El demócrata Abdul El-Sayed ha marcado un hito en la política estadounidense al ser el primer musulmán en obtener un escaño en el Senado de Estados Unidos, representando a Michigan. Su victoria en las recientes elecciones de medio término, con un 51.9% de los votos, no solo representa un avance para el ala progresista de su partido, sino que también rompe una barrera histórica en la representación religiosa en el Congreso. Su trayectoria profesional se ha centrado en la salud pública y la gestión gubernamental.
El político demócrata Abdul El-Sayed hizo historia durante las recientes elecciones de mitad de período en Estados Unidos al vencer al republicano Mike Rogers en la carrera por un puesto en el Senado por Michigan, convirtiéndose así en el primer musulmán en acceder a la Cámara Alta estadounidense. Con el 51.9% de los sufragios, frente al 46.1% obtenido por Rogers, según los resultados preliminares divulgados por Associated Press, El-Sayed consiguió una victoria que simboliza un avance para el sector progresista del Partido Demócrata y derriba una barrera histórica en la esfera política del país. La agencia AP pronosticó su triunfo en la madrugada del miércoles 4 de noviembre.
A sus 42 años, El-Sayed llega al Senado tras construir una carrera ligada principalmente a la salud comunitaria, la administración pública y las políticas sociales. Nació y creció en el sureste de Michigan, en el seno de una familia de origen egipcio. Su padre, Mohamed El-Sayed, emigró a Estados Unidos para continuar sus estudios académicos y después desarrollar su trayectoria profesional. Su formación académica incluye una licenciatura en Biología y Ciencias Políticas de la Universidad de Michigan, un doctorado en Salud Pública de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, donde fue becario Rhodes, y un título en Medicina de la Universidad de Columbia, en Nueva York.
Aunque posee capacitación médica, El-Sayed no completó la residencia posterior a sus estudios universitarios ni obtuvo una licencia para ejercer la medicina, ya que decidió enfocar su carrera hacia la gestión sanitaria y la salud pública. En 2015, asumió la dirección del Departamento de Salud de Detroit, donde lideró esfuerzos para reorganizar los servicios de salud de la ciudad tras su proceso de quiebra. Permaneció en el cargo hasta 2017, cuando dejó la institución para competir por la nominación demócrata a gobernador de Michigan en las elecciones de 2018, una contienda en la que fue derrotado. Posteriormente, dirigió el Departamento de Salud y Servicios Humanos del condado de Wayne entre 2022 y 2025. También participó en iniciativas relacionadas con la reducción de la deuda médica y el acceso a los servicios sanitarios.
Una campaña desde el ala progresista
La aspiración de El-Sayed al Senado estuvo marcada por sus diferencias con los sectores más moderados del Partido Demócrata y por sus posturas respecto a la política exterior de Estados Unidos, especialmente en relación con Israel y el conflicto en Gaza. Antes de enfrentarse al republicano Mike Rogers, tuvo que superar unas reñidas primarias demócratas en agosto, en las que derrotó por un estrecho margen a la congresista Haley Stevens, quien contaba con el respaldo de figuras tradicionales del partido. La contienda se caracterizó por una fuerte inversión de organizaciones externas. Según Associated Press, el Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC) destinó aproximadamente 30 millones de dólares a campañas contra El-Sayed, lo que constituyó su mayor inversión en una única contienda electoral.
El entonces candidato defendió una postura crítica frente al Gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y cuestionó el apoyo militar de Washington a Israel. También planteó la necesidad de revisar la asistencia estadounidense a ese país. Estas posiciones generaron divisiones dentro de su propia organización política. Stevens, quien había perdido las primarias, anunció dos días antes de las elecciones generales su respaldo al republicano Mike Rogers, argumentando sus desacuerdos con la postura de El-Sayed sobre Israel y otras decisiones de campaña. A pesar de esas tensiones, el demócrata consiguió mantener el apoyo de sectores progresistas y de figuras nacionales como el senador independiente Bernie Sanders y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.
Sus propuestas y los ataques durante la campaña
En el ámbito nacional, El-Sayed centró su programa en la creación de un sistema de cobertura médica universal, la disminución de la deuda sanitaria, una mayor regulación de los grandes intereses corporativos y la reducción de la influencia del dinero empresarial en las elecciones. Una de sus principales propuestas es Medicare para Todos, un modelo de seguro de salud de pagador único que busca garantizar atención médica a todos los ciudadanos estadounidenses mediante un sistema financiado con fondos públicos. También defendió medidas para aumentar los impuestos a las grandes fortunas y limitar el poder de los monopolios y oligopolios. Aunque mantiene posturas económicas de izquierda, ha rechazado identificarse como socialista democrático.
Su religión y sus orígenes familiares también se convirtieron en temas de confrontación durante la campaña. El presidente Donald Trump cuestionó públicamente su lealtad a Estados Unidos y difundió acusaciones sin pruebas que intentaban vincularlo con organizaciones extremistas. Trump llegó a sugerir que se instalara un detector de metales en el Senado si El-Sayed obtenía el escaño. El demócrata respondió con una frase dirigida al mandatario: «Pasaré por un detector de metales si tú te sometes a un detector de mentiras».
Durante sus actos políticos, El-Sayed también rechazó que su identidad religiosa fuera utilizada para explicar los problemas económicos de la población estadounidense. «Mi nombre y mi fe no son la razón por la que no puedes pagar la gasolina; no son la razón por la que no puedes pagar la compra, ni el alquiler, ni la hipoteca; no son la razón por la que no puedes ir al médico», expresó durante la campaña.
Un precedente en la historia política estadounidense
La elección de El-Sayed representa un acontecimiento histórico para la representación religiosa en el Congreso de Estados Unidos, donde hasta ahora ningún musulmán había conseguido un escaño en el Senado federal. Su llegada a la Cámara Alta también supone un triunfo para el sector progresista demócrata, que ha defendido una agenda centrada en la ampliación de los servicios públicos, la reducción de las desigualdades económicas y una política exterior menos alineada con el Gobierno israelí. El-Sayed asumirá el cargo en enero, cuando comience el nuevo período legislativo, y representará a Michigan en un Senado que tendrá una nueva composición tras las elecciones de medio término. Su victoria, además de marcar un precedente por su condición de primer senador musulmán, lo incorpora a una generación de dirigentes demócratas que busca ampliar la influencia de las posiciones progresistas dentro de la política estadounidense.