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Mar, Sep

El Fenómeno de El Niño Amenaza la Producción Alimentaria en República Dominicana y Centroamérica

Internacionales
El fortalecimiento del fenómeno climático de El Niño ha puesto en alerta a Centroamérica, el Caribe y República Dominicana, debido a sus potenciales repercusiones en la agricultura, el suministro de agua y la seguridad alimentaria. La FAO ha emitido una advertencia sobre el riesgo de sequías agrícolas severas en la región, lo que podría reducir las cosechas y elevar los costos de producción, impactando la disponibilidad y el precio de los alimentos.

El incremento de la intensidad del fenómeno de El Niño mantiene en observación a Centroamérica, el Caribe y la República Dominicana, por los posibles efectos que podría tener en el sector agrícola, los recursos hídricos y la garantía de alimentos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que los eventos de gran o muy gran magnitud tienen el potencial de incrementar el riesgo de sequía agrícola en varias áreas de la región. En la República Dominicana, el Gobierno y la FAO ya están evaluando un posible escenario de sequía agrícola para el periodo 2026-2027.

La eventual disminución de las precipitaciones, junto con un aumento de las temperaturas, podría impactar negativamente el rendimiento de algunos cultivos y generar un alza en los gastos de producción. Una menor disponibilidad de alimentos podría ejercer presión sobre los precios, especialmente si las naciones necesitan compensar el déficit con un mayor volumen de importaciones.

El Niño podría intensificarse hacia finales de 2026

El Centro de Predicción Climática de la NOAA estimó en junio una probabilidad del 81 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, con elevadas posibilidades de que persista hasta principios de 2027. Un fenómeno de esta magnitud no genera las mismas condiciones en todas las naciones, pero puede alterar los patrones usuales de lluvia y temperatura. En algunas partes de Centroamérica y el Caribe, los episodios intensos pueden propiciar periodos más secos y cálidos.

El Salvador experimenta lluvias y temperaturas extremas

Mientras se analizan estos posibles efectos a medio plazo, El Salvador presenta actualmente condiciones climáticas diferentes, con precipitaciones intensas, actividad eléctrica y temperaturas que podrían alcanzar o superar los 40 grados Celsius en ciertas zonas. Las autoridades atribuyen estas condiciones a sistemas atmosféricos de corta duración, entre ellos una onda tropical y el flujo del este. Durante el fin de semana se esperan lluvias en diversas áreas del país, mientras que algunas zonas podrían experimentar temperaturas extremas.

La situación también ha generado inquietud entre los productores salvadoreños por la reducción en el tamaño y la cantidad de algunos productos agrícolas, como tomate, cebolla, mango, sandía, melón y papaya, aunque estas afectaciones específicas no deben atribuirse directamente a El Niño sin evidencia que establezca esa relación.

República Dominicana también está en alerta

En el caso dominicano, la FAO y las autoridades nacionales ya están trabajando en la preparación ante una posible sequía agrícola en 2026-2027, debido al peligro que representa para la producción y la seguridad alimentaria. La FAO señala además que aproximadamente el 60 % de las necesidades de consumo de cereales de la República Dominicana se cubren a través de importaciones. Por lo tanto, una disminución de la producción local podría aumentar la dependencia del mercado internacional y generar una presión adicional sobre los precios, dependiendo de las circunstancias externas.

Actualmente, el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) reporta condiciones propias de corto plazo, con polvo sahariano, aguaceros pasajeros y posibles tronadas asociados al viento del este/noreste y a una débil vaguada. Estos fenómenos son independientes de las proyecciones de El Niño.

¿Por qué El Niño afecta al Caribe y Centroamérica?

El Niño es un fenómeno climático vinculado al calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, lo que modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del mundo. En Centroamérica y el Caribe, algunos episodios pueden favorecer condiciones más cálidas y secas, incrementando el estrés sobre los recursos hídricos y la agricultura. Por ello, su posible fortalecimiento hacia finales de 2026 genera preocupación con miras a 2027.

Para la República Dominicana y los países de Centroamérica, el principal desafío será evitar que una eventual reducción de las cosechas termine impactando el abastecimiento y el precio de los alimentos, mientras se preparan medidas para enfrentar un posible periodo de mayor presión sobre el agua y la producción agrícola.