Capital One ha declarado que la cancelación de más de 300 cuentas vinculadas a la Organización Trump en 2021 se debió a una evaluación interna para prevenir el lavado de dinero, y no a razones políticas, como argumenta Donald Trump. El banco ha presentado esta información en un tribunal de Florida, buscando desestimar la demanda interpuesta por la Organización Trump, la cual alega que la decisión fue ideológica. Esta es la primera vez que Capital One ofrece una explicación pública detallada sobre los motivos regulatorios detrás de su acción.
Washington, EE.UU. – El banco estadounidense Capital One ha manifestado por primera vez que la clausura de más de 300 cuentas asociadas a la Organización Trump en el año 2021 fue consecuencia de una auditoría interna vinculada a la prevención de blanqueo de capitales y no por razones políticas, tal como sostiene el expresidente Donald Trump en una demanda presentada contra la entidad financiera. Esta revelación se efectuó en un documento judicial ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida, donde Capital One busca la desestimación de la demanda interpuesta por la Organización Trump y diversas empresas afiliadas. En dicho documento, el banco asegura que la determinación fue el resultado de “meses de análisis” realizados por un equipo especializado en cumplimiento de normativas contra el lavado de dinero (AML, por sus siglas en inglés), compuesto por profesionales con décadas de experiencia en el ámbito de la aplicación de la ley. Según la institución financiera, la revisión identificó operaciones que coincidían con indicadores de alerta empleados en los procesos de monitoreo de riesgos financieros. No obstante, Capital One aclaró que nunca ha imputado a la Organización Trump la comisión de lavado de dinero, sino que actuó conforme a sus políticas internas y a las regulaciones federales que exigen a los bancos gestionar los riesgos relacionados con este tipo de transacciones.
La Organización Trump y Eric Trump demandaron a Capital One en 2025, afirmando que el banco canceló sus cuentas por motivos ideológicos después del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. En su querella sostienen que la entidad incurrió en una práctica conocida como “debanking”, es decir, la negación de servicios bancarios por razones políticas, y reclaman que el cierre de las cuentas les provocó “considerables perjuicios económicos”. Donald Trump ha repetido públicamente que varias instituciones financieras cerraron las cuentas de sus compañías por razones políticas, una aseveración que Capital One refuta de forma categórica en su más reciente escrito judicial. La entidad mantiene que las acusaciones carecen de fundamento y que la decisión se basó exclusivamente en criterios de cumplimiento regulatorio y administración de riesgos.
El litigio se desarrolla en un contexto de debate en Estados Unidos sobre el denominado “debanking”, una práctica que algunos sectores conservadores denuncian como una forma de discriminación política por parte de grandes instituciones financieras. Trump ha incorporado este tema en su discurso político y también mantiene acciones legales contra otras entidades bancarias por supuestas decisiones similares. La presentación de Capital One representa la primera ocasión en que la entidad expone públicamente las razones regulatorias detrás del cierre de las cuentas de la Organización Trump, un elemento que ahora forma parte del expediente judicial y que podría influir en el futuro del proceso.