Juan Soto, la estrella dominicana, se prepara para su vuelta al campo tras una lesión, mientras los Mets de Nueva York buscan respuestas para el futuro. El equipo, en el fondo de su división, enfrenta una etapa crucial para evaluar su plantilla y definir estrategias que les permitan competir nuevamente en la temporada 2027. La reincorporación de Soto podría ser clave en este proceso de reestructuración.
Juan Soto se alista para su reaparición en el terreno de juego durante el segmento final de una campaña que dejó a los Mets de Nueva York con más interrogantes que soluciones. El pelotero dominicano avanza en su recuperación mientras el conjunto se mantiene en el último puesto de la División Este de la Liga Nacional, con un registro de 60 victorias y 73 derrotas, y se enfrenta al cierre de 2026 con la obligación de determinar qué ajustes son necesarios para volver a ser contendiente en 2027.
Soto llevó a cabo el miércoles su primera sesión de práctica de bateo en vivo desde que sufrió una distensión en la pantorrilla izquierda el 24 de julio, durante un encuentro contra los Dodgers de Los Ángeles. El jardinero también realizó lanzamientos y corrió por las bases, incluyendo movimientos rápidos al girar en cada base, sin reportar ningún inconveniente, según informó Bill Ladson de MLB.com. El dominicano afirmó que su intención es volver antes de que concluya la temporada, aunque evitó fijar una fecha específica. “Intentaré regresar lo antes posible”, declaró Soto, quien también reconoció que el objetivo ahora es observar cómo reacciona la pantorrilla después de incrementar la exigencia física.
LA VUELTA DE SOTO PARECE LLEGAR DEMASIADO TARDE PARA MODIFICAR EL ESCENARIO GENERAL
La recuperación del destacado jardinero se produce en un entorno muy distinto al que existía al inicio de la temporada. Los Mets llegaron a 2026 con grandes expectativas, pero a estas alturas presentan un récord de 60-73 y ocupan la última posición en su división. El problema se agrava al considerar la considerable inversión realizada por la organización. Nueva York cuenta con la segunda nómina más costosa de las Grandes Ligas, solo superada por los Dodgers, pero este desembolso no se ha traducido en una posición competitiva dentro de la Liga Nacional.
Por esta razón, el retorno de Soto no debe interpretarse únicamente como una oportunidad para mejorar las últimas semanas del calendario. También puede transformarse en una ocasión para que los Mets evalúen qué jugadores deben permanecer junto al dominicano y cuáles necesitan ser reemplazados durante el periodo de receso. Antes de su lesión, Soto estaba teniendo una campaña ofensiva muy productiva. El jugador de República Dominicana batea .283, con un porcentaje de embasarse de .408 y un slugging de .539, además de 21 jonrones y 52 carreras impulsadas en 84 partidos.
Esos números evidencian que la lesión interrumpió una temporada en la que Soto estaba aportando potencia y habilidad para embasarse, dos elementos cruciales para una ofensiva que requiere mayor regularidad. Su regreso puede permitirle recuperar su ritmo competitivo, acumular turnos al bate y finalizar la temporada con una muestra suficiente para que los Mets evalúen su desempeño dentro del proyecto que buscan construir para 2027. Por lo tanto, no se trata de esperar que Soto resuelva por sí mismo los problemas del equipo. Se trata de determinar cuánto puede elevar el nivel del equipo cuando está en plenitud y, sobre todo, qué necesita Nueva York para convertir esa producción individual en victorias.
La situación del equipo deja en claro que el problema no desaparece con la vuelta de su principal figura ofensiva. Los Mets han ganado 13 de sus últimos 19 partidos desde el 3 de agosto, después de la fecha límite de traspasos, una reacción que puede servir como punto de partida para evaluar a varios jugadores que han asumido responsabilidades durante la ausencia de Soto. El bullpen también ha experimentado una transformación significativa después de las salidas de Huáscar Brazobán, Luke Weaver, A.J. Minter y Brooks Raley. Ahora, Nueva York deposita parte de esa responsabilidad en brazos como Jefry Yan, Kodai Senga, Daniel Duarte, Nate Lavender y Jonathan Pintaro.
Para Soto, esa transformación ha sido favorable. “Ganar es maravilloso y el cielo es el límite. Nunca se sabe”, manifestó el dominicano. Sin embargo, para la organización, el análisis debe ir mucho más allá del entusiasmo generado por una buena racha. Cuando Soto regrese, cada partido tendrá un valor especial para los Mets, aunque no necesariamente por las posibilidades de clasificación. El equipo necesita aprovechar el último tramo de la temporada para identificar qué jugadores pueden formar parte de la próxima versión del club, cuáles deben ser reemplazados y qué posiciones requieren una inversión.
Soto puede contribuir con producción ofensiva, presencia en la alineación y capacidad para generar oportunidades de anotación, pero su regreso también permitirá observar cómo responde físicamente después de una temporada en la que ya estuvo dos veces en la lista de lesionados por problemas en las pantorrillas. Este dato es especialmente relevante porque el dominicano había sido uno de los jugadores más resistentes de las Grandes Ligas. Desde 2019, disputó más de 150 partidos en cada temporada completa, mientras que en 2026 ya se ha perdido 48 encuentros. Los Mets, por lo tanto, necesitan verificar que Soto pueda concluir la campaña en buen estado de salud y establecer una base física adecuada para 2027.