El féretro del rey Harald V de Noruega fue llevado con gran solemnidad a la capilla del Palacio Real de Oslo, un evento previo a la apertura del recinto al público. La procesión, encabezada por miembros de la realeza, incluyendo al nuevo monarca Haakon VIII, marcó un momento histórico para la nación. Este acto ceremonial refleja el profundo respeto y la preparación para las despedidas oficiales del difunto soberano.
En una ceremonia caracterizada por la formalidad y el respeto, el ataúd del rey Harald V de Noruega fue trasladado este lunes a la capilla del Palacio Real en Oslo. Allí permanecerá antes de que el espacio sea accesible al público el martes. Cubierto con el estandarte de la familia real noruega, el féretro fue movido desde el Salón Rojo hasta la capilla en una procesión liderada por integrantes de la casa real. El recién proclamado rey, Haakon VIII, participó en este cortejo junto a sus parientes más cercanos. También estuvieron presentes la princesa heredera Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus y otros miembros de la familia, quienes acompañaron el féretro durante su recorrido por el interior del palacio.
Detrás del ataúd avanzaron la reina Sonia, viuda de Harald V, y la reina Mette-Marit, esposa del actual soberano. Antes del féretro fueron portadas varias de las insignias reales, como la corona y la espada, formando parte de una ceremonia cargada de profundo simbolismo. Este traslado tuvo además un significado histórico, ya que un evento similar no ocurría en Noruega desde 1991, tras el deceso del rey Olav V, progenitor de Harald V. Al llegar al Gran Salón del Palacio Real, los familiares entregaron al personal palaciego la responsabilidad de llevar el féretro hasta la capilla.
La capilla del Palacio Real abrirá sus puertas este martes para que los ciudadanos puedan rendir tributo al monarca fallecido. En las inmediaciones del palacio continúan acumulándose flores, coronas, mensajes y banderas dejadas por la ciudadanía como muestra de respeto y despedida. Las ofrendas comenzaron a aparecer desde días antes del fallecimiento de Harald V y han seguido aumentando desde entonces, mientras Noruega se prepara para los actos oficiales de despedida.