El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, contactó al presidente Donald Trump en dos ocasiones para pedirle que ordenara ofensivas militares contra los rebeldes hutíes en Yemen. Esta solicitud se produce en un contexto de avance hutí hacia una estratégica área del mar Rojo, cercana al estrecho de Bab al Mandeb, un paso vital para el comercio global. A pesar de la urgencia, Trump ha declinado una intervención directa, optando por ofrecer inteligencia.
El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, solicitó en dos comunicaciones telefónicas al entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que autorizara operaciones militares contra los rebeldes hutíes en Yemen, mientras el comandante del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), Brad Cooper, viajaba a Riad para llevar a cabo "encuentros de coordinación urgentes", según reportó el medio estadounidense Axios este viernes. Ni la embajada saudí en Washington ni la Casa Blanca emitieron declaraciones sobre las reuniones de Cooper en el reino, conforme a Axios. Las peticiones de Bin Salman a Trump ocurrieron mientras los hutíes, apoyados por Irán, se aproximaban a una región vital del mar Rojo, cercana al estrecho de Bab al Mandeb, uno de los conductos marítimos principales para el comercio global. Este estrecho ha adquirido mayor relevancia debido a las interrupciones en el tráfico del estrecho de Ormuz causadas por las acciones iraníes.
Trump decidió no aceptar, por el momento, la solicitud saudí, de acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por Axios. El expresidente no tenía intención de ordenar una intervención directa contra los hutíes. No obstante, Washington proporcionaría a Arabia Saudí información de inteligencia sobre las ubicaciones y objetivos del grupo insurgente. La petición marca un cambio respecto a la postura adoptada por Riad en julio, cuando Arabia Saudí solicitó a Washington respaldo político para atacar el aeropuerto de Saná, tras impedir el aterrizaje de un avión que transportaba a altos líderes hutíes de regreso a Yemen después de asistir al funeral del exlíder supremo iraní Ali Jameneí. En aquella ocasión, Estados Unidos brindó apoyo político a Arabia Saudí, aunque Riad afirmó que no requería asistencia militar estadounidense. La reciente solicitud implica ahora una petición de apoyo militar directo a Washington, mientras Trump buscaba mantener las fuerzas estadounidenses concentradas en Irán y el estrecho de Ormuz, evitando la apertura de un nuevo frente, según Axios. Aproximadamente 200 militares estadounidenses permanecen actualmente en Arabia Saudí para proporcionar "apoyo no bélico", según un funcionario citado por el medio.
Mientras esta situación se desarrolla, los hutíes avanzan por el distrito de Dhubab, en la costa suroccidental de Yemen y próximo al estrecho de Bab al Mandeb, hacia la isla de Mayun, también conocida como Perim, según fuentes militares yemeníes citadas por EFE. El avance se produce después de que el grupo lograra el control de toda la provincia de Al Hudeida, de acuerdo con las mismas fuentes. Dhubab se encuentra a unos 50 kilómetros de Bab al Mandeb y alberga una base militar y una pista de aterrizaje utilizadas por fuerzas de la Resistencia Nacional, un grupo aliado del Gobierno yemení reconocido internacionalmente y respaldado por una coalición liderada por Arabia Saudí. El control de Mayun permitiría a los hutíes ocupar una posición estratégica frente al estrecho de Bab al Mandeb y sus accesos al mar Rojo, el golfo de Adén y el océano Índico. La zona es considerada uno de los puntos principales de constricción del comercio marítimo mundial, por lo que un mayor control de los hutíes podría incrementar la presión sobre las rutas comerciales que conectan el mar Rojo con el océano Índico.