Una nueva oleada de violencia ha sacudido varias regiones de Colombia, dejando un saldo de 18 personas lesionadas y 117 propiedades afectadas por explosiones y ataques con drones. Los incidentes más graves ocurrieron en Tolima, donde un atentado resultó en cuatro muertes, incluyendo la de una bebé. Las autoridades atribuyen estos actos a grupos armados y han intensificado las operaciones de seguridad.
Una reciente escalada de agresiones ha impactado a diversas zonas de Colombia, donde una serie de ofensivas con explosivos y aeronaves no tripuladas ha provocado al menos dieciocho individuos lesionados y ciento diecisiete residencias dañadas, según lo comunicado por la gobernadora del departamento del Tolima, Adriana Magali Matiz. Los sucesos de mayor gravedad se reportaron en el municipio de Planadas, situado en el departamento del Tolima, en la región centro-sur del país, donde un asalto ocurrido la noche del domingo 1 de noviembre ocasionó el fallecimiento de cuatro civiles, entre ellos una infante de apenas dos meses de vida. La mandataria explicó que el ataque estaba dirigido contra una base militar, pero las detonaciones también alcanzaron viviendas en los vecindarios adyacentes, perjudicando a familias que residen en las cercanías de las instalaciones castrenses. Según Matiz, los explosivos fueron lanzados desde un camión volquete, un vehículo empleado para el transporte de materiales de construcción que había sido modificado con rampas para disparar los artefactos. Se presume que se colocaron diez cilindros bomba, de los cuales nueve explotaron y uno permaneció inactivo. La funcionaria indicó que las autoridades atribuyen de manera preliminar el atentado al frente Jerónimo Galeano, una organización armada que opera en esa área, y solicitó fortalecer la presencia de personal militar y policial para prevenir nuevas agresiones.
La agresión también se extendió al municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, al occidente de Colombia, donde dos soldados profesionales perdieron la vida y otros cinco militares sufrieron afectaciones durante un ataque con drones cargados de explosivos, imputado por las autoridades a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Los militares fallecidos fueron identificados como Luis Alejandro Melo Gutiérrez y Juan de la Cruz Méndez Ortiz. El Ejército colombiano informó que la Fuerza Aeroespacial mantenía sobrevuelos en la zona para facilitar la evacuación de los militares que permanecían en el lugar y su traslado a centros hospitalarios. A estos eventos se añaden ataques y hostigamientos armados registrados en Algeciras, municipio del departamento del Huila, así como en Balboa, La Sierra y Totoró, localidades del departamento del Cauca. En Algeciras también fue asesinado el patrullero de la Policía Julián Esmith Castaño López, según lo informado por el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella.
Ante la secuencia de agresiones, De la Espriella aseguró que los responsables no quedarán sin castigo y anunció que ordenó a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional intensificar las operaciones de seguridad en los territorios afectados. A través de un comunicado difundido en su cuenta de X, el mandatario informó que las autoridades buscan restablecer el control de las zonas impactadas, evitar nuevos atentados y asegurar la protección de las comunidades. «Volcaremos toda la capacidad del Estado para acabar con estas estructuras criminales», manifestó. También anunció que se intensificarán las operaciones especiales contra los grupos armados y que su Gobierno avanzará en la reactivación de las fumigaciones contra cultivos ilícitos, conforme a lo establecido por la ley.
Por otra parte, el Colegio Médico Colombiano reprobó el atentado ocurrido en Planadas, al denunciar que la explosión también dañó un hospital y una farmacia cercanos al sitio donde se produjo el ataque. En un comunicado emitido este martes 3 de noviembre, la organización informó que el atentado dejó cuatro civiles muertos, incluyendo una bebé de dos meses, varias personas heridas y obligó a declarar la alerta roja hospitalaria en la zona. El gremio médico recordó que los hospitales, el personal sanitario y los servicios de salud deben mantenerse al margen de los conflictos armados, por lo que exigió respeto a la misión médica y a las normas del derecho internacional humanitario. Asimismo, expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y pidió a los grupos armados respetar la vida de los civiles y la integridad de las instalaciones sanitarias.