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Lun, Sep

Italia Propone Restricciones a Estudiantes Extranjeros y Prohibición de Velo Facial en Escuelas

Internacionales
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha anunciado una serie de medidas que incluyen la fijación de un número máximo de alumnos extranjeros por aula y la prohibición del uso de burkas y niqabs en los centros educativos. La iniciativa también prevé la obligación para los padres de alumnos extranjeros con dificultades de integración de aprender italiano. Estas propuestas buscan fortalecer la integración y la identidad cultural en el sistema educativo del país.

La líder del gobierno italiano, Giorgia Meloni, comunicó que su administración está preparando una legislación para establecer una cuota máxima de alumnos no nacionales por salón de clases y vetar el empleo de prendas como el burka y el niqab en las instituciones educativas. La iniciativa también contempla que los progenitores de estudiantes foráneos con serias dificultades de adaptación escolar deban aprender el idioma italiano. Meloni hizo pública esta información el domingo durante un encuentro de la sección juvenil de su partido, Hermanos de Italia, y adelantó que la propuesta será presentada próximamente ante el Consejo de Ministros.

La primera ministra argumentó la necesidad de que los alumnos extranjeros logren una integración efectiva en el sistema educativo italiano y expresó su preocupación de que los estudiantes italianos pudieran sentirse en minoría dentro de sus propios salones. “No es aceptable que en un aula italiana los niños italianos se sientan marginados por ser una minoría”, manifestó Meloni. Asimismo, insistió en que las personas deben asistir a las escuelas con el rostro al descubierto y relacionó esta disposición con su defensa de la equidad entre géneros.

Padres deberán aprender italiano

La iniciativa propone además que los padres de estudiantes extranjeros que presenten graves problemas de adaptación en el ámbito escolar tengan la obligación de adquirir conocimientos de italiano. Meloni ha planteado la enseñanza del idioma como un componente esencial de las estrategias de integración. El gobierno también busca imponer un número máximo de alumnos extranjeros por clase, aunque aún no se ha especificado cuál sería el límite exacto. Según datos citados, aproximadamente el 11,6 % de los estudiantes en Italia no poseen la ciudadanía italiana. La propuesta pretende modificar la distribución de estos alumnos en las aulas, en medio del debate nacional sobre integración y migración.

Cambios en la formación profesional

Meloni también anunció modificaciones en la denominación de los centros de formación técnica y profesional. Su gobierno tiene la intención de que estos establecimientos puedan adoptar la denominación de “liceos”, con el objetivo de reforzar la idea de que las diversas trayectorias educativas poseen el mismo valor. La primera ministra igualmente defendió cambios en los mecanismos de evaluación escolar y criticó los denominados “aprobados generales”, al considerar que las evaluaciones deben permitir identificar tanto los logros como las dificultades de los estudiantes. “El principal deber de la escuela es evaluar al niño”, aseveró Meloni, al abogar por un sistema que, según su explicación, permita reconocer los errores como parte integral del proceso de aprendizaje.

Debate sobre el velo en las escuelas

La propuesta referente al uso del velo ha generado expectación debido a su impacto en las prácticas religiosas dentro de los centros educativos. Agencias de noticias describieron el anuncio como una prohibición del burka y el niqab, prendas que cubren total o parcialmente el rostro, mientras que una agencia italiana publicó declaraciones de Meloni en las que también se refiere al hiyab. Por el momento, se trata de una propuesta que deberá avanzar a través del proceso legislativo italiano antes de convertirse en una normativa vigente. Meloni también resaltó durante su intervención la inversión de su gobierno en educación superior. Según sus afirmaciones, la financiación regular de las universidades alcanzó los 9.400 millones de euros, lo que representa un aumento del 25 % en comparación con 2019.