La comunidad de Don Gregorio, Nizao, celebró con gran entusiasmo la participación de Marileidy Paulino en su país, a pesar de la lluvia. Cientos de personas se congregaron fuera del Centro Olímpico Félix Sánchez para festejar la trayectoria de la atleta, rememorando sus humildes comienzos y el orgullo que representa para su pueblo. La velocista agradeció el apoyo, destacando la emoción de competir frente a sus seres queridos.
La euforia persistió mucho después de que Marileidy Paulino finalizara su carrera de 400 metros planos. En las inmediaciones del Centro Olímpico Félix Sánchez, numerosos autobuses esperaban para llevar de vuelta a Don Gregorio, Nizao, a los cientos de parientes, vecinos, conocidos y admiradores que se desplazaron para respaldar a la campeona. Bajo un aguacero que no mermó el ánimo de la multitud, los presentes festejaban con estandartes, aplausos, imágenes y cánticos la dicha de haber presenciado en su patria a la deportista que ha elevado el nombre de su localidad y de la República Dominicana a la cima del atletismo global.
Los habitantes de su pueblo natal rememoraban con nostalgia los inicios de Marileidy, cuando era una niña sencilla que creció en Don Gregorio con la aspiración de transformarse en una destacada atleta. Algunos evocaban los desafíos que enfrentó junto a su familia y cómo, con esfuerzo, disciplina y constancia, fue abriéndose camino hasta convertirse en la figura principal de los 400 metros planos. “Siempre supimos que llegaría lejos porque nunca dejó de luchar”, expresaban vecinos que aseguran haber sido testigos de sus primeros entrenamientos y de la determinación que mostró desde muy joven.
Para los residentes de Don Gregorio, cada éxito de Marileidy es también una victoria para su comunidad. Afirman que la velocista se ha convertido en el mayor orgullo del pueblo, no solo por las preseas que ha obtenido, sino porque ha demostrado que el talento y el trabajo pueden superar cualquier obstáculo. Resaltan que hoy millones de personas conocen el nombre de Nizao gracias a una joven que provino de una familia de recursos limitados y que, con su relato de superación, inspira a niños y jóvenes de todo el país.
Durante la competencia de este miércoles, la lluvia acompañó gran parte de la jornada, pero ni el mal tiempo impidió que cientos de personas permanecieran en las gradas alentando a la campeona. Muchos aseguraron que cada gota de agua valió la pena con tal de verla correr en suelo dominicano, una oportunidad que nunca habían tenido, ya que durante años solo habían seguido sus actuaciones en Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales y la Liga Diamante a través de la televisión.
La propia Marileidy manifestó que competir en casa fue una vivencia incomparable y agradeció el apoyo del pueblo dominicano. Dijo que la lluvia fue una bendición de Dios y confesó sentirse profundamente conmovida al ver entre el público a familiares, primos y amigos que viajaron desde Nizao para acompañarla. También reveló que desde los Juegos Olímpicos de París se ha preparado para este momento y para los nuevos retos que la acercan a su próximo ciclo olímpico.
Mientras los autobuses iniciaban el regreso hacia Nizao, el ambiente seguía siendo de celebración. Entre risas, fotografías y conversaciones sobre la carrera, los compueblanos coincidían en una sola frase: Marileidy ya no solo es la campeona de los 400 metros planos, sino el símbolo de un pueblo que vio nacer a una niña con grandes sueños y que hoy la observa convertida en una de las mejores atletas del mundo.