de la FIFA, expresó este viernes su enérgico rechazo a la iniciativa de permitir la entrada de capital privado en la Copa del Mundo. Afirmó que esta propuesta no refleja la visión administrativa del organismo, sino que es “el proyecto de una sola persona”. En un comunicado enviado a Associated Press (AP), el directivo sostuvo que este plan no debe seguir adelante y denunció que la estructura administrativa de la FIFA fue mantenida completamente al margen de su desarrollo.
Lamour explicó que los vicepresidentes, los integrantes del Consejo de la FIFA, las confederaciones, las federaciones, los jugadores, las ligas, los clubes y los aficionados, así como la propia administración del ente, fueron excluidos del proceso de debate. A su juicio, la ausencia de información durante varios meses demuestra una clara falta de transparencia, de buen gobierno y de respeto dentro de la organización. El directivo advirtió que la iniciativa no solo debe ser desechada, sino que también exige a los líderes del fútbol global asumir sus responsabilidades y tomar decisiones cruciales sobre el futuro de la FIFA. Según sus palabras, el ambiente interno actual obstaculiza el trabajo de la administración y compromete el cumplimiento de la misión institucional del organismo.
En su pronunciamiento, Lamour también dirigió severas críticas al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a quien acusó de priorizar sus propios intereses por encima de los del fútbol. Asimismo, defendió la labor de los empleados de la organización y aseguró que estos “merecen un trato mejor que el desprecio y la intimidación”. Aunque admitió que sus declaraciones podrían resultarle en la pérdida de su puesto, afirmó que prefiere actuar conforme a sus principios.
La controversia se intensificó el mismo viernes con la dimisión de Carlos Cordeiro, asesor del presidente de la FIFA, quien renunció debido a su desacuerdo con la posibilidad de vender participaciones del Mundial a inversionistas privados. El exdirigente dejó claro que no participó en la elaboración de la propuesta y manifestó su rechazo absoluto. Cordeiro calificó la iniciativa como un “mal acuerdo” tanto para las federaciones miembro como para el fútbol y el futuro del deporte. En un comunicado difundido en sus redes sociales, afirmó que no podía permanecer impasible mientras la FIFA consideraba una medida que, en su opinión, perjudicaría la gobernanza y el desarrollo del torneo más importante del fútbol mundial.