Un tribunal en Girne ha ordenado el arresto de ocho tripulantes y el gerente de la compañía propietaria de un catamarán que naufragó al norte de Chipre, causando ocho fallecidos y dieciocho desaparecidos. Los implicados enfrentan cargos por homicidio debido a negligencia e imprudencia. Las investigaciones buscan esclarecer las causas del hundimiento y las posibles fallas en la operación de la nave.
Una corte en la ciudad turcochipriota de Girne dictaminó este lunes la detención, bajo imputaciones de homicidio por descuido e imprudencia, de los ocho integrantes de la tripulación de una embarcación. Este navío sufrió un naufragio el domingo al norte de la isla de Chipre, resultando en ocho personas fallecidas y dieciocho desaparecidas, según reportes de medios locales. Dicho tribunal también ordenó la detención del director de Filo Denizcilik, la compañía turca dueña del buque accidentado. Se trataba de un catamarán de 40,5 metros que se hundió el domingo con 259 viajeros y ocho tripulantes a bordo, mientras cubría la ruta entre Girne, en el sector norte de Chipre, y el puerto de Tasucu, ubicado en Turquía.
El magistrado a cargo ha dispuesto el arresto de los sospechosos por un periodo inicial de tres días, con el fin de conceder tiempo a los investigadores para recopilar los datos técnicos pendientes, examinar el diario de navegación de la nave y recoger declaraciones de los 241 supervivientes que fueron rescatados. Asimismo, ordenó localizar y presentar ante el tribunal a otras siete personas vinculadas a la empresa propietaria del barco, según informa el periódico Yeniduzen.
Un extenso operativo de búsqueda continúa este lunes intentando encontrar a dieciocho personas que aún están desaparecidas, y se anticipa que mañana arribará a la zona un barco turco con capacidad para rastrear hasta 500 metros de profundidad. La dotación del barco lanzó una señal de auxilio el domingo a las 12.10 hora local (09.10 GMT), informando que la embarcación estaba haciendo agua. La nave finalmente volcó y se hundió en un área donde la profundidad marina es de aproximadamente 514 metros.
De acuerdo con la emisora turca NTV, el buque tenía 26 años de antigüedad, pero había permanecido inactivo por lo menos cuatro años antes del suceso. La policía ha comunicado que el pontón izquierdo de la embarcación se quebró, provocando una entrada de agua. Algunos de los supervivientes aseguran que el catamarán empezó a tener filtraciones poco después de partir y que navegaba a una velocidad excesiva, y también que el personal ignoró las advertencias en ese sentido de algunos pasajeros.
Ciertos testigos afirman que antes de que se hundiera, se escuchó un estruendo similar a una detonación en la parte delantera. La prensa turcochipriota reporta que ocurrieron varias irregularidades, entre ellas, que las puertas estaban cerradas al momento del incidente, que hubo fallas en la entrega de los chalecos salvavidas y la imposibilidad de evacuar a los viajeros en botes salvavidas. Algunos pasajeros han declarado a los medios que el capitán intentó abandonar la embarcación durante el hundimiento.
El ministro de Obras Públicas y Transportes turcochipriota, Erhan Arıklı, ha garantizado a la agencia turca Anadolu que se analizarán las acusaciones y los testimonios de los pasajeros. Las autoridades han indicado que ya se ha dado el alta a los viajeros que fueron rescatados, y que ninguno de los que aún permanecen ingresados en centros médicos se encuentra en condición grave.