El presidente argentino, Javier Milei, destacó ante la Asamblea General de la ONU la urgencia de que las naciones occidentales asuman el rol principal en la evolución tecnológica, especialmente en inteligencia artificial. Subrayó el interés de Argentina en participar activamente en esta transformación global, aprovechando sus recursos y talentos para impulsar un futuro próspero. Además, planteó una postura de no regulación para la IA, favoreciendo incentivos fiscales.
El presidente de Argentina, Javier Milei, enfocó una porción de su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en el progreso tecnológico y la inteligencia artificial (IA), declarando que las naciones occidentales deben tomar la delantera en esta metamorfosis. “Es fundamental que Occidente dirija el avance tecnológico”, enfatizó Milei durante su alocución de este miércoles. El mandatario señaló que Argentina aspira a ocupar un puesto en dicho proceso y volverse una de las naciones que contribuyan a la transformación tecnológica mundial. “Anhelamos ser parte de la renovación global”, manifestó el presidente argentino, quien resaltó los recursos con los que, según sus palabras, cuenta su país para abordar este desafío. “Disponemos de provisiones, aptitudes y materiales”, añadió.
Milei enlazó este progreso con una de las metas de su administración: avanzar hacia una Argentina que, conforme a su propuesta, sea “próspera y potente”. En ese contexto, subrayó la función que la inteligencia artificial puede desempeñar en el crecimiento económico y tecnológico de la nación. “Deseamos integrar la transformación a partir de la IA”, aseveró. Respecto a la supervisión de esta tecnología, el líder declaró que su gobierno no contempla reglamentar la inteligencia artificial y propuso, en cambio, la posibilidad de conceder ventajas tributarias a compañías y personas que desarrollen esta tecnología desde Argentina.
Durante su intervención, Milei también conectó el progreso tecnológico con su análisis sobre la situación económica y política de Argentina. “El declive no es un destino, sino el resultado de decisiones erróneas reiteradas”, afirmó. Con este planteamiento, el mandatario presentó ante la comunidad internacional su visión de una Argentina orientada hacia la transformación tecnológica, haciendo hincapié en la inteligencia artificial, la inversión y el aprovechamiento de los recursos y capacidades del país.