El reciente lanzamiento del videoclip y álbum de Ariana Grande, “Petal”, ha reavivado la discusión sobre su figura y la presión social que enfrentan las figuras públicas. Este evento ha puesto de manifiesto la facilidad con la que se emiten juicios en la era digital, planteando interrogantes sobre los límites de la crítica y el respeto a la privacidad individual.
Hablar sobre la apariencia física puede volverse un asunto bastante complicado, especialmente cuando se refiere a personalidades reconocidas. En un entorno cada vez más interconectado, abundan las opiniones divergentes y los juicios de valor. Esto ha quedado patente una vez más en los últimos días, tras el estreno del nuevo material audiovisual de la cantante Ariana Grande y la publicación de su álbum “Petal” la semana pasada, lo que ha vuelto a encender las conversaciones acerca de su delgadez. También ha generado la pregunta: ¿La posibilidad de expresar cualquier cosa implica que debamos hacerlo?
Algunos percibieron más críticas dirigidas al físico de una mujer, tal como se esperaba, en una sociedad que las examina sin cesar; otros manifestaron que se trataba simplemente de preocupación. Algunos solicitaron que se respetara su intimidad, mientras que otros argumentaron que la influencia de las celebridades en los seguidores jóvenes hacía que el asunto fuera relevante.
Grande, de 33 años, ha sido objeto de atención y comentarios a lo largo de su trayectoria profesional en relación con su aspecto, y actualmente la discusión se centra en la creciente visibilidad de la estructura ósea de su cuerpo, incluyendo su esternón y caja torácica. Ella ha rechazado las insinuaciones que la presentan como algo distinto a un cuerpo saludable, e insistió repetidamente en que no considera apropiado hacer comentarios sobre el cuerpo de las personas. Su representante informó a la revista People que se retiraría de la vida pública una vez concluida su gira actual debido al “escrutinio público constante e incesante”.
Incluso en el video, una crítica de casi siete minutos al riguroso proceso de evaluación y juicio que conduce a la fama y al estrellato, Grande aborda el tema de ser examinada continuamente. “No necesito que nadie me rescate”, entona. “No soy una víctima”.